Marcos 2:5–12

Perdona los pecados de un paralítico y lo sana para mostrar su autoridad

5Y viendo Jesús la fe de ellos, dice al paralítico: «Hijo, tus pecados te son perdonados».

6Y estaban allí sentados algunos de los escribas, y pensaban en sus corazones:

7«¿Por qué habla este así? Blasfema. ¿Quién puede perdonar pecados sino uno solo, Dios?».

8Y enseguida, conociendo Jesús en su espíritu que pensaban así dentro de sí, les dice: «¿Por qué piensan estas cosas en sus corazones?

9¿Qué es más fácil, decir al paralítico: Tus pecados te son perdonados, o decir: Levántate y toma tu camilla y anda?

10Pues para que sepan que el Hijo del Hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados —dice al paralítico—:

11A ti te digo: levántate, toma tu camilla y vete a tu casa».

12Y se levantó, y enseguida, tomando la camilla, salió delante de todos, de modo que todos se asombraban y glorificaban a Dios, diciendo: «Nunca vimos algo así».

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En su contexto

3Y vienen trayéndole un paralítico, llevado por cuatro.

4Y como no podían acercárselo a causa de la multitud, quitaron el techo donde él estaba, y haciendo una abertura, bajan la camilla en la que yacía el paralítico.

…

13Y salió otra vez junto al mar; y toda la multitud venía a él, y les enseñaba.

14Y al pasar, vio a Leví, el hijo de Alfeo, sentado a la mesa de los impuestos, y le dice: «Sígueme». Y levantándose, lo siguió.

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Sus palabras en el original

Quién es Jesús