1 Juan 2:15–17

Los deseos de la carne, de los ojos y la arrogancia no vienen del Padre

15No amen al mundo ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.

16Porque todo lo que hay en el mundo, el deseo de la carne y el deseo de los ojos y la arrogancia de los bienes, no proviene del Padre, sino que es del mundo.

17Y el mundo pasa, y su deseo; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.

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En su contexto

13Les escribo, padres, porque han conocido al que es desde el principio. Les escribo, jóvenes, porque han vencido al maligno.

14Les he escrito, niños, porque han conocido al Padre. Les he escrito, padres, porque han conocido al que es desde el principio. Les he escrito, jóvenes, porque son fuertes, y la palabra de Dios permanece en ustedes, y han vencido al maligno.

…

18Niños, es la última hora; y como oyeron que viene el anticristo, también ahora han surgido muchos anticristos; por eso sabemos que es la última hora.

19Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubieran sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros. Pero salieron para que se manifestara que ninguno de ellos es de nosotros.

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Sus palabras en el original

Tentación y pecado