Entoncesאֱדַיִןel rey,מַלְכָּאsu semblanteזִיוֺהִיse le cambió,שְׁנוֹהִיy sus pensamientosוְרַעיֹנֹהִיlo turbaban;יְבַהֲלוּנֵּהּy las coyunturasוְקִטְרֵיde sus lomosחַרְצֵהּse soltaban,מִשְׁתָּרַיִןy sus rodillasוְאַרְכֻבָּתֵהּchocabanנָקְשָׁןuna con otra.דָּא לְדָא
Daniel 5:6
Estudiarlo en la app«Entonces el rey, su semblante se le cambió, y sus pensamientos lo turbaban; y las coyunturas de sus lomos se soltaban, y sus rodillas chocaban una con otra.»
Con el arameo debajo
Daniel 5:6, palabra por palabra
- Entoncesאֱדַיִןedayin
entonces
Entonces (arameo): marca lo que pasa después o en ese momento. Corresponde al hebreo «az».
Dónde más aparece «edayin»- el reyמַלְכָּmalka
rey
Rey (arameo). Misma palabra que el hebreo «mélej».
Dónde más aparece «malka»- su semblanteזִיוֺzivo
semblante
Aspecto de la cara según lo que uno siente.
Dónde más aparece «zivo»- se le cambióשְׁנוֹsheno
alterar, cambiar
Cambiar, alterar (arameo).
Dónde más aparece «sheno»- y sus pensamientosרַעיֹנֹrayono
pensamiento
«Ra׳yón» (arameo): pensamiento.
Dónde más aparece «rayono»- lo turbabanיְבַהֲלוּנֵּyevahalune
asustar
Quitarle la calma a alguien, haciéndolo temblar por dentro.
Dónde más aparece «yevahalune»- y las coyunturasקִטְרֵיkitre
coyuntura
Uniones de los huesos.
Dónde más aparece «kitre»- de sus lomosחַרְצֵjartse
cadera
«Jarats» (arameo): lomos.
Dónde más aparece «jartse»- se soltabanמִשְׁתָּרַיִןmishtarayin
desatar
Soltar, desatar; aflojarse.
Dónde más aparece «mishtarayin»- y sus rodillasאַרְכֻבָּתֵarjubate
rodilla
«Arkubá» (arameo): rodilla.
Dónde más aparece «arjubate»- chocabanנָקְשָׁןnakshan
chocar
«Neqash» (arameo): chocar.
Dónde más aparece «nakshan»- una con otraדָּאda
esta
«Da» (arameo): esta.
Dónde más aparece «da»
El contexto
5En aquel mismo momento salieron los dedos de una mano de hombre, y escribían delante del candelabro sobre el yeso de la pared del palacio del rey; y el rey veía la palma de la mano que escribía.
6 · Este versículo (arriba)
7Gritó el rey con fuerza que hicieran entrar a los encantadores, los caldeos y los adivinos. Respondió el rey y dijo a los sabios de Babilonia: «Todo hombre que lea esta escritura y me declare su interpretación, de púrpura se vestirá, y un collar de oro sobre su cuello, y como tercero en el reino dominará».