Entoncesאֱדַיִןa Danielלְדָנִיֵּאלle fue reveladoגֲלִיel misterioרָזָהen la visiónבְּחֶזְוָאde la noche;דִי לֵילְיָאentoncesאֱדַיִןDanielדָּנִיֵּאלbendijoבָּרִךְal Elahלֶאֱלָהּde los cielos.שְׁמַיָּא
Daniel 2:19
Estudiarlo en la app«Entonces a Daniel le fue revelado el misterio en la visión de la noche; entonces Daniel bendijo al Elah de los cielos.»
Con el hebreo y arameo debajo
Daniel 2:19, palabra por palabra
- Entoncesאֱדַיִןedayin
entonces
Entonces (arameo): marca lo que pasa después o en ese momento. Corresponde al hebreo «az».
Dónde más aparece «edayin»- a Danielדָנִיֵּאלdaniyel
Daniel
«Daniel» (arameo): «El es mi juez»; el profeta.
Dónde más aparece «daniyel»- le fue reveladoגֲלִיgali
revelar
Dar a conocer algo escondido.
Dónde más aparece «gali»- el misterioרָזָraza
misterio
«Raz» (arameo): misterio, secreto.
Dónde más aparece «raza»- en la visiónחֶזְוָjezva
visión
Lo que se ve en un sueño o una revelación.
Dónde más aparece «jezva»- de la nocheלֵילְיָlelya
noche
«Lelyá» (arameo): noche.
Dónde más aparece «lelya»- bendijoבָּרִךְbarij
bendecir
Hablar bien de alguien; alabar (arameo).
Dónde más aparece «barij»- al Elahאֱלָהּelah
Dios
Elah: la palabra aramea para Dios, pariente de las hebreas «Eloah» y «Elohim». En las partes de la Biblia escritas en arameo (Esdras y Daniel) es el Dios de Israel, el mismo que en hebreo se llama Elohim; el texto solo cambia de lengua. La misma palabra, en minúscula y a veces en plural, se usa para los dioses de otros pueblos («dios», «dioses»), y el propio pasaje deja ver de quién se habla.
Dónde más aparece «elah»- de los cielosשְׁמַיָּshemaya
cielo
Cielos (arameo). Misma palabra que el hebreo «shamáyim». «El Elah de los cielos» es el Dios de Israel.
Dónde más aparece «shemaya»
El contexto
18para pedir misericordias de delante del Elah de los cielos acerca de este misterio, para que no destruyeran a Daniel y a sus compañeros con el resto de los sabios de Babilonia.
19 · Este versículo (arriba)
20Respondió Daniel y dijo: «Sea el nombre de Elah bendito desde siempre y hasta siempre, porque la sabiduría y el poder son suyos.