Santiago 4:8–10

Acércate a Dios y él se acercará a ti, dice Santiago

8Acérquense a Dios, y él se acercará a ustedes. Pecadores, limpien sus manos; y purifiquen sus corazones, ustedes los de doble ánimo.

9Aflíjanse, y lamenten y lloren. Que su risa se convierta en lamento, y su gozo en tristeza.

10Humíllense delante del Señor, y él los exaltará.

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En su contexto

6Pero él da mayor gracia. Por eso dice: Dios se opone a los soberbios, pero da gracia a los humildes.

7Sométanse, pues, a Dios. Resistan al diablo, y huirá de ustedes.

…

11Hermanos, no hablen mal unos de otros. El que habla mal de un hermano o juzga a su hermano, habla mal de la ley y juzga a la ley. Y si juzgas a la ley, no eres hacedor de la ley, sino juez.

12Uno solo es el legislador y juez, el que puede salvar y destruir. Pero tú, ¿quién eres para juzgar al prójimo?

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Sus palabras en el original

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