Marcos 1:40–42

Toca a un leproso, algo que nadie hacía, y lo deja limpio

40Y viene a él un leproso, rogándole y arrodillándose, diciéndole: «Si quieres, puedes limpiarme».

41Y enojado, extendió su mano, lo tocó y le dice: «Quiero, queda limpio».

42Y enseguida la lepra se fue de él, y quedó limpio.

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En su contexto

38Y les dice: «Vamos a otra parte, a los pueblos vecinos, para que también allí proclame, porque para esto salí».

39Y fue proclamando en sus sinagogas por toda Galilea, y echando los demonios.

…

43Y advirtiéndole con severidad, enseguida lo hizo salir,

44y le dice: «Mira, no digas nada a nadie; sino ve, muéstrate al sacerdote, y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés, para testimonio a ellos».

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Sus palabras en el original

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