Y élδὲ ὁleαὐτῷdijo:ἔφη«Maestro,Διδάσκαλεtodo estoπάντα ταῦταlo he guardadoἐφυλαξάμηνdesde mi juventud».ἐκ μου νεότητός
Marcos 10:20
Estudiarlo en la app«Y él le dijo: «Maestro, todo esto lo he guardado desde mi juventud».»
Un hombre rico oye «ven, sígueme» y se va triste, porque tenía muchas propiedadesSeguir a Jesús
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Marcos 10:20, palabra por palabra
- dijoἔφηéfe
decir
Decir.
Dónde más aparece «éfe»- «MaestroΔιδάσκαλεdidáskale
maestro
Maestro, el que enseña.
Dónde más aparece «didáskale»- lo he guardadoἐφυλαξάμηνefylaxámen
guardar
Cumplir lo que se manda.
Dónde más aparece «efylaxámen»- desde mi juventudνεότητόςneótetós
juventud
Juventud.
Dónde más aparece «neótetós»
Pasajes paralelos
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El joven rico
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Marcos 10:17-31
17Y al salir él al camino, uno corrió, y arrodillándose delante de él, le preguntaba: «Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?». 18Y Jesús le dijo: «¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno sino uno solo: Dios. 19Conoces los mandamientos: No asesinarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no defraudarás, honra a tu padre y a tu madre». 20Y él le dijo: «Maestro, todo esto lo he guardado desde mi juventud». 21Y Jesús, mirándolo, lo amó, y le dijo: «Una cosa te falta: ve, vende todo lo que tienes y dalo a los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo; y ven, sígueme». 22Pero él, poniéndose sombrío por esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas propiedades. 23Y mirando alrededor, Jesús dice a sus discípulos: «¡Qué difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas!». 24Y los discípulos se asombraban de sus palabras. Pero Jesús, respondiendo otra vez, les dice: «Hijos, ¡qué difícil es entrar en el reino de Dios! 25Más fácil es que un camello pase por el ojo de una aguja que un rico entre en el reino de Dios». 26Y ellos se asombraban aún más, diciendo entre sí: «¿Y quién puede ser salvo?». 27Mirándolos, Jesús dice: «Para los hombres es imposible, pero no para Dios; porque todo es posible para Dios». 28Pedro comenzó a decirle: «Mira, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido». 29Jesús dijo: «En verdad les digo: no hay nadie que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o madre, o padre, o hijos, o campos por causa de mí y por causa de la buena noticia, 30que no reciba cien veces más ahora en este tiempo —casas, y hermanos, y hermanas, y madres, e hijos, y campos, con persecuciones— y en la era venidera la vida eterna. 31Pero muchos primeros serán últimos, y los últimos, primeros».
16Y mira, se le acercó uno y le dijo: «Maestro, ¿qué bien haré para tener vida eterna?». 17Y él le dijo: «¿Por qué me preguntas acerca de lo bueno? Uno solo es el bueno. Pero si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos». 18Le dice: «¿Cuáles?». Y Jesús dijo: «No asesinarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, 19honra a tu padre y a tu madre, y amarás a tu prójimo como a ti mismo». 20Le dice el joven: «Todo esto lo he guardado; ¿qué me falta todavía?». 21Jesús le dijo: «Si quieres ser perfecto, ve, vende tus bienes y dalo a los pobres, y tendrás un tesoro en los cielos; y ven, sígueme». 22Y al oír el joven esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas propiedades. 23Y Jesús dijo a sus discípulos: «En verdad les digo que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos. 24Y además les digo: más fácil es que un camello pase por el ojo de una aguja que un rico entre en el reino de Dios». 25Y al oírlo, los discípulos se asombraron mucho, diciendo: «¿Quién, entonces, puede ser salvo?». 26Y mirándolos, Jesús les dijo: «Para los hombres esto es imposible, pero para Dios todo es posible». 27Entonces, respondiendo Pedro, le dijo: «Mira, nosotros lo dejamos todo y te seguimos; ¿qué tendremos, pues?». 28Y Jesús les dijo: «En verdad les digo que ustedes que me han seguido, en la renovación, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria, ustedes también se sentarán sobre doce tronos, juzgando a las doce tribus de Israel. 29Y todo el que haya dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o campos por causa de mi nombre, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna. 30Pero muchos primeros serán últimos, y muchos últimos, primeros.
18Y un jefe le preguntó, diciendo: «Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?». 19Y Jesús le dijo: «¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno sino uno solo: Dios. 20Conoces los mandamientos: No cometerás adulterio, no asesinarás, no robarás, no darás falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre». 21Y él dijo: «Todo esto lo he guardado desde mi juventud». 22Y al oírlo, Jesús le dijo: «Aún te falta una cosa: vende todo lo que tienes y repártelo entre los pobres, y tendrás un tesoro en los cielos; y ven, sígueme». 23Pero él, al oír esto, se puso muy triste, porque era muy rico. 24Y viéndolo Jesús, dijo: «¡Qué difícilmente entran en el reino de Dios los que tienen riquezas! 25Porque es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja que un rico entre en el reino de Dios». 26Y los que lo oyeron dijeron: «¿Y quién puede ser salvo?». 27Y él dijo: «Lo imposible para los hombres es posible para Dios». 28Y Pedro dijo: «Mira, nosotros hemos dejado lo nuestro y te hemos seguido». 29Y él les dijo: «En verdad les digo que no hay nadie que haya dejado casa, o mujer, o hermanos, o padres, o hijos, por causa del reino de Dios, 30que no reciba muchas veces más en este tiempo, y en la era venidera la vida eterna».
El contexto
19Conoces los mandamientos: No asesinarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no defraudarás, honra a tu padre y a tu madre».
20 · Este versículo (arriba)
21Y Jesús, mirándolo, lo amó, y le dijo: «Una cosa te falta: ve, vende todo lo que tienes y dalo a los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo; y ven, sígueme».
Para estudiar Marcos 10 en grupo
1. Qué dice
¿Qué le dijo Jesús al hombre rico que corrió hacia él, y qué hizo el hombre (vv. 21-22)?
2. Qué significa
¿Por qué Jesús dijo que quien quiera ser grande sea servidor, y puso su propia vida como ejemplo (vv. 43-45)?
3. Cómo lo vivo
El ciego gritó pidiendo misericordia y Jesús lo escuchó (vv. 47-52). ¿Qué necesidad tuya puedes decir sin vergüenza?