Juan 10:27–28

Las ovejas oyen la voz de Jesús y lo siguen; nadie las arrebatará de su mano

27Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen;

28y yo les doy vida eterna, y de ningún modo perecerán jamás, y nadie las arrebatará de mi mano.

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En su contexto

25Jesús les respondió: «Se lo dije, y no creen. Las obras que yo hago en el nombre de mi Padre, esas dan testimonio de mí.

26Pero ustedes no creen, porque no son de mis ovejas.

…

29Mi Padre —lo que me ha dado es mayor que todo—, y nadie puede arrebatarlas de la mano del Padre.

30Yo y el Padre somos uno».

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