Salvación y vida nueva

Versículos sobre volver a dios

Volver a Dios: ver el mal, cambiar de rumbo y encontrar un Padre con los brazos abiertos.

24 pasajes de 14 libros

Léelo en 7 díasUn pasaje al día de este tema, con una pregunta para pensarlo.

1Reconocer el pecado

  • David, tras su caída, pide a Dios que borre su falta

    Al director. Salmo de David, cuando vino a él Natán el profeta, después que él había entrado a Betsabé. Favoréceme, Elohim, conforme a tu amor leal; conforme a la abundancia de tus misericordias, borra mis transgresiones. Lávame mucho de mi iniquidad, y de mi pecado purifícame. Porque mis transgresiones yo las conozco, y mi pecado está delante de mí siempre. Contra ti, contra ti solo he pecado, y lo malo a tus ojos he hecho; para que seas justo cuando hablas, puro cuando juzgas.

    Salmos 51:1–4
  • Mientras calló, le pesaba; al confesar, Dios quitó su culpa

    Cuando callé, se gastaron mis huesos en mi rugido de todo el día. Porque de día y de noche pesaba sobre mí tu mano; se cambió mi vigor en sequedades de verano. Selah. Mi pecado te hice conocer, y mi iniquidad no cubrí; dije: «Confesaré mis transgresiones a YHWH», y tú quitaste la iniquidad de mi pecado. Selah.

    Salmos 32:3–5
  • Natán confronta al rey y David dice: «He pecado»

    Natán dijo a David: «Tú eres el hombre. Así dice YHWH, Elohim de Israel: “Yo te ungí por rey sobre Israel, y yo te libré de la mano de Saúl. Te di la casa de tu señor y las mujeres de tu señor en tu seno, y te di la casa de Israel y de Judá; y si fuera poco, te añadiría tales y tales cosas. ¿Por qué has despreciado la palabra de YHWH, haciendo lo malo a mis ojos? A Urías el hitita lo golpeaste a espada, y a su mujer la tomaste para ti por mujer, y a él lo mataste con la espada de los hijos de Amón. Ahora, pues, no se apartará la espada de tu casa para siempre, por cuanto me has despreciado y has tomado a la mujer de Urías el hitita para que fuera tu mujer”. Así dice YHWH: “Mira, yo levanto contra ti el mal desde tu propia casa; tomaré a tus mujeres ante tus ojos y las daré a tu compañero, y él se acostará con tus mujeres a los ojos de este sol. Porque tú lo hiciste en lo oculto, pero yo haré esta cosa delante de todo Israel y delante del sol”». David dijo a Natán: «He pecado contra YHWH». Natán dijo a David: «También YHWH ha hecho pasar tu pecado; no morirás.

    2 Samuel 12:7–13
  • El recaudador golpea su pecho; el fariseo se cree justo

    Y dijo también esta parábola a algunos que confiaban en sí mismos, en que eran justos, y despreciaban a los demás: «Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo, y el otro, recaudador de impuestos. El fariseo, puesto en pie, oraba así para sí: Oh Dios, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este recaudador de impuestos. Ayuno dos veces por semana; doy el diezmo de todo lo que gano. Pero el recaudador de impuestos, puesto a lo lejos, no quería ni siquiera alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Oh Dios, sé propicio conmigo, el pecador. Les digo: este bajó a su casa declarado justo, y no aquel; porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido».

    Lucas 18:9–14
  • Ante la santidad de Dios, Isaías se ve tal como es

    Y dije: «¡Ay de mí, porque estoy perdido!, porque hombre de labios impuros soy yo, y en medio de un pueblo de labios impuros yo habito; porque al Rey, YHWH Tsevaot, han visto mis ojos».

    Isaías 6:5
  • El que oculta sus faltas no prospera; el que confiesa halla compasión

    El que cubre sus transgresiones no prosperará, pero el que confiesa y abandona alcanzará compasión.

    Proverbios 28:13

2Dios llama a volver

3El Padre que espera

  • El pastor busca la oveja perdida y hay fiesta al hallarla

    Y todos los recaudadores de impuestos y los pecadores se le acercaban para oírlo. Y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: «Este recibe a pecadores y come con ellos». Y les dijo esta parábola, diciendo: «¿Qué hombre de ustedes, que tiene cien ovejas y pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va tras la perdida hasta que la halla? Y cuando la halla, la pone sobre sus hombros, gozoso; y al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos, diciéndoles: Alégrense conmigo, porque he hallado mi oveja que se había perdido. Les digo que así habrá más alegría en el cielo por un pecador que cambia de mente, que por noventa y nueve justos que no tienen necesidad de cambio de mente.

    Lucas 15:1–7
  • La mujer que busca su moneda: alegría en el cielo por uno que vuelve

    ¿O qué mujer que tiene diez dracmas, si pierde una dracma, no enciende una lámpara, y barre la casa, y busca con cuidado hasta hallarla? Y cuando la halla, reúne a las amigas y vecinas, diciendo: Alégrense conmigo, porque he hallado la dracma que había perdido. Así, les digo, hay alegría delante de los ángeles de Dios por un pecador que cambia de mente».

    Lucas 15:8–10
  • El padre ve al hijo de lejos, corre y lo abraza

    Y levantándose, fue a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y se le conmovieron las entrañas; y corriendo, se echó sobre su cuello y lo besó. Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y delante de ti; ya no soy digno de ser llamado hijo tuyo. Pero el padre dijo a sus esclavos: Pronto, saquen el mejor vestido y vístanlo, y pónganle un anillo en la mano y sandalias en los pies; y traigan el becerro engordado, mátenlo, y comamos y hagamos fiesta; porque este hijo mío estaba muerto, y ha vuelto a vivir; estaba perdido, y ha sido hallado. Y comenzaron a hacer fiesta.

    Lucas 15:20–24
  • Acércate a Dios y él se acercará a ti, dice Santiago

    Acérquense a Dios, y él se acercará a ustedes. Pecadores, limpien sus manos; y purifiquen sus corazones, ustedes los de doble ánimo. Aflíjanse, y lamenten y lloren. Que su risa se convierta en lamento, y su gozo en tristeza. Humíllense delante del Señor, y él los exaltará.

    Santiago 4:8–10
  • Tras oír a Pedro, la gente pregunta qué hacer

    Al oír esto, se les traspasó el corazón, y dijeron a Pedro y a los demás apóstoles: «¿Qué haremos, hermanos?». Pedro les dijo: «Cambien de mente, y sea sumergido cada uno de ustedes en el nombre de Jesús el Mesías para el perdón de sus pecados; y recibirán el don del Espíritu Santo.

    Hechos 2:37–38

4Un corazón nuevo

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