Romanos 6:11–14

Considerarse muertos al pecado y vivos para Dios: el pecado ya no manda

11Así también ustedes, considérense muertos al pecado, pero vivos para Dios en el Mesías Jesús.

12No reine, pues, el pecado en su cuerpo mortal, de modo que obedezcan a sus deseos;

13ni presenten sus miembros al pecado como armas de injusticia, sino preséntense a sí mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y sus miembros a Dios como armas de justicia.

14Porque el pecado no se enseñoreará de ustedes, pues no están bajo la ley, sino bajo la gracia.

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En su contexto

9sabiendo que el Mesías, habiendo sido levantado de entre los muertos, ya no muere; la muerte ya no se enseñorea de él.

10Porque en cuanto murió, al pecado murió una vez para siempre; pero en cuanto vive, para Dios vive.

…

15¿Qué, pues? ¿Pecaremos, porque no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia? De ninguna manera.

16¿No saben que a quien se presentan como esclavos para obedecerle, esclavos son de aquel a quien obedecen, sea del pecado para muerte, o de la obediencia para justicia?

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Sus palabras en el original

Tentación y pecado