Ezequiel 34:2–4

Dios reprende a los pastores que no fortalecieron a las ovejas débiles

2«Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel; profetiza y diles, a los pastores: “Así dice Adonai YHWH: ¡Ay de los pastores de Israel que se apacientan a sí mismos! ¿No es al rebaño al que deben apacentar los pastores?

3La grasa comen, y de la lana se visten, a la cebada degüellan; al rebaño no apacientan.

4A las débiles no fortalecieron, y a la enferma no curaron, y a la quebrada no vendaron, y a la descarriada no hicieron volver, y a la perdida no buscaron; sino que con fuerza las dominaron, y con dureza.

Estudiar palabra por palabra

En su contexto

1Y vino a mí la palabra de YHWH, diciendo:

…

5Y se dispersaron por falta de pastor, y vinieron a ser comida para toda bestia del campo, y se dispersaron.

6Andan errantes mis ovejas por todos los montes y sobre toda colina alta; y sobre toda la faz de la tierra se dispersaron mis ovejas, y no hay quien pregunte ni quien busque.

Leer Ezequiel 34 completo

Sus palabras en el original

La iglesia y la comunidad