Despuésεἶταdiceλέγειal discípulo:τῷ μαθητῇ«MiraἼδεa tu madre».ἡ μήτηρ σουYκαὶdesde aquella horaἀπ’ ἐκείνης τῆς ὥραςel discípuloὁ μαθητὴςlaαὐτὴνrecibióἔλαβενen su casa.εἰς τὰ ἴδια
Juan 19:27
Estudiarlo en la app«Después dice al discípulo: «Mira a tu madre». Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa.»
Qué quiere decir
Jesús ve a su madre y al discípulo al que amaba y los confía el uno al otro: «Mujer, mira a tu hijo»; «Mira a tu madre». Es el mismo trato que le dio en Caná (2:4), cuando dijo que aún no había llegado su hora; ahora la hora ha llegado. Desde ese momento el discípulo la recibe en su casa y se hace cargo de ella.
Esta explicación vale para Juan 19:26-27, que van juntos.
Carga su propia cruz hasta el Gólgota, donde lo crucifican entre dos másLa cruz
Con el griego debajo
Juan 19:27, palabra por palabra
- Despuésεἶταeíta
luego
Luego, después.
Dónde más aparece «eíta»- diceλέγειlégei
decir
Expresar algo con palabras a otros.
Dónde más aparece «légei»- al discípuloμαθητῇmatheté
discípulo
Un seguidor de Jesús.
Dónde más aparece «matheté»- «MiraἼδεíde
mira
¡Mira!
Dónde más aparece «íde»- a tu madreμήτηρméter
madre espiritual
La que es como una madre para alguien.
Dónde más aparece «méter»- desde aquella horaὥραςhóras
hora
Una de las doce partes del día, contadas desde la mañana.
Dónde más aparece «hóras»- recibióἔλαβενélaben
acoger
Recibir a alguien en casa, acogerlo.
Dónde más aparece «élaben»- en su casaἴδιαídia
propio
Lo que pertenece a uno; su gente, su familia.
Dónde más aparece «ídia»
Pasajes paralelos
Otros libros que cuentan lo mismo o citan estas palabras.
La crucifixión
Mateo 27:33-44Marcos 15:22-32Lucas 23:33-43
Ver uno al lado del otro
Juan 19:17-27
17y, cargando él mismo la cruz, salió al lugar llamado de la Calavera, que en hebreo se llama Gólgota; 18donde lo crucificaron, y con él a otros dos, uno a cada lado, y Jesús en medio. 19Y Pilato escribió también un letrero y lo puso sobre la cruz; y estaba escrito: «Jesús el nazareno, el rey de los judíos». 20Muchos de los judíos, pues, leyeron este letrero, porque el lugar donde Jesús fue crucificado estaba cerca de la ciudad; y estaba escrito en hebreo, en latín y en griego. 21Los sumos sacerdotes de los judíos decían, pues, a Pilato: «No escribas: El rey de los judíos, sino: Él dijo: Soy rey de los judíos». 22Pilato respondió: «Lo que he escrito, he escrito». 23Entonces los soldados, cuando crucificaron a Jesús, tomaron sus vestidos e hicieron cuatro partes, una parte para cada soldado; y tomaron también la túnica. Y la túnica era sin costura, tejida toda de arriba abajo. 24Entonces se dijeron unos a otros: «No la rompamos, sino echemos suertes sobre ella, a ver de quién será». Para que se cumpliera la Escritura que dice: Se repartieron entre ellos mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes. Esto, pues, hicieron los soldados. 25Y junto a la cruz de Jesús estaban su madre, y la hermana de su madre, María la de Clopás, y María Magdalena. 26Jesús, pues, al ver a su madre, y al discípulo al que amaba que estaba allí, dice a su madre: «Mujer, mira a tu hijo». 27Después dice al discípulo: «Mira a tu madre». Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa.
33Y llegando a un lugar llamado Gólgota, que quiere decir Lugar de la Calavera, 34le dieron a beber vino mezclado con hiel; y después de probarlo, no quiso beberlo. 35Y después de crucificarlo, se repartieron su ropa echando suertes. 36Y sentados, lo custodiaban allí. 37Y pusieron sobre su cabeza su acusación por escrito: «Este es Jesús, el rey de los judíos». 38Entonces son crucificados con él dos bandidos, uno a la derecha y otro a la izquierda. 39Y los que pasaban blasfemaban contra él, meneando la cabeza 40y diciendo: «Tú que derribas el santuario y en tres días lo edificas, sálvate a ti mismo; si eres Hijo de Dios, baja de la cruz». 41De la misma manera también los sumos sacerdotes, burlándose con los escribas y los ancianos, decían: 42«A otros salvó; a sí mismo no puede salvarse. Rey de Israel es: que baje ahora de la cruz, y creeremos en él. 43Ha confiado en Dios; que lo libre ahora, si lo quiere; porque dijo: “Soy Hijo de Dios”». 44Y lo mismo también los bandidos crucificados con él lo insultaban.
22Y lo llevan al lugar del Gólgota, que traducido es Lugar de la Calavera. 23Y le daban vino mezclado con mirra; pero él no lo tomó. 24Y lo crucifican, y se reparten su ropa, echando suertes sobre ella, para ver qué se llevaría cada uno. 25Era la hora tercera, y lo crucificaron. 26Y la inscripción de su acusación estaba escrita: «El rey de los judíos». 27Y con él crucifican a dos bandidos, uno a su derecha y otro a su izquierda. 28Y se cumplió la Escritura que dice: Y con los transgresores fue contado. 29Y los que pasaban blasfemaban contra él, meneando la cabeza y diciendo: «¡Ah! Tú que derribas el santuario y lo edificas en tres días, 30sálvate a ti mismo, bajando de la cruz». 31De la misma manera también los sumos sacerdotes, burlándose entre ellos con los escribas, decían: «A otros salvó; a sí mismo no puede salvarse. 32El Mesías, el rey de Israel, que baje ahora de la cruz, para que veamos y creamos». También los que estaban crucificados con él lo insultaban.
33Y cuando llegaron al lugar llamado la Calavera, lo crucificaron allí, y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda. 34Y Jesús decía: «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen». Y repartiéndose sus vestidos, echaron suertes. 35Y el pueblo estaba allí mirando. Y también los jefes se burlaban, diciendo: «A otros salvó; que se salve a sí mismo, si este es el Mesías de Dios, el Elegido». 36Y también los soldados se burlaban de él, acercándose y ofreciéndole vinagre, 37y diciendo: «Si tú eres el rey de los judíos, sálvate a ti mismo». 38Y había también una inscripción sobre él: «Este es el rey de los judíos». 39Y uno de los malhechores que estaban colgados blasfemaba contra él, diciendo: «¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros». 40Pero el otro, respondiendo, lo reprendía, diciendo: «¿Ni siquiera temes tú a Dios, estando bajo la misma condena? 41Y nosotros, en verdad, justamente, porque recibimos lo que merecen nuestros hechos; pero este no ha hecho nada malo». 42Y decía: «Jesús, acuérdate de mí cuando vengas en tu reino». 43Y le dijo: «En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso».
El contexto
26Jesús, pues, al ver a su madre, y al discípulo al que amaba que estaba allí, dice a su madre: «Mujer, mira a tu hijo».
27 · Este versículo (arriba)
28Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo se había cumplido, para que se cumpliera la Escritura, dice: «Tengo sed».
Para estudiar Juan 19 en grupo
1. Qué dice
¿Qué hacen los soldados y Pilato con Jesús, y qué escribe Pilato en el letrero sobre la cruz? (vv. 1-22)
2. Qué significa
Junto a la cruz, Jesús encarga a su madre y al discípulo amado que se cuiden, y dice: «Consumado está» (vv. 25-30). ¿Qué muestran esos momentos?
3. Cómo lo vivo
Jesús, aun sufriendo, se ocupó de que su madre quedara cuidada (vv. 26-27). ¿A quién de tu familia o amigos podrías cuidar mejor esta semana?