Yδὲmientras élαὐτοῦyaἤδηbajaba,καταβαίνοντοςsus esclavosοἱ αὐτοῦ δοῦλοιleαὐτῷsalieron al encuentro,ὑπήντησανdiciendoλέγοντεςqueὅτιsu muchachoὁ αὐτοῦ παῖςvivía.ζῇ
Juan 4:51
Estudiarlo en la app«Y mientras él ya bajaba, sus esclavos le salieron al encuentro, diciendo que su muchacho vivía.»
Qué quiere decir
Por el camino sus esclavos le salen al encuentro: el muchacho vive. La fiebre lo dejó a la hora séptima, cerca de la una de la tarde, la misma hora en que Jesús habló, y creen él y toda su casa. El evangelista la cuenta como la segunda señal, hecha también en Caná al volver de Judea (compárese 2:11).
Esta explicación vale para Juan 4:51-54, que van juntos.
Con el griego debajo
Juan 4:51, palabra por palabra
- yaἤδηéde
ya
Ya.
Dónde más aparece «éde»- bajabaκαταβαίνοντοςkatabaínontos
bajar, descender
Bajar, descender.
Dónde más aparece «katabaínontos»- sus esclavosδοῦλοιdúloi
esclavo
Una persona que pertenece a un amo y le sirve.
Dónde más aparece «dúloi»- salieron al encuentroὑπήντησανhypéntesan
salir al encuentro
Salir al encuentro.
Dónde más aparece «hypéntesan»- diciendoλέγοντεςlégontes
decir
Expresar algo con palabras a otros.
Dónde más aparece «légontes»- su muchachoπαῖςpaís
muchacho
Un chico, o un hijo.
Dónde más aparece «país»- vivíaζῇzé
vivir
Tener vida en el cuerpo, o recibirla de nuevo después de morir.
Dónde más aparece «zé»
Pasajes paralelos
Otros libros que cuentan lo mismo o citan estas palabras.
El siervo del centurión
Juan 4 cuenta a un oficial real; se discute si es el mismo hecho.
Ver uno al lado del otro
Juan 4:46-54
46Vino, pues, otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Y había un oficial del rey cuyo hijo estaba enfermo en Capernaúm. 47Este, al oír que Jesús había llegado de Judea a Galilea, fue a él y le rogaba que bajara y sanara a su hijo, porque estaba a punto de morir. 48Entonces Jesús le dijo: «Si no ven señales y prodigios, de ningún modo creerán». 49El oficial del rey le dice: «Señor, baja antes de que muera mi niño». 50Jesús le dice: «Vete; tu hijo vive». El hombre creyó la palabra que Jesús le dijo, y se puso en camino. 51Y mientras él ya bajaba, sus esclavos le salieron al encuentro, diciendo que su muchacho vivía. 52Les preguntó, pues, la hora en que había empezado a mejorar; y le dijeron: «Ayer, a la hora séptima, le dejó la fiebre». 53Entonces el padre comprendió que era aquella la hora en que Jesús le había dicho: «Tu hijo vive»; y creyó él y toda su casa. 54Y esta segunda señal hizo también Jesús, al volver de Judea a Galilea.
5Y cuando entró en Capernaúm, se le acercó un centurión, rogándole 6y diciendo: «Señor, mi siervo está postrado en casa, paralítico, terriblemente atormentado». 7Y le dice: «Yo iré y lo sanaré». 8Y respondiendo el centurión, dijo: «Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; sino solamente di una palabra, y mi siervo será curado. 9Porque también yo soy un hombre bajo autoridad, que tiene soldados bajo mis órdenes; y digo a este: Ve, y va; y a otro: Ven, y viene; y a mi esclavo: Haz esto, y lo hace». 10Y al oírlo Jesús, se maravilló, y dijo a los que lo seguían: «En verdad les digo que en nadie en Israel he hallado tanta fe. 11Y les digo que muchos vendrán del oriente y del occidente, y se sentarán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob en el reino de los cielos; 12pero los hijos del reino serán echados a la oscuridad de afuera; allí será el llanto y el crujir de dientes». 13Y dijo Jesús al centurión: «Ve; como creíste, te sea hecho». Y el siervo fue curado en aquella hora.
1Cuando terminó todas sus palabras a oídos del pueblo, entró en Capernaúm. 2Y el esclavo de cierto centurión, que era muy estimado por él, estaba mal y a punto de morir. 3Y al oír hablar de Jesús, le envió unos ancianos de los judíos, rogándole que viniera a salvar a su esclavo. 4Y ellos, llegando a Jesús, le rogaban con insistencia, diciendo: «Es digno de que le concedas esto, 5porque ama a nuestra nación, y él mismo nos edificó la sinagoga». 6Y Jesús iba con ellos. Y cuando ya no estaba lejos de la casa, el centurión envió unos amigos a decirle: «Señor, no te molestes, porque no soy digno de que entres bajo mi techo; 7por eso ni siquiera me consideré digno de ir a ti; pero di una palabra, y mi siervo sea sanado. 8Porque también yo soy un hombre puesto bajo autoridad, que tiene soldados bajo mis órdenes; y digo a este: Ve, y va; y a otro: Ven, y viene; y a mi esclavo: Haz esto, y lo hace». 9Y al oír esto, Jesús se maravilló de él, y volviéndose, dijo a la multitud que lo seguía: «Les digo que ni siquiera en Israel he hallado tanta fe». 10Y al volver a la casa, los que habían sido enviados hallaron sano al esclavo.
El contexto
50Jesús le dice: «Vete; tu hijo vive». El hombre creyó la palabra que Jesús le dijo, y se puso en camino.
51 · Este versículo (arriba)
52Les preguntó, pues, la hora en que había empezado a mejorar; y le dijeron: «Ayer, a la hora séptima, le dejó la fiebre».
Para estudiar Juan 4 en grupo
1. Qué dice
¿Qué le pide Jesús a la mujer samaritana en el pozo, y qué le ofrece él a ella? (vv. 7-15)
2. Qué significa
Jesús dice que el Padre busca adoradores «en espíritu y en verdad». ¿Qué responde a la pregunta de ella sobre el lugar? (vv. 20-24)
3. Cómo lo vivo
La mujer dejó su cántaro y contó a otros lo que le había pasado (vv. 28-29). ¿A quién podrías invitar a «venir y ver» algo bueno?