Salmos 51:10–12
David, arrepentido, pide que Dios no le quite su espíritu santo
Estudiar palabra por palabra10Un corazón puro crea para mí, Elohim, y un espíritu firme renueva dentro de mí.
11No me arrojes de delante de ti, y tu espíritu santo no quites de mí.
12Devuélveme el gozo de tu salvación, y que un espíritu generoso me sostenga.
En su contexto
8Hazme oír gozo y alegría; alborócense los huesos que aplastaste.
9Esconde tu rostro de mis pecados, y todas mis iniquidades borra.
…
13Enseñaré a los transgresores tus caminos, y los pecadores a ti volverán.
14Líbrame de la culpa de sangre, Elohim, Elohim de mi salvación; gritará de júbilo mi lengua por tu justicia.
Sus palabras en el original
- לֵבlev· corazón
Corazón. En hebreo no es solo el lugar de los sentimientos: es el centro de la persona, donde piensa, decide y quiere.
- טָהוֹרtahor· puro, limpio
Puro, limpio. En las leyes, apto para el culto o para comerse; no se refiere a la higiene.
- בְּרָאbera· crear
Crear: hacer que exista algo nuevo. En su forma básica, este verbo solo se usa en la Biblia hebrea cuando el que actúa es Dios; nunca se dice de una persona. En otras formas significa «talar, cortar» (Josué 17:15) o «engordar» (1 Samuel 2:29).
- אֱלֹהִיםelohim· Elohim: Dios; dioses
Es la palabra hebrea que normalmente se traduce «Dios». En esta traducción se deja como «Elohim» cuando habla del único Dios verdadero: el Creador, el Dios de Israel. La palabra termina como un plural, y eso puede confundir, pero no significa que sean varios: cuando se refiere a Él, el verbo va en singular («Elohim creó», no «crearon»). En hebreo esa forma plural sirve también para expresar grandeza. La misma palabra, usada como nombre común, sirve para hablar de los «dioses» que adoraban otros pueblos; ahí sí es un plural de verdad, y esta traducción escribe «dioses». La Biblia misma aclara que esos dioses no son Dios: «todos los dioses de los pueblos son ídolos» (Salmo 96:5); «fuera de mí no hay Dios» (Isaías 44:6). En resumen: «Elohim» = el único Dios; «dioses» = los ídolos de las naciones.
- רוּחַruaj· espíritu, viento, aliento
La idea básica es «aire en movimiento». Por eso la misma palabra puede traducirse de tres maneras, y el pasaje decide cuál: (1) «viento»; (2) «aliento», el aire que se respira y que mantiene la vida; (3) «espíritu»: el ánimo o la fuerza interior de una persona, o el espíritu de Dios, su presencia y su poder actuando. En Génesis 1:2 se habla del espíritu de Elohim, que estaba sobre las aguas.
- נָכוֹןnajon· establecer, preparar, afirmar
Estar firme, decidido, preparado.
- חַדֵּשׁjadesh· renovar
Renovar, hacer nuevo otra vez; también reparar o reconstruir.
- קִרְבִּkirbi· interior, en medio de
El interior, lo de adentro; «en medio de».
- תַּשְׁלִיכֵtashlije· arrojar
Echar, dejar caer, arrojar.
- פָנֶיfane· rostro; presencia
Rostro, cara. De ahí «superficie» (la «cara» de algo) y «presencia» (estar ante el rostro de alguien); con preposición significa «delante de».
- קָדְשְׁkadsh· santidad; lugar santo
Santidad: lo que está apartado para Dios. También, lugar santo o cosa santa.
- תִּקַּחtikaj· tomar
Tomar: agarrar, llevar consigo, recibir. También «tomar esposa» (casarse).
- הָשִׁיבָhashiva· volver, regresar
Volver, regresar. En sentido figurado, volverse a Dios (cambiar de rumbo). En Génesis 3:19, volver al suelo: morir.
- שְׂשׂוֹןseson· gozo
Gozo, alegría viva.
- יִשְׁעֶyishe· salvación
Salvación, liberación; la seguridad y el bienestar de quien ha sido librado. De la misma raíz que «salvar».
- נְדִיבָהnediva· generoso
Generoso, dispuesto a dar de buena gana; también persona noble o principal.
- תִסְמְכֵtismje· apoyar, sostener, poner (las manos)
Apoyar, sostener; proveer.