YΚαὶeraἦνyaἤδηcomo la hora sexta,ὡσεὶ ὥρα ἕκτηyκαὶhuboἐγένετοoscuridadσκότοςsobre toda la tierraἐφ’ ὅλην τὴν γῆνhasta la hora novena,ἕως ὥρας ἐνάτης
Lucas 23:44
Estudiarlo en la app«Y era ya como la hora sexta, y hubo oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora novena,»
Con el griego debajo
Lucas 23:44, palabra por palabra
- eraἦνén
ser
Ser: dice quién o qué es algo.
Dónde más aparece «én»- yaἤδηéde
ya
Ya.
Dónde más aparece «éde»- como la hora sextaὡσεὶhoseí
unos
Más o menos, con números.
Dónde más aparece «hoseí»- como la hora sextaὥραhóra
hora
Una de las doce partes del día, contadas desde la mañana.
Dónde más aparece «hóra»- como la hora sextaἕκτηhékte
sexto
Sexto; «la hora sexta», el mediodía.
Dónde más aparece «hékte»- huboἐγένετοegéneto
suceder
Ocurrir un hecho, tener lugar algo en la historia.
Dónde más aparece «egéneto»- oscuridadσκότοςskótos
oscuridad, tinieblas
Oscuridad, tinieblas.
Dónde más aparece «skótos»- sobre toda la tierraὅληνhólen
todo, entero
Todo, entero, completo.
Dónde más aparece «hólen»- sobre toda la tierraγῆνgén
país
Un país o una región.
Dónde más aparece «gén»- hasta la hora novenaἐνάτηςenátes
noveno
Noveno; «la hora novena», las tres de la tarde.
Dónde más aparece «enátes»
Pasajes paralelos
Otros libros que cuentan lo mismo o citan estas palabras.
La muerte de Jesús
Mateo 27:45-56Marcos 15:33-41Juan 19:28-37
Ver uno al lado del otro
Lucas 23:44-49
44Y era ya como la hora sexta, y hubo oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora novena, 45al faltar el sol; y el velo del santuario se rasgó por el medio. 46Y Jesús, clamando a gran voz, dijo: «Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu». Y dicho esto, expiró. 47Y el centurión, viendo lo que había sucedido, glorificaba a Dios, diciendo: «Verdaderamente este hombre era justo». 48Y todas las multitudes que se habían reunido para este espectáculo, al ver lo que había sucedido, se volvían golpeándose el pecho. 49Y todos sus conocidos estaban a lo lejos, y las mujeres que lo habían seguido desde Galilea, mirando estas cosas.
45Y desde la hora sexta hubo oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora novena. 46Y cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: «Elí, Elí, ¿lemá sabajtaní?», esto es: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?». 47Y algunos de los que estaban allí, al oírlo, decían: «Este llama a Elías». 48Y enseguida uno de ellos corrió y tomó una esponja, la llenó de vinagre y, poniéndola en una caña, le daba de beber. 49Pero los demás decían: «Deja, veamos si viene Elías a salvarlo». 50Y Jesús, clamando otra vez a gran voz, entregó el espíritu. 51Y mira, el velo del santuario se rasgó de arriba abajo en dos; y la tierra tembló, y las rocas se partieron; 52y los sepulcros se abrieron, y muchos cuerpos de los santos que habían dormido resucitaron; 53y saliendo de los sepulcros, después de su resurrección, entraron en la ciudad santa y se aparecieron a muchos. 54Y el centurión y los que con él custodiaban a Jesús, al ver el terremoto y las cosas que habían sucedido, tuvieron mucho miedo, diciendo: «Verdaderamente este era Hijo de Dios». 55Y estaban allí muchas mujeres mirando de lejos, las cuales habían seguido a Jesús desde Galilea, sirviéndole; 56entre ellas estaban María Magdalena, y María la madre de Jacobo y de José, y la madre de los hijos de Zebedeo.
33Y llegada la hora sexta, hubo oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora novena. 34Y a la hora novena Jesús clamó a gran voz: «Eloí, Eloí, ¿lemá sabajtaní?», que traducido quiere decir: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?». 35Y algunos de los que estaban allí, al oírlo, decían: «Miren, llama a Elías». 36Y uno corrió y llenó una esponja de vinagre; poniéndola en una caña, le daba de beber, diciendo: «Dejen, veamos si viene Elías a bajarlo». 37Pero Jesús, dando una gran voz, expiró. 38Y el velo del santuario se rasgó en dos, de arriba abajo. 39Y el centurión que estaba frente a él, viendo que había expirado así, dijo: «Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios». 40Y había también unas mujeres mirando de lejos, entre las cuales estaban María Magdalena, y María la madre de Jacobo el menor y de Josés, y Salomé, 41las cuales, cuando él estaba en Galilea, lo seguían y le servían; y muchas otras que habían subido con él a Jerusalén.
28Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo se había cumplido, para que se cumpliera la Escritura, dice: «Tengo sed». 29Había allí una vasija llena de vinagre. Pusieron, pues, en un hisopo una esponja llena de vinagre, y se la acercaron a la boca. 30Cuando Jesús, pues, tomó el vinagre, dijo: «Consumado está». E inclinando la cabeza, entregó el espíritu. 31Entonces los judíos, como era la preparación, para que los cuerpos no quedaran en la cruz el shabat —porque aquel shabat era un día grande—, rogaron a Pilato que les quebraran las piernas y los quitaran. 32Fueron, pues, los soldados y quebraron las piernas al primero, y también al otro que había sido crucificado con él. 33Pero al llegar a Jesús, como vieron que ya estaba muerto, no le quebraron las piernas; 34sino que uno de los soldados le traspasó el costado con una lanza, y enseguida salió sangre y agua. 35Y el que lo vio ha dado testimonio, y su testimonio es verdadero; y él sabe que dice verdad, para que también ustedes crean. 36Porque esto sucedió para que se cumpliera la Escritura: No se le quebrará hueso. 37Y además otra Escritura dice: Mirarán al que traspasaron.
El contexto
43Y le dijo: «En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso».
44 · Este versículo (arriba)
45al faltar el sol; y el velo del santuario se rasgó por el medio.
Para estudiar Lucas 23 en grupo
1. Qué dice
¿Qué dice Pilato de Jesús, qué piden las multitudes y a quién sueltan? (vv. 13-25)
2. Qué significa
En la cruz Jesús dice: «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen» (v. 34). ¿Qué le dice a uno de los malhechores? (vv. 39-43)
3. Cómo lo vivo
Jesús pidió perdón para quienes lo trataban mal (v. 34). ¿A quién que te ha hecho daño podrías desearle algo bueno hoy?