1 Pedro 1:3–4

Por su resurrección tenemos una esperanza viva y una herencia que no se marchita

3Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesús el Mesías, que según su gran misericordia nos hizo nacer de nuevo para una esperanza viva, por medio de la resurrección de Jesús el Mesías de entre los muertos,

4para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarchitable, reservada en los cielos para ustedes,

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En su contexto

1Pedro, apóstol de Jesús el Mesías, a los elegidos que viven como peregrinos en la dispersión, en el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia,

2según el conocimiento previo de Dios Padre, por la santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesús el Mesías: Gracia y paz les sean multiplicadas.

…

5que por el poder de Dios son guardados mediante la fe para una salvación lista para ser revelada en el último tiempo.

6En esto ustedes se alegran mucho, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, sean afligidos con diversas pruebas,

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Sus palabras en el original

La resurrecciónEsperanza