Relaciones y familia

Versículos sobre la iglesia y la comunidad

Qué es la comunidad de los que siguen a Jesús y cómo vivir juntos.

38 pasajes de 20 libros

Léelo en 7 díasUn pasaje al día de este tema, con una pregunta para pensarlo.

1Un solo cuerpo

  • Muchos miembros, un solo cuerpo, un solo Espíritu

    Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también el Mesías. Porque también todos nosotros fuimos sumergidos en un solo Espíritu para formar un solo cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un solo Espíritu. Porque el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos.

    1 Corintios 12:12–14
  • Ningún miembro puede decir al otro «no te necesito»

    Y el ojo no puede decir a la mano: No te necesito; ni tampoco la cabeza a los pies: No los necesito. Al contrario, mucho más los miembros del cuerpo que parecen más débiles son necesarios; y a los que nos parecen menos dignos del cuerpo, a estos los vestimos con más honor; y nuestros miembros menos decorosos tienen mayor decoro, mientras que los decorosos no tienen necesidad. Pero Dios compuso el cuerpo dando más honor al que le faltaba, para que no haya división en el cuerpo, sino que los miembros se preocupen igualmente unos por otros. Y si un miembro sufre, todos los miembros sufren con él; y si un miembro es honrado, todos los miembros se gozan con él. Pues ustedes son el cuerpo del Mesías, y miembros cada uno en particular.

    1 Corintios 12:21–27
  • Cada uno con un don distinto, todos parte del mismo cuerpo

    Porque así como en un solo cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, así nosotros, los muchos, somos un solo cuerpo en el Mesías, y cada uno miembros los unos de los otros. Y teniendo dones diferentes, según la gracia que nos fue dada: si es de profecía, úsese conforme a la proporción de la fe; si de servicio, en el servicio; o el que enseña, en la enseñanza; o el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con generosidad; el que preside, con diligencia; el que muestra misericordia, con alegría.

    Romanos 12:4–8
  • Dios reparte servicios para que el cuerpo crezca en amor

    Y él dio a unos como apóstoles, a otros como profetas, a otros como evangelistas, a otros como pastores y maestros, a fin de capacitar a los santos para la obra del servicio, para la edificación del cuerpo del Mesías, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un hombre maduro, a la medida de la estatura de la plenitud del Mesías; para que ya no seamos niños, sacudidos por las olas y llevados de un lado a otro por todo viento de enseñanza, por el engaño de los hombres, con astucia, para las artimañas del error; sino que, diciendo la verdad en amor, crezcamos en todo hacia aquel que es la cabeza, el Mesías, de quien todo el cuerpo, bien ajustado y unido por todas las coyunturas que lo sostienen, conforme a la acción en la medida de cada parte, produce el crecimiento del cuerpo para su propia edificación en amor.

    Efesios 4:11–16
  • Los que no eran pueblo ahora son pueblo de Dios

    Pero ustedes son linaje elegido, sacerdocio real, nación santa, pueblo de su propiedad, para que anuncien las virtudes de aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable. Ustedes que en otro tiempo no eran pueblo, pero ahora son pueblo de Dios; que no habían alcanzado misericordia, pero ahora han alcanzado misericordia.

    1 Pedro 2:9–10
  • Desde el Sinaí, Dios llama a un pueblo suyo, un reino de sacerdotes

    “Ustedes han visto lo que hice a los egipcios, y cómo los llevé sobre alas de águila y los traje a mí. Ahora, pues, si escuchan atentamente mi voz y guardan mi pacto, serán mi tesoro especial entre todos los pueblos, porque mía es toda la tierra. Y ustedes serán para mí un reino de sacerdotes y una nación santa”. Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel».

    Éxodo 19:4–6
  • Jesús anuncia que edificará su asamblea y que las puertas del Hades no la vencerán

    Y yo también te digo que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi asamblea, y las puertas del Hades no la vencerán.

    Mateo 16:18

2Unos a otros

3Reunirse

4Unidad

  • Jesús pide que todos sus seguidores sean uno, como él y el Padre

    Pero no ruego solo por estos, sino también por los que creen en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú, Padre, estás en mí, y yo en ti, que también ellos estén en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste. Y yo les he dado la gloria que me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno: yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectamente uno, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los amaste a ellos como me amaste a mí.

    Juan 17:20–23
  • Un cuerpo, un Espíritu, una esperanza: guardar la unidad en paz

    Así que yo, el prisionero en el Señor, los exhorto a que anden de una manera digna del llamamiento con que fueron llamados, con toda humildad y mansedumbre, con paciencia, soportándose unos a otros en amor, procurando con diligencia guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz. Hay un solo cuerpo y un solo Espíritu, como también fueron llamados en una misma esperanza de su llamamiento; un solo Señor, una sola fe, una sola inmersión; un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, y por medio de todos, y en todos.

    Efesios 4:1–6
  • Pablo pide un mismo amor y mirar por los demás, no por la vanidad

    Por tanto, si hay algún consuelo en el Mesías, si algún aliento de amor, si alguna comunión del Espíritu, si algún afecto y misericordia, completen mi gozo, pensando lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, pensando una misma cosa. No hagan nada por rivalidad ni por vanagloria, sino con humildad consideren a los demás como superiores a ustedes mismos; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada uno también por lo de los otros.

    Filipenses 2:1–4
  • Pablo reprende las divisiones: «¿Está dividido el Mesías?»

    Pero les ruego, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesús el Mesías, que todos digan lo mismo, y que no haya divisiones entre ustedes, sino que estén perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer. Porque se me ha informado acerca de ustedes, hermanos míos, por los de la casa de Cloé, que hay contiendas entre ustedes. Y quiero decir esto: que cada uno de ustedes dice: Yo soy de Pablo; y yo de Apolos; y yo de Cefas; y yo del Mesías. ¿Está dividido el Mesías? ¿Acaso Pablo fue crucificado por ustedes? ¿O fueron sumergidos en el nombre de Pablo?

    1 Corintios 1:10–13
  • Qué bueno y agradable es que los hermanos habiten juntos

    Cántico de las subidas. De David. Miren qué bueno y qué agradable es que habiten los hermanos también juntos. Es como el buen aceite sobre la cabeza, que desciende sobre la barba, la barba de Aarón, que desciende sobre el cuello de sus vestiduras. Como el rocío del Hermón, que desciende sobre los montes de Sion; porque allí mandó YHWH la bendición: vida para siempre.

    Salmos 133:1–3
  • En el Mesías, no hay judío ni griego, esclavo ni libre, varón y mujer

    No hay judío ni griego, no hay esclavo ni libre, no hay varón y mujer; porque todos ustedes son uno en el Mesías Jesús.

    Gálatas 3:28
  • Un solo corazón y una sola alma; nadie pasaba necesidad

    Y la multitud de los que habían creído era de un solo corazón y una sola alma; y ninguno decía que algo de lo que poseía era suyo, sino que tenían todas las cosas en común. Y con gran poder los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús, y había gran gracia sobre todos ellos. Pues no había ningún necesitado entre ellos; porque todos los que eran dueños de terrenos o casas los vendían, y traían el precio de lo vendido, y lo ponían a los pies de los apóstoles; y se repartía a cada uno según su necesidad.

    Hechos 4:32–35

5Cuidar a los más débiles

  • Se atiende a las viudas desatendidas y se nombra a siete para eso

    En aquellos días, al multiplicarse los discípulos, hubo murmuración de los helenistas contra los hebreos, porque sus viudas eran desatendidas en la distribución diaria. Entonces los doce convocaron a la multitud de los discípulos y dijeron: «No es conveniente que nosotros dejemos la palabra de Dios para servir a las mesas. Busquen, pues, hermanos, de entre ustedes a siete hombres de buen testimonio, llenos del Espíritu y de sabiduría, a quienes encarguemos esta tarea; y nosotros perseveraremos en la oración y en el servicio de la palabra». Y lo dicho agradó a toda la multitud; y eligieron a Esteban, hombre lleno de fe y del Espíritu Santo, y a Felipe, y a Prócoro, y a Nicanor, y a Timón, y a Parmenas, y a Nicolás, prosélito de Antioquía; a los cuales presentaron ante los apóstoles, y, orando, les impusieron las manos.

    Hechos 6:1–6
  • Santiago prohíbe tratar mejor al rico que al pobre en la reunión

    Hermanos míos, no tengan con acepción de personas la fe de nuestro glorioso Señor Jesús el Mesías. Porque si en su reunión entra un hombre con anillo de oro y con ropa espléndida, y entra también un pobre con ropa sucia, y ustedes se fijan en el que lleva la ropa espléndida y le dicen: Tú, siéntate aquí en buen lugar, y al pobre le dicen: Tú, quédate de pie, o siéntate allí, a los pies de mi estrado, ¿no han hecho distinciones entre ustedes mismos, y se han vuelto jueces con malos pensamientos? Escuchen, hermanos míos amados: ¿No escogió Dios a los pobres según el mundo para ser ricos en fe y herederos del reino que prometió a los que lo aman?

    Santiago 2:1–5
  • Alentar a los desanimados, sostener a los débiles, ser pacientes con todos

    También les exhortamos, hermanos: amonesten a los desordenados, alienten a los de poco ánimo, sostengan a los débiles, sean pacientes con todos.

    1 Tesalonicenses 5:14
  • Los fuertes sobrellevan las debilidades de los demás

    Y nosotros, los fuertes, debemos sobrellevar las debilidades de los débiles, y no agradarnos a nosotros mismos. Cada uno de nosotros agrade a su prójimo en lo que es bueno, para edificación.

    Romanos 15:1–2
  • Si alguien cae, restaurarlo con mansedumbre y cuidándose uno mismo

    Hermanos, aun si alguien es sorprendido en alguna falta, ustedes, los espirituales, restáurenlo con espíritu de mansedumbre, mirándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado.

    Gálatas 6:1
  • ¿Cómo está el amor de Dios en quien cierra su corazón al hermano necesitado?

    Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano en necesidad, y le cierra sus entrañas, ¿cómo permanece en él el amor de Dios?

    1 Juan 3:17
  • La abundancia de unos cubre la escasez de otros

    Porque no se trata de que para otros haya alivio, y para ustedes aflicción, sino de igualdad; en el tiempo presente, la abundancia de ustedes sea para la escasez de ellos, para que también la abundancia de ellos sea para la escasez de ustedes, de modo que haya igualdad, como está escrito: El que recogió mucho no tuvo de más, y el que recogió poco no tuvo de menos.

    2 Corintios 8:13–15
  • Dios reprende a los pastores que no fortalecieron a las ovejas débiles

    «Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel; profetiza y diles, a los pastores: “Así dice Adonai YHWH: ¡Ay de los pastores de Israel que se apacientan a sí mismos! ¿No es al rebaño al que deben apacentar los pastores? La grasa comen, y de la lana se visten, a la cebada degüellan; al rebaño no apacientan. A las débiles no fortalecieron, y a la enferma no curaron, y a la quebrada no vendaron, y a la descarriada no hicieron volver, y a la perdida no buscaron; sino que con fuerza las dominaron, y con dureza.

    Ezequiel 34:2–4
  • No endurecer el corazón ni cerrar la mano al hermano necesitado

    Cuando haya en ti un necesitado, uno de tus hermanos, en una de tus puertas, en tu tierra que YHWH tu Elohim te da, no endurecerás tu corazón ni cerrarás tu mano a tu hermano necesitado. Sino que le abrirás sin falta tu mano y le prestarás sin falta lo suficiente para su necesidad, lo que le falte.

    Deuteronomio 15:7–8

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