Lesπαρ’ αὐτῶνpreguntó,ἐπύθετοpues,οὖνla horaτὴν ὥρανen queἐν ᾗhabía empezado a mejorar;κομψότερον ἔσχενyοὖνleαὐτῷdijeron:εἶπαν«Ayer,Ἐχθὲςa la hora séptima,ὥραν ἑβδόμηνleαὐτὸνdejóἀφῆκενla fiebre».ὁ πυρετός
Juan 4:52
Estudiarlo en la app«Les preguntó, pues, la hora en que había empezado a mejorar; y le dijeron: «Ayer, a la hora séptima, le dejó la fiebre».»
Qué quiere decir
Por el camino sus esclavos le salen al encuentro: el muchacho vive. La fiebre lo dejó a la hora séptima, cerca de la una de la tarde, la misma hora en que Jesús habló, y creen él y toda su casa. El evangelista la cuenta como la segunda señal, hecha también en Caná al volver de Judea (compárese 2:11).
Esta explicación vale para Juan 4:51-54, que van juntos.
Con el griego debajo
Juan 4:52, palabra por palabra
- preguntóἐπύθετοepýtheto
preguntar
Hacer preguntas para averiguar algo que no se sabe.
Dónde más aparece «epýtheto»- la horaὥρανhóran
hora
Una de las doce partes del día, contadas desde la mañana.
Dónde más aparece «hóran»- había empezado a mejorarκομψότερονkompsóteron
mejor (de salud)
mejor; con «tener», empezar a mejorar de una enfermedad.
Dónde más aparece «kompsóteron»- había empezado a mejorarἔσχενésjen
estar
Estar de cierta manera: «los que estaban enfermos».
Dónde más aparece «ésjen»- dijeronεἶπανeípan
decir
Expresar algo con palabras a otros.
Dónde más aparece «eípan»- «AyerἘχθὲςejthés
ayer
ayer.
Dónde más aparece «ejthés»- a la hora séptimaἑβδόμηνhebdómen
séptimo
séptimo; el que sigue al sexto.
Dónde más aparece «hebdómen»- dejóἀφῆκενaféken
dejar
Apartarse de algo o de alguien y seguir sin ello.
Dónde más aparece «aféken»- la fiebreπυρετόςpyretós
fiebre
Fiebre.
Dónde más aparece «pyretós»
Nota de traducción
La hora séptima era más o menos la una de la tarde.
Pasajes paralelos
Otros libros que cuentan lo mismo o citan estas palabras.
El siervo del centurión
Juan 4 cuenta a un oficial real; se discute si es el mismo hecho.
Ver uno al lado del otro
Juan 4:46-54
46Vino, pues, otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Y había un oficial del rey cuyo hijo estaba enfermo en Capernaúm. 47Este, al oír que Jesús había llegado de Judea a Galilea, fue a él y le rogaba que bajara y sanara a su hijo, porque estaba a punto de morir. 48Entonces Jesús le dijo: «Si no ven señales y prodigios, de ningún modo creerán». 49El oficial del rey le dice: «Señor, baja antes de que muera mi niño». 50Jesús le dice: «Vete; tu hijo vive». El hombre creyó la palabra que Jesús le dijo, y se puso en camino. 51Y mientras él ya bajaba, sus esclavos le salieron al encuentro, diciendo que su muchacho vivía. 52Les preguntó, pues, la hora en que había empezado a mejorar; y le dijeron: «Ayer, a la hora séptima, le dejó la fiebre». 53Entonces el padre comprendió que era aquella la hora en que Jesús le había dicho: «Tu hijo vive»; y creyó él y toda su casa. 54Y esta segunda señal hizo también Jesús, al volver de Judea a Galilea.
5Y cuando entró en Capernaúm, se le acercó un centurión, rogándole 6y diciendo: «Señor, mi siervo está postrado en casa, paralítico, terriblemente atormentado». 7Y le dice: «Yo iré y lo sanaré». 8Y respondiendo el centurión, dijo: «Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; sino solamente di una palabra, y mi siervo será curado. 9Porque también yo soy un hombre bajo autoridad, que tiene soldados bajo mis órdenes; y digo a este: Ve, y va; y a otro: Ven, y viene; y a mi esclavo: Haz esto, y lo hace». 10Y al oírlo Jesús, se maravilló, y dijo a los que lo seguían: «En verdad les digo que en nadie en Israel he hallado tanta fe. 11Y les digo que muchos vendrán del oriente y del occidente, y se sentarán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob en el reino de los cielos; 12pero los hijos del reino serán echados a la oscuridad de afuera; allí será el llanto y el crujir de dientes». 13Y dijo Jesús al centurión: «Ve; como creíste, te sea hecho». Y el siervo fue curado en aquella hora.
1Cuando terminó todas sus palabras a oídos del pueblo, entró en Capernaúm. 2Y el esclavo de cierto centurión, que era muy estimado por él, estaba mal y a punto de morir. 3Y al oír hablar de Jesús, le envió unos ancianos de los judíos, rogándole que viniera a salvar a su esclavo. 4Y ellos, llegando a Jesús, le rogaban con insistencia, diciendo: «Es digno de que le concedas esto, 5porque ama a nuestra nación, y él mismo nos edificó la sinagoga». 6Y Jesús iba con ellos. Y cuando ya no estaba lejos de la casa, el centurión envió unos amigos a decirle: «Señor, no te molestes, porque no soy digno de que entres bajo mi techo; 7por eso ni siquiera me consideré digno de ir a ti; pero di una palabra, y mi siervo sea sanado. 8Porque también yo soy un hombre puesto bajo autoridad, que tiene soldados bajo mis órdenes; y digo a este: Ve, y va; y a otro: Ven, y viene; y a mi esclavo: Haz esto, y lo hace». 9Y al oír esto, Jesús se maravilló de él, y volviéndose, dijo a la multitud que lo seguía: «Les digo que ni siquiera en Israel he hallado tanta fe». 10Y al volver a la casa, los que habían sido enviados hallaron sano al esclavo.
El contexto
51Y mientras él ya bajaba, sus esclavos le salieron al encuentro, diciendo que su muchacho vivía.
52 · Este versículo (arriba)
53Entonces el padre comprendió que era aquella la hora en que Jesús le había dicho: «Tu hijo vive»; y creyó él y toda su casa.
Para estudiar Juan 4 en grupo
1. Qué dice
¿Qué le pide Jesús a la mujer samaritana en el pozo, y qué le ofrece él a ella? (vv. 7-15)
2. Qué significa
Jesús dice que el Padre busca adoradores «en espíritu y en verdad». ¿Qué responde a la pregunta de ella sobre el lugar? (vv. 20-24)
3. Cómo lo vivo
La mujer dejó su cántaro y contó a otros lo que le había pasado (vv. 28-29). ¿A quién podrías invitar a «venir y ver» algo bueno?