Salmos 32:3–5

Mientras calló, le pesaba; al confesar, Dios quitó su culpa

3Cuando callé, se gastaron mis huesos en mi rugido de todo el día.

4Porque de día y de noche pesaba sobre mí tu mano; se cambió mi vigor en sequedades de verano. Selah.

5Mi pecado te hice conocer, y mi iniquidad no cubrí; dije: «Confesaré mis transgresiones a YHWH», y tú quitaste la iniquidad de mi pecado. Selah.

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En su contexto

1De David. Masquil. Dichoso aquel cuya transgresión es quitada, cuyo pecado es cubierto.

2Dichoso el ser humano a quien YHWH no le cuenta iniquidad, y en cuyo espíritu no hay engaño.

…

6Por esto orará a ti todo fiel en el tiempo de hallar; ciertamente, en la inundación de muchas aguas, a él no llegarán.

7Tú eres mi escondite; de la angustia me cuidarás; con júbilos de liberación me rodearás. Selah.

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Sus palabras en el original

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