Yκαὶleαὐτὸνrogabanπαρεκάλουνque noἵνα μὴlesαὐτοῖςordenaraἐπιτάξῃirseἀπελθεῖνal abismo.εἰς τὴν ἄβυσσον
Lucas 8:31
Estudiarlo en la app«Y le rogaban que no les ordenara irse al abismo.»
Con el griego debajo
Lucas 8:31, palabra por palabra
- rogabanπαρεκάλουνparekálun
rogar
Llamar a alguien a su lado, suplicarle.
Dónde más aparece «parekálun»- ordenaraἐπιτάξῃepitáxe
mandar
Dar órdenes, mandar.
Dónde más aparece «epitáxe»- irseἀπελθεῖνapeltheín
irse
Salir de donde uno está hacia otro lugar, dejando algo o a alguien atrás.
Dónde más aparece «apeltheín»- al abismoἄβυσσονábysson
abismo
Abismo, lo sin fondo.
Dónde más aparece «ábysson»
Pasajes paralelos
Otros libros que cuentan lo mismo o citan estas palabras.
El endemoniado de Gadara
Ver uno al lado del otro
Lucas 8:26-39
26Y llegaron navegando a la región de los gerasenos, que está enfrente de Galilea. 27Y cuando él salió a tierra, le salió al encuentro un hombre de la ciudad que tenía demonios; y desde hacía mucho tiempo no se vestía con ropa, y no vivía en una casa, sino en los sepulcros. 28Y al ver a Jesús, gritando, cayó delante de él, y dijo a gran voz: «¿Qué tengo yo que ver contigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te ruego que no me atormentes». 29Porque estaba ordenando al espíritu impuro que saliera del hombre. Porque muchas veces se había apoderado de él; y era atado con cadenas y grilletes, custodiado, y, rompiendo las ataduras, era empujado por el demonio a los lugares desiertos. 30Y Jesús le preguntó: «¿Cuál es tu nombre?». Y él dijo: «Legión», porque habían entrado en él muchos demonios. 31Y le rogaban que no les ordenara irse al abismo. 32Y había allí una manada de muchos cerdos paciendo en el monte; y le rogaron que les permitiera entrar en ellos; y se lo permitió. 33Y saliendo los demonios del hombre, entraron en los cerdos; y la manada se lanzó despeñadero abajo al lago, y se ahogó. 34Y cuando los que los apacentaban vieron lo sucedido, huyeron y lo contaron en la ciudad y en los campos. 35Y salieron a ver lo sucedido, y vinieron a Jesús, y hallaron al hombre de quien habían salido los demonios sentado a los pies de Jesús, vestido y en su juicio; y tuvieron miedo. 36Y los que lo habían visto les contaron cómo había sido sanado el endemoniado. 37Y toda la gente de la región de los gerasenos le pidió que se fuera de ellos, porque estaban presos de un gran temor. Y él, subiendo a la barca, se volvió. 38Y el hombre de quien habían salido los demonios le rogaba estar con él; pero lo despidió, diciendo: 39«Vuelve a tu casa, y cuenta cuántas cosas ha hecho Dios contigo». Y se fue, proclamando por toda la ciudad cuántas cosas había hecho Jesús con él.
28Y cuando llegó al otro lado, a la región de los gadarenos, le salieron al encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros, muy feroces, de modo que nadie podía pasar por aquel camino. 29Y mira, gritaron, diciendo: «¿Qué tenemos nosotros que ver contigo, Hijo de Dios? ¿Viniste aquí a atormentarnos antes de tiempo?». 30Y lejos de ellos había una manada de muchos cerdos paciendo. 31Y los demonios le rogaban, diciendo: «Si nos echas, envíanos a la manada de cerdos». 32Y les dijo: «Vayan». Y ellos, saliendo, se fueron a los cerdos; y mira, toda la manada se lanzó despeñadero abajo al mar, y murieron en las aguas. 33Y los que los apacentaban huyeron, y yendo a la ciudad, contaron todo, también lo de los endemoniados. 34Y mira, toda la ciudad salió al encuentro de Jesús; y al verlo, le rogaron que se fuera de su territorio.
1Y llegaron al otro lado del mar, a la región de los gerasenos. 2Y cuando salió él de la barca, enseguida le salió al encuentro, de entre los sepulcros, un hombre con un espíritu impuro, 3que tenía su morada en los sepulcros; y nadie podía ya atarlo, ni siquiera con una cadena, 4porque muchas veces había sido atado con grilletes y cadenas, y él había roto las cadenas y destrozado los grilletes, y nadie tenía fuerza para dominarlo. 5Y siempre, de noche y de día, estaba en los sepulcros y en los montes, gritando y cortándose con piedras. 6Y viendo a Jesús de lejos, corrió y se postró ante él; 7y gritando a gran voz, dice: «¿Qué tengo yo que ver contigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te conjuro por Dios que no me atormentes». 8Porque le decía: «Sal del hombre, espíritu impuro». 9Y le preguntaba: «¿Cuál es tu nombre?». Y le dice: «Mi nombre es Legión, porque somos muchos». 10Y le rogaba mucho que no los enviara fuera de la región. 11Y había allí, junto al monte, una gran manada de cerdos paciendo. 12Y le rogaron, diciendo: «Envíanos a los cerdos, para que entremos en ellos». 13Y se lo permitió. Y saliendo los espíritus impuros, entraron en los cerdos; y la manada, unos dos mil, se lanzó despeñadero abajo al mar, y se ahogaban en el mar. 14Y los que los apacentaban huyeron, y lo contaron en la ciudad y en los campos; y vinieron a ver qué era lo que había sucedido. 15Y vienen a Jesús, y ven al endemoniado, el que había tenido la legión, sentado, vestido y en su juicio; y tuvieron miedo. 16Y los que lo habían visto les contaron cómo le había sucedido al endemoniado, y lo de los cerdos. 17Y comenzaron a rogarle que se fuera de su territorio. 18Y mientras él subía a la barca, el que había estado endemoniado le rogaba poder estar con él. 19Pero no se lo permitió, sino que le dice: «Vete a tu casa, a los tuyos, y cuéntales cuántas cosas ha hecho contigo el Señor, y cómo tuvo misericordia de ti». 20Y se fue, y comenzó a proclamar en Decápolis cuántas cosas había hecho Jesús con él; y todos se asombraban.
El contexto
30Y Jesús le preguntó: «¿Cuál es tu nombre?». Y él dijo: «Legión», porque habían entrado en él muchos demonios.
31 · Este versículo (arriba)
32Y había allí una manada de muchos cerdos paciendo en el monte; y le rogaron que les permitiera entrar en ellos; y se lo permitió.
Para estudiar Lucas 8 en grupo
1. Qué dice
En la parábola del sembrador, ¿en qué cuatro tipos de terreno cae la semilla, y qué le pasa en cada uno? (vv. 5-8)
2. Qué significa
Jesús explica que la semilla es la palabra de Dios (v. 11). ¿Qué hace que algunos la reciban bien y otros no? (vv. 12-15)
3. Cómo lo vivo
Del hombre sanado, Jesús dijo: «Cuenta cuántas cosas ha hecho Dios contigo». ¿Qué podrías contar tú a alguien esta semana? (v. 39)