Proverbios 22:24–25
No te juntes con el iracundo, no sea que aprendas sus sendas
Estudiar palabra por palabra24No te hagas compañero del hombre de ira, y con el hombre de furores no vayas,
25no sea que aprendas sus sendas, y tomes una trampa para tu alma.
En su contexto
22No despojes al pobre porque es pobre, ni aplastes al afligido en la puerta;
23porque YHWH pleiteará el pleito de ellos, y despojará el alma de los que los despojan.
…
26No seas de los que estrechan la palma, de los que salen fiadores de deudas.
27Si no tienes con qué pagar, ¿por qué ha de quitar tu lecho de debajo de ti?
Sus palabras en el original
- תִּתְרַעtitra· pastorear, apacentar
Pastorear: cuidar y alimentar un rebaño. En sentido figurado, guiar a un pueblo.
- בַּעַלbaal· dueño; marido
Dueño, señor de algo; marido. Con otra palabra indica al que tiene eso: «dueños de un pacto» = aliados.
- אָףaf· ira; nariz
Nariz. Como al enojarse la respiración se agita, la misma palabra significa también «ira»; y a veces «rostro».
- אִישׁish· hombre, marido
Hombre, varón; con posesivo, marido. También «cada uno». Es «ish», distinto de «adam» (ser humano): en Génesis 2:23 se usa para el hombre frente a la mujer («ishá»).
- חֵמוֹתjemot· furor, ira
Furor, ira ardiente.
- תָבוֹאtavo· venir, entrar, llegar
Venir, llegar, entrar. En la forma causativa, «traer» o «llevar».
- תֶּאֱלַףteelaf· enseñar, instruir
Aprender; en otra forma del verbo, enseñar.
- אֹרְחֹתָיorjotay· senda, camino
Camino, senda; manera habitual. «La costumbre de las mujeres» es la menstruación.
- לָקַחְתָּlakajta· tomar
Tomar: agarrar, llevar consigo, recibir. También «tomar esposa» (casarse).
- מוֹקֵשׁmokesh· cebo
Trampa, lazo para cazar; lo que hace caer a alguien.
- נַפְשֶׁnafshe· ser vivo; vida; alma
Ser que respira, ser vivo. Según el pasaje se traduce: «ser viviente» (personas y animales, como en Génesis 1 y 2:7), «vida» (cuando está en juego vivir o morir), «persona» (en recuentos y leyes), «alma» (la persona en lo más íntimo: sus deseos, su alegría, su angustia) o «yo mismo». En el Antiguo Testamento la palabra nombra al ser vivo entero, no solo una parte de él.