Jesús

Versículos sobre quién es jesús

Quién es Jesús, qué dijo de sí mismo y qué hizo entre nosotros

32 pasajes de 13 libros

Léelo en 7 díasUn pasaje al día de este tema, con una pregunta para pensarlo.

1Anunciado de antemano

2La Palabra hecha carne

  • Juan empieza antes de la creación: la Palabra estaba con Dios y era Dios

    En el principio era la Palabra, y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios. Ella estaba en el principio con Dios. Todo fue hecho por medio de ella, y sin ella no fue hecha ni una sola cosa. Lo que ha sido hecho en ella era vida, y la vida era la luz de los hombres. Y la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron.

    Juan 1:1–5
  • La Palabra se hizo humana y vivió entre nosotros, llena de gracia y de verdad

    Y la Palabra se hizo carne, y puso su tienda entre nosotros, y vimos su gloria, gloria como del Hijo único de junto al Padre, lleno de gracia y de verdad.

    Juan 1:14
  • Pablo lo describe como imagen del Dios invisible, por quien todo fue creado

    Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda la creación; porque en él fueron creadas todas las cosas, en los cielos y sobre la tierra, las visibles y las invisibles, sean tronos, sean señoríos, sean principados, sean autoridades; todas las cosas han sido creadas por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas subsisten en él. Y él es la cabeza del cuerpo, de la asamblea; él es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo él tenga el primer lugar; porque agradó a Dios que en él habitara toda la plenitud,

    Colosenses 1:15–19
  • Estando en forma de Dios, se vació, tomó forma de esclavo y se hizo obediente hasta la cruz

    Piensen entre ustedes de este modo, como también en el Mesías Jesús: el cual, siendo en forma de Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo que arrebatar, sino que se vació a sí mismo, tomando forma de esclavo, haciéndose semejante a los hombres; y hallado en su condición como hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.

    Filipenses 2:5–8
  • Dios habló por los profetas y, al final, por el Hijo, expresión exacta de su ser

    Dios, que muchas veces y de muchas maneras habló en otro tiempo a los padres por medio de los profetas, en estos últimos días nos ha hablado por medio del Hijo, a quien constituyó heredero de todas las cosas, por medio del cual también hizo los siglos; el cual, siendo el resplandor de su gloria y la expresión exacta de su ser, y sosteniendo todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo hecho por sí mismo la purificación de los pecados, se sentó a la derecha de la Majestad en las alturas,

    Hebreos 1:1–3
  • José recibe el aviso del ángel: el niño es obra del Espíritu y se llamará Jesús

    Y el origen de Jesús el Mesías fue así: estando comprometida su madre María con José, antes de que se juntaran, se halló encinta del Espíritu Santo. Y José, su marido, siendo justo y no queriendo exponerla en público, resolvió despedirla en secreto. Y mientras él pensaba esto, mira, un ángel del Señor se le apareció en sueños, diciendo: «José, hijo de David, no temas recibir a María, tu mujer, porque lo que ha sido engendrado en ella es del Espíritu Santo. Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados». Y todo esto ha sucedido para que se cumpliera lo dicho por el Señor por medio del profeta, que dice: «Mira, la virgen estará encinta y dará a luz un hijo, y llamarán su nombre Emanuel», que traducido es: Con nosotros Dios.

    Mateo 1:18–23
  • En Belén nace en un pesebre, y a unos pastores les anuncian al Salvador

    Y también José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David que se llama Belén, por ser él de la casa y familia de David, para empadronarse con María, comprometida con él, que estaba encinta. Y sucedió que, estando ellos allí, se le cumplieron los días de dar a luz. Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el aposento. Y había pastores en aquella misma región, que pasaban la noche al aire libre y hacían las guardias de la noche sobre su rebaño. Y un ángel del Señor se les presentó, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor; y tuvieron gran temor. Y el ángel les dijo: «No teman, porque miren, les anuncio una buena noticia de gran alegría, que será para todo el pueblo: que hoy les ha nacido, en la ciudad de David, un Salvador, que es el Mesías, el Señor.

    Lucas 2:4–11

3Hijo de Dios e Hijo del Hombre

  • Daniel ve a uno como hijo de hombre recibir dominio sobre todos los pueblos

    Estaba mirando en las visiones de la noche, y mira, con las nubes de los cielos venía uno como un hijo de hombre; y llegó hasta el Anciano de días, y lo hicieron acercarse delante de él. Y le fue dado dominio, y honra, y reino; y todos los pueblos, naciones y lenguas le servirán; su dominio es dominio eterno, que no pasará, y su reino, que no será destruido.

    Daniel 7:13–14
  • Pedro responde quién es Jesús, y Jesús dice de dónde le vino esa respuesta

    Y llegando Jesús a la región de Cesarea de Filipo, preguntaba a sus discípulos, diciendo: «¿Quién dice la gente que es el Hijo del Hombre?». Y ellos dijeron: «Unos, Juan el Sumergidor; otros, Elías; y otros, Jeremías o uno de los profetas». Les dice: «Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?». Y respondiendo Simón Pedro, dijo: «Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios viviente». Y respondiendo Jesús, le dijo: «Dichoso eres, Simón Barjoná, porque no te lo reveló carne y sangre, sino mi Padre que está en los cielos.

    Mateo 16:13–17
  • Ante el sumo sacerdote, Jesús responde «Yo soy» y habla del Hijo del Hombre

    Y levantándose el sumo sacerdote en medio, preguntó a Jesús, diciendo: «¿No respondes nada? ¿Qué testifican estos contra ti?». Pero él callaba, y no respondió nada. Otra vez el sumo sacerdote le preguntaba, y le dice: «¿Eres tú el Mesías, el Hijo del Bendito?». Y Jesús dijo: «Yo soy; y verán al Hijo del Hombre sentado a la derecha del Poder y viniendo con las nubes del cielo».

    Marcos 14:60–62
  • Dice que él y el Padre son uno; sus oyentes lo acusan de hacerse Dios

    Yo y el Padre somos uno». Los judíos tomaron otra vez piedras para apedrearlo. Jesús les respondió: «Muchas buenas obras les he mostrado de parte del Padre; ¿por cuál de ellas me apedrean?». Los judíos le respondieron: «No te apedreamos por una buena obra, sino por blasfemia, y porque tú, siendo hombre, te haces Dios». Jesús les respondió: «¿No está escrito en su ley: Yo dije: Ustedes son dioses? Si llamó dioses a aquellos a quienes vino la palabra de Dios —y la Escritura no puede ser anulada—, ¿al que el Padre santificó y envió al mundo, ustedes le dicen: Blasfemas, porque dije: Soy Hijo de Dios?

    Juan 10:30–36

4Lo que dijo de sí mismo

  • Antes que Abraham existiera, dice, «yo soy»

    Jesús les dijo: «En verdad, en verdad les digo: antes que Abraham llegara a existir, yo soy».

    Juan 8:58
  • A Felipe le dice que verlo a él es ver al Padre; él es el camino

    Jesús le dice: «Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí. Si me hubieran conocido, también habrían conocido a mi Padre; desde ahora lo conocen y lo han visto». Felipe le dice: «Señor, muéstranos al Padre, y nos basta». Jesús le dice: «¿Tanto tiempo estoy con ustedes, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí ha visto al Padre; ¿cómo dices tú: Muéstranos al Padre?

    Juan 14:6–9
  • Se presenta como el pan de la vida para quien tiene hambre y sed

    Jesús les dijo: «Yo soy el pan de la vida; el que viene a mí de ningún modo tendrá hambre, y el que cree en mí de ningún modo tendrá sed jamás.

    Juan 6:35
  • Con Lázaro muerto, dice: «Yo soy la resurrección y la vida»

    Jesús le dijo: «Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque muera, vivirá; y todo el que vive y cree en mí, de ningún modo morirá jamás. ¿Crees esto?».

    Juan 11:25–26
  • Invita a los cansados y cargados a venir a él y encontrar descanso

    Vengan a mí todos los que están fatigados y cargados, y yo los haré descansar. Tomen mi yugo sobre ustedes, y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallarán descanso para sus almas. Porque mi yugo es suave, y mi carga es ligera».

    Mateo 11:28–30
  • Perdona los pecados de un paralítico y lo sana para mostrar su autoridad

    Y viendo Jesús la fe de ellos, dice al paralítico: «Hijo, tus pecados te son perdonados». Y estaban allí sentados algunos de los escribas, y pensaban en sus corazones: «¿Por qué habla este así? Blasfema. ¿Quién puede perdonar pecados sino uno solo, Dios?». Y enseguida, conociendo Jesús en su espíritu que pensaban así dentro de sí, les dice: «¿Por qué piensan estas cosas en sus corazones? ¿Qué es más fácil, decir al paralítico: Tus pecados te son perdonados, o decir: Levántate y toma tu camilla y anda? Pues para que sepan que el Hijo del Hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados —dice al paralítico—: A ti te digo: levántate, toma tu camilla y vete a tu casa». Y se levantó, y enseguida, tomando la camilla, salió delante de todos, de modo que todos se asombraban y glorificaban a Dios, diciendo: «Nunca vimos algo así».

    Marcos 2:5–12

5Lo que hizo

  • En su pueblo lee a Isaías y dice que esa buena noticia para los pobres se cumple hoy

    Y fue a Nazaret, donde se había criado, y según su costumbre entró el día del shabat en la sinagoga, y se levantó a leer. Y le fue entregado el rollo del profeta Isaías, y desenrollando el rollo, halló el lugar donde estaba escrito: «El Espíritu del Señor está sobre mí, por lo cual me ungió para anunciar la buena noticia a los pobres; me ha enviado a proclamar a los cautivos libertad, y a los ciegos recobrar la vista; a enviar en libertad a los oprimidos; a proclamar el año favorable del Señor». Y enrollando el rollo, lo devolvió al asistente y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él. Y comenzó a decirles: «Hoy se ha cumplido esta Escritura en sus oídos».

    Lucas 4:16–21
  • Toca a un leproso, algo que nadie hacía, y lo deja limpio

    Y viene a él un leproso, rogándole y arrodillándose, diciéndole: «Si quieres, puedes limpiarme». Y enojado, extendió su mano, lo tocó y le dice: «Quiero, queda limpio». Y enseguida la lepra se fue de él, y quedó limpio.

    Marcos 1:40–42
  • Con una palabra calma la tormenta, y los discípulos quedan asombrados

    Y cuando él subió a la barca, lo siguieron sus discípulos. Y mira, se levantó una gran sacudida en el mar, de modo que la barca era cubierta por las olas; pero él dormía. Y acercándose, lo despertaron, diciendo: «Señor, sálvanos, que perecemos». Y les dice: «¿Por qué tienen miedo, gente de poca fe?». Entonces, levantándose, reprendió a los vientos y al mar, y se hizo una gran calma. Y los hombres se maravillaron, diciendo: «¿Qué clase de hombre es este, que hasta los vientos y el mar le obedecen?».

    Mateo 8:23–27
  • Devuelve la vista a un ciego de nacimiento y corrige una pregunta equivocada sobre su culpa

    Y al pasar, vio a un hombre ciego de nacimiento. Y sus discípulos le preguntaron, diciendo: «Rabí, ¿quién pecó, este o sus padres, para que naciera ciego?». Jesús respondió: «Ni este pecó, ni sus padres, sino que fue así para que se manifiesten en él las obras de Dios. Nosotros debemos hacer las obras del que me envió mientras es de día; viene la noche, cuando nadie puede trabajar. Mientras estoy en el mundo, soy la luz del mundo». Dicho esto, escupió en tierra, e hizo barro con la saliva, y le untó el barro en los ojos. Y le dijo: «Ve, lávate en el estanque de Siloé» —que traducido es Enviado—. Fue, pues, y se lavó, y volvió viendo.

    Juan 9:1–7
  • Se invita a casa de Zaqueo, el jefe de los cobradores de impuestos, y todo cambia

    Y habiendo entrado, atravesaba Jericó. Y mira, un hombre llamado por nombre Zaqueo, que era jefe de los recaudadores de impuestos, y era rico, y procuraba ver quién era Jesús, y no podía a causa de la multitud, porque era pequeño de estatura. Y corriendo delante, subió a un sicómoro para verlo, porque iba a pasar por allí. Y cuando llegó al lugar, Jesús miró hacia arriba y le dijo: «Zaqueo, date prisa y baja, porque hoy es necesario que me quede en tu casa». Y se dio prisa, bajó y lo recibió gozoso. Y al verlo, todos murmuraban, diciendo: «Ha entrado a alojarse en casa de un hombre pecador». Pero Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: «Mira, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si a alguien le he sacado algo acusándolo falsamente, le devuelvo cuatro veces más». Y Jesús le dijo: «Hoy ha llegado la salvación a esta casa, por cuanto él también es hijo de Abraham. Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido».

    Lucas 19:1–10
  • Lo acusan de recibir a pecadores y responde con la parábola de la oveja perdida

    Y todos los recaudadores de impuestos y los pecadores se le acercaban para oírlo. Y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: «Este recibe a pecadores y come con ellos». Y les dijo esta parábola, diciendo: «¿Qué hombre de ustedes, que tiene cien ovejas y pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va tras la perdida hasta que la halla? Y cuando la halla, la pone sobre sus hombros, gozoso; y al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos, diciéndoles: Alégrense conmigo, porque he hallado mi oveja que se había perdido. Les digo que así habrá más alegría en el cielo por un pecador que cambia de mente, que por noventa y nueve justos que no tienen necesidad de cambio de mente.

    Lucas 15:1–7
  • Sabiendo que todo estaba en sus manos, se pone la toalla y lava los pies de sus amigos

    sabiendo que el Padre le había dado todo en las manos, y que había salido de Dios y a Dios volvía, se levanta de la cena y se quita el manto, y tomando una toalla, se la ciñó. Luego echa agua en la palangana, y comenzó a lavar los pies de los discípulos y a secarlos con la toalla con que estaba ceñido.

    Juan 13:3–5
  • Dice para qué vino: no a ser servido, sino a servir y dar su vida

    porque ni aun el Hijo del Hombre vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos».

    Marcos 10:45

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