Juan 10:27–28
Las ovejas oyen la voz de Jesús y lo siguen; nadie las arrebatará de su mano
Estudiar palabra por palabra27Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen;
28y yo les doy vida eterna, y de ningún modo perecerán jamás, y nadie las arrebatará de mi mano.
En su contexto
25Jesús les respondió: «Se lo dije, y no creen. Las obras que yo hago en el nombre de mi Padre, esas dan testimonio de mí.
26Pero ustedes no creen, porque no son de mis ovejas.
…
29Mi Padre —lo que me ha dado es mayor que todo—, y nadie puede arrebatarlas de la mano del Padre.
30Yo y el Padre somos uno».
Sus palabras en el original
- πρόβαταpróbata· oveja
Oveja.
- ἐμὰemá· mío
Mío.
- φωνῆςfonés· voz, sonido
Voz, sonido.
- ἀκούουσινakúusin· oír, escuchar
Oír, escuchar; también hacer caso.
- κἀγὼkagó· y yo, también yo
Y yo, también yo.
- γινώσκωginósko· conocer, saber
Conocer, saber, darse cuenta. Dicho del hombre y la mujer, tener relaciones.
- ἀκολουθοῦσίνakoluthúsín· seguir
Seguir, ir detrás de alguien; seguirlo como discípulo.
- δίδωμιdídomi· dar
Dar.
- ζωὴνzoén· vida
Vida; la vida verdadera que Dios da.
- αἰώνιονaiónion· eterno
Eterno: que pertenece a la era de Dios y no tiene fin.
- ἀπόλωνταιapólontai· destruir, perder, perecer
Destruir, hacer perecer; en media, perecer, perderse.
- αἰῶναaióna· siglo, era, mundo
Era: un tiempo largo del mundo; «por los siglos», para siempre.
- ἁρπάσειharpásei· arrebatar
Arrebatar, llevarse por la fuerza.
- χειρόςjeirós· mano
Mano.