Versículos sobre seguir a jesús
Jesús llama a seguirlo: lo que cuesta, cómo permanecer en él y cómo ayudar a otros.
24 pasajes de 13 libros
1Ven y sígueme
- Jesús llama a unos pescadores y ellos dejan las redes
Y pasando junto al mar de Galilea, vio a Simón y a Andrés, el hermano de Simón, echando la red en el mar, porque eran pescadores. Y Jesús les dijo: «Vengan detrás de mí, y haré que ustedes lleguen a ser pescadores de personas». Y enseguida, dejando las redes, lo siguieron. Y yendo un poco más adelante, vio a Jacobo, el hijo de Zebedeo, y a Juan su hermano, también ellos en la barca remendando las redes. Y enseguida los llamó; y dejando a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros, se fueron detrás de él.
Marcos 1:16–20 - Mateo, el cobrador de impuestos, se levanta de su mesa y lo sigue
Y pasando Jesús de allí, vio a un hombre llamado Mateo, sentado a la mesa de los impuestos, y le dice: «Sígueme». Y levantándose, lo siguió.
Mateo 9:9 - Jesús halla a Felipe y le dice solo: «Sígueme»
Al día siguiente quiso salir para Galilea, y halla a Felipe, y Jesús le dice: «Sígueme».
Juan 1:43 - Elías echa su manto sobre Eliseo, que deja los bueyes y va tras él
Fue de allí y halló a Eliseo, hijo de Safat, que estaba arando; doce yuntas iban delante de él, y él estaba con la duodécima. Elías pasó hacia él y arrojó su manto sobre él. Él dejó los bueyes, corrió tras Elías y dijo: «Déjame, te ruego, besar a mi padre y a mi madre, e iré tras ti». Y él le dijo: «Ve, vuelve; pues ¿qué te he hecho yo?». Volvió de seguirlo, tomó la yunta de bueyes y la sacrificó; y con los aperos de los bueyes coció su carne, y la dio al pueblo, y comieron. Luego se levantó, fue tras Elías y le ministraba.
1 Reyes 19:19–21 - Las ovejas oyen la voz de Jesús y lo siguen; nadie las arrebatará de su mano
Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen; y yo les doy vida eterna, y de ningún modo perecerán jamás, y nadie las arrebatará de mi mano.
Juan 10:27–28
2El costo
- Seguirlo es negarse a uno mismo y cargar la cruz
Entonces Jesús dijo a sus discípulos: «Si alguno quiere venir detrás de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por causa de mí, la hallará. Porque ¿de qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, si pierde su vida? ¿O qué dará el hombre a cambio de su vida?
Mateo 16:24–26 - Jesús pide sentarse a calcular el costo antes de seguirlo
Y grandes multitudes iban con él; y volviéndose, les dijo: «Si alguno viene a mí y no odia a su padre, y a su madre, y a su mujer, y a sus hijos, y a sus hermanos y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo. El que no carga su cruz y viene detrás de mí, no puede ser mi discípulo. Porque ¿quién de ustedes, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula el gasto, para ver si tiene para terminarla? No sea que, después de poner el cimiento y no poder acabarla, todos los que lo vean comiencen a burlarse de él, diciendo: Este hombre comenzó a edificar, y no pudo acabar. ¿O qué rey, al ir a enfrentarse en guerra con otro rey, no se sienta primero y considera si puede con diez mil salir al encuentro del que viene contra él con veinte mil? Y si no, cuando el otro está todavía lejos, le envía una embajada y le pide condiciones de paz. Así, pues, cualquiera de ustedes que no renuncia a todo lo que tiene, no puede ser mi discípulo.
Lucas 14:25–33 - Tres encuentros con Jesús por el camino; dos piden dejar algo para después
Y mientras iban por el camino, uno le dijo: «Te seguiré adondequiera que vayas». Y Jesús le dijo: «Las zorras tienen madrigueras, y las aves del cielo, nidos; pero el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza». Y dijo a otro: «Sígueme». Pero él dijo: «Señor, permíteme ir primero a enterrar a mi padre». Pero le dijo: «Deja que los muertos entierren a sus muertos; pero tú, ve y anuncia por todas partes el reino de Dios». Y otro también dijo: «Te seguiré, Señor; pero primero permíteme despedirme de los de mi casa». Pero Jesús dijo: «Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás es apto para el reino de Dios».
Lucas 9:57–62 - Un hombre rico oye «ven, sígueme» y se va triste, porque tenía muchas propiedades
Y al salir él al camino, uno corrió, y arrodillándose delante de él, le preguntaba: «Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?». Y Jesús le dijo: «¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno sino uno solo: Dios. Conoces los mandamientos: No asesinarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no defraudarás, honra a tu padre y a tu madre». Y él le dijo: «Maestro, todo esto lo he guardado desde mi juventud». Y Jesús, mirándolo, lo amó, y le dijo: «Una cosa te falta: ve, vende todo lo que tienes y dalo a los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo; y ven, sígueme». Pero él, poniéndose sombrío por esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas propiedades.
Marcos 10:17–22 - Pablo cuenta como pérdida todo lo que tenía, por conocer al Mesías
Pero las cosas que para mí eran ganancias, esas las he considerado pérdida por causa del Mesías. Y más aún, considero que todas las cosas son pérdida por la excelencia del conocimiento del Mesías Jesús, mi Señor, por quien lo he perdido todo, y lo considero basura, para ganar al Mesías
Filipenses 3:7–8 - Muchos se van; Pedro responde: «¿A quién iremos?»
Desde entonces muchos de sus discípulos se volvieron atrás, y ya no andaban con él. Dijo entonces Jesús a los doce: «¿Acaso también ustedes quieren irse?». Simón Pedro le respondió: «Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. Y nosotros hemos creído y hemos conocido que tú eres el Santo de Dios».
Juan 6:66–69
3Permanecer en él
- Jesús es la vid; separados de él nada podemos hacer
Permanezcan en mí, y yo en ustedes. Como la rama no puede dar fruto por sí misma si no permanece en la vid, así tampoco ustedes si no permanecen en mí. Yo soy la vid, ustedes las ramas. El que permanece en mí, y yo en él, ese da mucho fruto; porque separados de mí nada pueden hacer. Si alguien no permanece en mí, es echado fuera como la rama, y se seca; y las recogen, y las echan al fuego, y arden. Si permanecen en mí, y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran, y les será hecho. En esto es glorificado mi Padre: en que den mucho fruto, y sean mis discípulos.
Juan 15:4–8 - Permanecer en su palabra es ser discípulo de verdad
Decía, pues, Jesús a los judíos que le habían creído: «Si ustedes permanecen en mi palabra, de verdad son mis discípulos; y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres».
Juan 8:31–32 - Andar en él, arraigados y firmes en la fe
Por tanto, de la manera que recibieron al Mesías Jesús, el Señor, anden en él, arraigados y edificados en él, y confirmados en la fe, como fueron enseñados, abundando en acción de gracias.
Colosenses 2:6–7 - Pablo: ya no vivo yo, el Mesías vive en mí
Porque yo por medio de la ley morí a la ley, a fin de vivir para Dios. Con el Mesías he sido crucificado; y ya no vivo yo, sino que el Mesías vive en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, que me amó y se entregó a sí mismo por mí.
Gálatas 2:19–20 - El que se deleita en la instrucción de Dios es como árbol junto al agua
Dichoso el hombre que no anda en el consejo de los malvados, ni en el camino de los pecadores se detiene, ni en el asiento de los burladores se sienta; sino que en la instrucción de YHWH está su deleite, y en su instrucción medita de día y de noche. Y será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que su fruto da a su tiempo, y su hoja no se marchita; y todo lo que hace prospera.
Salmos 1:1–3 - Quien confía en YHWH da fruto aun en año de sequía
Bendito el varón que confía en YHWH, y YHWH es su confianza. Y será como árbol plantado junto a las aguas, y junto a la corriente extiende sus raíces; y no verá cuando venga el calor, y su hoja estará frondosa; y en el año de sequía no se inquietará, ni dejará de dar fruto».
Jeremías 17:7–8 - Quien guarda sus palabras es amado por el Padre y recibe su compañía
El que tiene mis mandamientos y los guarda, ese es el que me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y yo lo amaré y me manifestaré a él». Judas, no el Iscariote, le dice: «Señor, ¿qué ha pasado para que te vayas a manifestar a nosotros, y no al mundo?». Jesús respondió y le dijo: «Si alguien me ama, guardará mi palabra; y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada con él.
Juan 14:21–23
4Hacer discípulos
- Jesús envía a hacer discípulos en todas las naciones y a enseñarles
Y acercándose Jesús, les habló, diciendo: «Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra. Vayan, pues, y hagan discípulos de todas las naciones, sumergiéndolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que les he mandado; y miren, yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin de la era».
Mateo 28:18–20 - Les promete que los hará pescadores de personas
Y les dice: «Vengan detrás de mí, y los haré pescadores de personas».
Mateo 4:19 - Pablo pide pasar lo aprendido a gente fiel que enseñe a otros
Tú, pues, hijo mío, fortalécete en la gracia que es en el Mesías Jesús. Y lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encomiéndalo a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros.
2 Timoteo 2:1–2 - Con el Espíritu serán sus testigos hasta el extremo de la tierra
pero recibirán poder cuando venga sobre ustedes el Espíritu Santo, y serán mis testigos en Jerusalén, y en toda Judea y Samaria, y hasta el extremo de la tierra».
Hechos 1:8 - La primera comunidad: enseñanza, compartir el pan, oración y bienes en común
Y perseveraban en la enseñanza de los apóstoles, y en la comunión, en el partimiento del pan y en las oraciones. Y a toda persona le sobrevenía temor; y muchos prodigios y señales se hacían por medio de los apóstoles. Y todos los que creían estaban juntos y tenían todas las cosas en común. Y vendían sus propiedades y sus bienes, y los repartían a todos, según la necesidad de cada uno. Y cada día perseveraban unánimes en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios y teniendo el favor de todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día al grupo a los que iban siendo salvos.
Hechos 2:42–47 - Una persona ayuda a otra a afilarse, como el hierro con el hierro
El hierro con hierro se aguza, y el hombre aguza el rostro de su amigo.
Proverbios 27:17