2 Corintios 1:3–4

Pablo llama a Dios «Dios de todo consuelo» en medio de su aflicción

3Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesús el Mesías, el Padre de las misericordias y Dios de todo consuelo,

4el cual nos consuela en toda nuestra aflicción, para que podamos consolar a los que están en cualquier aflicción, por medio del consuelo con que nosotros mismos somos consolados por Dios.

Estudiar palabra por palabra

En su contexto

1Pablo, apóstol del Mesías Jesús por la voluntad de Dios, y el hermano Timoteo, a la asamblea de Dios que está en Corinto, con todos los santos que están en toda Acaya:

2Gracia a ustedes y paz de Dios nuestro Padre y del Señor Jesús el Mesías.

…

5Porque así como abundan en nosotros los sufrimientos del Mesías, así también abunda por medio del Mesías nuestro consuelo.

6Pero si somos afligidos, es para su consuelo y salvación; o si somos consolados, es para su consuelo, que actúa en la perseverancia ante los mismos sufrimientos que nosotros también padecemos.

Leer 2 Corintios 1 completo

Sus palabras en el original

Consuelo