Versículos sobre el reino de dios
El gobierno de Dios: prometido, presente en Jesús y esperado
37 pasajes de 11 libros
1El Rey que Dios prometió
- Dios instala a su rey en Sion y lo llama su hijo
«Y yo he instalado a mi rey sobre Sion, mi monte santo». Contaré el estatuto: YHWH me dijo: «Mi hijo eres tú; yo hoy te he engendrado. Pídeme, y daré naciones por tu herencia, y por tu posesión los confines de la tierra. Los quebrarás con vara de hierro; como vasija de alfarero los harás pedazos».
Salmos 2:6–9 - Un salmo pide un rey que haga justicia a los pobres y traiga paz
De Salomón. Elohim, tus juicios da al rey, y tu justicia al hijo del rey. Juzgue a tu pueblo con justicia, y a tus afligidos con derecho. Lleven los montes paz al pueblo, y las colinas, en justicia. Juzgue a los afligidos del pueblo, salve a los hijos del necesitado, y aplaste al opresor. Te temerán mientras haya sol, y delante de la luna, generación tras generación. Descienda como lluvia sobre el prado segado, como aguaceros que riegan la tierra. Florezca en sus días el justo, y abundancia de paz, hasta que no haya luna. Y domine de mar a mar, y desde el Río hasta los confines de la tierra.
Salmos 72:1–8 - Un retoño de Isaí gobernará con justicia, defendiendo a los humildes
Y saldrá una vara del tronco de Isaí, y un retoño de sus raíces dará fruto. Y reposará sobre él el espíritu de YHWH: espíritu de sabiduría y de entendimiento, espíritu de consejo y de poderío, espíritu de conocimiento y de temor de YHWH. Y su deleite será en el temor de YHWH; y no juzgará por lo que vean sus ojos, ni decidirá por lo que oigan sus oídos; sino que juzgará con justicia a los pobres, y decidirá con rectitud por los humildes de la tierra; y herirá la tierra con la vara de su boca, y con el aliento de sus labios hará morir al malvado. Y será la justicia el cinto de sus lomos, y la fidelidad el cinto de sus caderas.
Isaías 11:1–5 - Todas las naciones subirán al monte de Dios y las espadas se volverán azadones
Y sucederá al final de los días: firme estará el monte de la casa de YHWH en la cumbre de los montes, y será alzado sobre las colinas, y fluirán hacia él todas las naciones. Y vendrán muchos pueblos y dirán: «Vengan, y subamos al monte de YHWH, a la casa del Elohim de Jacob, y nos enseñará de sus caminos, y andaremos en sus sendas». Porque de Sion saldrá la instrucción, y la palabra de YHWH de Jerusalén. Y juzgará entre las naciones, y decidirá para muchos pueblos; y forjarán sus espadas en azadones, y sus lanzas en podaderas; no alzará nación contra nación espada, ni aprenderán más la guerra.
Isaías 2:2–4 - Dios promete cumplir su buena palabra con un renuevo de justicia para David
Miren, vienen días —declara YHWH— en que cumpliré la buena palabra que hablé a la casa de Israel y acerca de la casa de Judá. En aquellos días y en aquel tiempo haré brotar para David un renuevo de justicia, y hará derecho y justicia en la tierra. En aquellos días será salvado Judá, y Jerusalén habitará segura; y este es el nombre con que la llamarán: «YHWH, nuestra justicia».
Jeremías 33:14–16 - Daniel anuncia un reino que Dios levantará y que no será destruido
Y en los días de esos reyes, el Elah de los cielos levantará un reino que para siempre no será destruido, y su reino no será dejado a otro pueblo; desmenuzará y pondrá fin a todos esos reinos, y él permanecerá para siempre.
Daniel 2:44 - El reino y el dominio serán dados al pueblo de los santos del Altísimo
Y el reino, y el dominio, y la grandeza de los reinos debajo de todos los cielos, será dada al pueblo de los santos de Illaya; su reino es reino eterno, y todos los dominios le servirán y le obedecerán”.
Daniel 7:27 - Gabriel le dice a María que su hijo recibirá el trono de David y reinará para siempre
Y mira, concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob por siempre, y su reino no tendrá fin».
Lucas 1:31–33
2El reino se ha acercado
- Juan el Sumergidor llama a cambiar de mente porque el reino está cerca
Y en aquellos días se presenta Juan el Sumergidor, proclamando en el desierto de Judea y diciendo: «Cambien de mente, porque se ha acercado el reino de los cielos».
Mateo 3:1–2 - Jesús comienza en Galilea: el tiempo se cumplió y el reino se acercó
Y después de que Juan fue entregado, vino Jesús a Galilea proclamando la buena noticia de Dios, y diciendo: «El tiempo se ha cumplido, y se ha acercado el reino de Dios; cambien de mente y crean en la buena noticia».
Marcos 1:14–15 - Recorre Galilea anunciando el reino y sanando enfermedades
Y recorría toda Galilea, enseñando en sus sinagogas, y proclamando la buena noticia del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.
Mateo 4:23 - Cuando echa fuera demonios, dice, el reino ya llegó a ellos
Pero si yo echo a los demonios por el Espíritu de Dios, entonces ha llegado a ustedes el reino de Dios.
Mateo 12:28 - Cuando le preguntan cuándo vendrá, responde que el reino ya está entre ellos
Y preguntado por los fariseos cuándo vendría el reino de Dios, les respondió y dijo: «El reino de Dios no viene de modo que se pueda observar, ni dirán: Miren, aquí está, o: Allí; porque miren, el reino de Dios está entre ustedes».
Lucas 17:20–21
3Cómo es el reino: las parábolas
- El sembrador siembra y la semilla da fruto según la tierra donde cae
Y les habló muchas cosas en parábolas, diciendo: «Miren, el sembrador salió a sembrar. Y mientras sembraba, una parte cayó junto al camino, y vinieron las aves y se la comieron. Otra parte cayó en los pedregales, donde no tenía mucha tierra; y enseguida brotó, por no tener profundidad de tierra; pero cuando salió el sol, se quemó, y por no tener raíz, se secó. Otra parte cayó entre los espinos, y los espinos crecieron y la ahogaron. Y otra parte cayó en la tierra buena, y daba fruto: una, ciento; otra, sesenta; y otra, treinta. El que tiene oídos, que oiga».
Mateo 13:3–9 - El reino crece como una semilla, sin que el sembrador sepa cómo
Y decía: «Así es el reino de Dios: como un hombre que echa la semilla en la tierra, y duerme y se levanta, de noche y de día, y la semilla brota y crece, sin que él sepa cómo. La tierra da fruto por sí misma: primero la hierba, luego la espiga, después el grano lleno en la espiga. Y cuando el fruto lo permite, enseguida mete la hoz, porque ha llegado la cosecha».
Marcos 4:26–29 - Pequeño como un grano de mostaza o un poco de levadura, pero termina siendo grande
Les presentó otra parábola, diciendo: «El reino de los cielos es semejante a un grano de mostaza que un hombre tomó y sembró en su campo; este es el más pequeño de todas las semillas, pero cuando crece es la mayor de las hortalizas, y se hace árbol, de modo que vienen las aves del cielo y anidan en sus ramas». Les habló otra parábola: «El reino de los cielos es semejante a la levadura que una mujer tomó y escondió en tres medidas de harina, hasta que fermentó todo».
Mateo 13:31–33 - Trigo y cizaña crecen juntos hasta la cosecha
Les presentó otra parábola, diciendo: «El reino de los cielos ha llegado a ser semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo. Pero mientras los hombres dormían, vino su enemigo y sembró cizaña en medio del trigo, y se fue. Y cuando brotó la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña. Y acercándose los esclavos del dueño de la casa, le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, tiene cizaña? Y él les dijo: Un enemigo ha hecho esto. Y los esclavos le dicen: ¿Quieres, pues, que vayamos y la recojamos? Pero él dice: No, no sea que al recoger la cizaña arranquen de raíz con ella el trigo. Dejen que crezcan juntos ambos hasta la cosecha; y en el tiempo de la cosecha diré a los segadores: Recojan primero la cizaña y átenla en manojos para quemarla; pero el trigo, júntenlo en mi granero».
Mateo 13:24–30 - Un tesoro escondido y una perla: vale dejarlo todo por él
El reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en el campo, que un hombre halló y lo escondió; y de su alegría va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo. También el reino de los cielos es semejante a un comerciante que busca perlas finas; y al hallar una perla de gran valor, fue y vendió todo lo que tenía, y la compró.
Mateo 13:44–46 - Los de última hora cobran lo mismo que los primeros; el dueño hace lo que quiere con lo suyo
Y llegando los de cerca de la hora undécima, recibieron cada uno un denario. Y al llegar los primeros, pensaron que recibirían más; pero también ellos recibieron cada uno un denario. Y al recibirlo, murmuraban contra el dueño de la casa, diciendo: Estos últimos trabajaron una sola hora, y los has hecho iguales a nosotros, que hemos soportado el peso del día y el calor abrasador. Pero él, respondiendo, dijo a uno de ellos: Amigo, no te hago injusticia; ¿no te pusiste de acuerdo conmigo en un denario? Toma lo tuyo y vete; pero quiero darle a este último lo mismo que a ti. ¿No me está permitido hacer lo que quiero con lo mío? ¿O tu ojo es malo porque yo soy bueno? Así, los últimos serán primeros, y los primeros, últimos».
Mateo 20:9–16 - Un rey invita a su banquete de bodas, y al final la sala se llena de invitados inesperados
Y respondiendo Jesús, les habló otra vez en parábolas, diciendo: «El reino de los cielos ha llegado a ser semejante a un rey que hizo un banquete de bodas para su hijo. Y envió a sus esclavos a llamar a los invitados a las bodas, y no quisieron venir. Otra vez envió a otros esclavos, diciendo: Digan a los invitados: Miren, he preparado mi banquete; mis toros y mis animales cebados han sido sacrificados, y todo está preparado; vengan a las bodas. Pero ellos, sin hacer caso, se fueron, uno a su campo y otro a su negocio; y los demás, agarrando a sus esclavos, los maltrataron y los mataron. Y el rey se enojó, y enviando sus tropas, destruyó a aquellos asesinos e incendió su ciudad. Entonces dice a sus esclavos: La boda está preparada, pero los invitados no eran dignos. Vayan, pues, a las salidas de los caminos, y llamen a las bodas a cuantos encuentren. Y saliendo aquellos esclavos a los caminos, reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos; y la boda se llenó de comensales.
Mateo 22:1–10 - Diez jóvenes esperan al novio: el reino pide estar atentos
Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que, tomando sus lámparas, salieron al encuentro del novio. Y cinco de ellas eran necias, y cinco prudentes. Porque las necias, tomando sus lámparas, no tomaron aceite consigo; pero las prudentes tomaron aceite en las vasijas junto con sus lámparas. Y como el novio tardaba, todas cabecearon y se durmieron. Pero a medianoche hubo un grito: “Miren, el novio. Salgan a su encuentro”. Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron y arreglaron sus lámparas. Y las necias dijeron a las prudentes: “Dennos de su aceite, porque nuestras lámparas se apagan”. Pero las prudentes respondieron, diciendo: “No sea que no alcance para nosotras y para ustedes; vayan más bien a los que venden y compren para ustedes”. Y mientras ellas iban a comprar, llegó el novio; y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas, y se cerró la puerta. Y después llegan también las otras vírgenes, diciendo: “Señor, señor, ábrenos”. Pero él, respondiendo, dijo: “En verdad les digo: no las conozco”. Velen, pues, porque no saben el día ni la hora.
Mateo 25:1–13
4Quiénes entran
- Los pobres en el espíritu son los primeros que Jesús llama dichosos
«Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.
Mateo 5:3 - También los perseguidos por hacer lo justo: de ellos es el reino
Dichosos los que han sido perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.
Mateo 5:10 - A Nicodemo le dice que hace falta nacer de nuevo para ver el reino
Jesús respondió y le dijo: «En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios». Nicodemo le dice: «¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Acaso puede entrar por segunda vez en el vientre de su madre y nacer?». Jesús respondió: «En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el reino de Dios. Lo que ha nacido de la carne, carne es; y lo que ha nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te haya dicho: Es necesario que ustedes nazcan de nuevo.
Juan 3:3–7 - No basta decir «Señor, Señor»: entra quien hace la voluntad del Padre
No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.
Mateo 7:21 - Ante la pregunta de quién es el mayor, pone en medio a un niño
En aquella hora se acercaron los discípulos a Jesús, diciendo: «¿Quién es, pues, el mayor en el reino de los cielos?». Y llamando a un niño, lo puso en medio de ellos, y dijo: «En verdad les digo que si no se vuelven y se hacen como los niños, de ningún modo entrarán en el reino de los cielos. Así que cualquiera que se humille como este niño, ese es el mayor en el reino de los cielos.
Mateo 18:1–4 - Deja que los niños vengan a él: el reino es de quienes son como ellos
Y le traían niños para que los tocara; pero los discípulos los reprendieron. Pero al verlo Jesús, se indignó y les dijo: «Dejen que los niños vengan a mí; no se lo impidan, porque de los que son como ellos es el reino de Dios. En verdad les digo: el que no reciba el reino de Dios como un niño, de ningún modo entrará en él».
Marcos 10:13–15 - Entrar al reino es muy difícil para los que tienen riquezas: un camello y el ojo de una aguja
Y mirando alrededor, Jesús dice a sus discípulos: «¡Qué difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas!». Y los discípulos se asombraban de sus palabras. Pero Jesús, respondiendo otra vez, les dice: «Hijos, ¡qué difícil es entrar en el reino de Dios! Más fácil es que un camello pase por el ojo de una aguja que un rico entre en el reino de Dios».
Marcos 10:23–25 - Dos hijos, uno dice no y va, otro dice sí y no va; recaudadores y prostitutas van delante
Pero ¿qué les parece? Un hombre tenía dos hijos; y acercándose al primero, le dijo: Hijo, ve hoy a trabajar en la viña. Y él respondió y dijo: No quiero; pero después, arrepentido, fue. Y acercándose al segundo, le dijo lo mismo. Y él respondió y dijo: Yo voy, señor; y no fue. ¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre?». Dicen: «El primero». Les dice Jesús: «En verdad les digo que los recaudadores de impuestos y las prostitutas van delante de ustedes al reino de Dios. Porque vino Juan a ustedes en camino de justicia, y no le creyeron; pero los recaudadores de impuestos y las prostitutas le creyeron; y ustedes, viéndolo, ni aun después se arrepintieron para creerle».
Mateo 21:28–32 - Al pequeño rebaño le dice que no tema: al Padre le agrada darle el reino
No temas, pequeño rebaño, porque a su Padre le ha agradado darles el reino.
Lucas 12:32
5Venga tu reino
- En el Padrenuestro, Jesús enseña a pedir que venga el reino y se haga su voluntad
Ustedes, pues, oren así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre; venga tu reino; hágase tu voluntad, como en el cielo, también en la tierra.
Mateo 6:9–10 - Busquen primero el reino y su justicia
Busquen primero el reino y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas.
Mateo 6:33 - Pablo dice que el reino no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo
porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo.
Romanos 14:17 - El reino no es cuestión de palabras, sino de poder
Porque el reino de Dios no consiste en palabras, sino en poder.
1 Corintios 4:20 - La buena noticia del reino se proclamará a todas las naciones
Y esta buena noticia del reino será proclamada en todo el mundo habitado, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.
Mateo 24:14 - Se oyen voces en el cielo: el reino del mundo pasó a ser del Señor y su Mesías
Y el séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: «El reino del mundo ha pasado a ser de nuestro Señor y de su Mesías, y él reinará por los siglos de los siglos».
Apocalipsis 11:15 - Juan ve la nueva Jerusalén: Dios habita con su gente y no hay más llanto
Y vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existe. Y vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo, de parte de Dios, preparada como una novia adornada para su esposo. Y oí una gran voz desde el trono, que decía: «Mira, la tienda de Dios está con los hombres, y pondrá su tienda con ellos, y ellos serán sus pueblos, y Dios mismo estará con ellos. Y enjugará toda lágrima de sus ojos; y la muerte ya no existirá, ni habrá más lamento, ni clamor, ni dolor; las primeras cosas pasaron».
Apocalipsis 21:1–4