2 Pedro 1:3–4

Pedro habla de promesas preciosas y grandísimas que Dios ha concedido

3Puesto que su divino poder nos ha concedido todo lo que conduce a la vida y a la piedad, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su propia gloria y virtud,

4por las cuales nos ha concedido sus preciosas y grandísimas promesas, para que por medio de ellas lleguen a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo escapado de la corrupción que hay en el mundo por el deseo.

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En su contexto

1Simeón Pedro, esclavo y apóstol de Jesús el Mesías, a los que han recibido una fe tan valiosa como la nuestra por la justicia de nuestro Dios y Salvador Jesús el Mesías:

2Gracia y paz les sean multiplicadas en el conocimiento de Dios y de Jesús nuestro Señor.

…

5Por esto mismo, poniendo todo empeño, añadan a su fe la virtud; a la virtud, el conocimiento;

6al conocimiento, el dominio propio; al dominio propio, la perseverancia; a la perseverancia, la piedad;

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Sus palabras en el original

Esperanza