YΚαὶllegandoἐλθόντεςadonde estaban los discípulos,πρὸς τοὺς μαθητὰςvieronεἶδονuna gran multitudπολὺν ὄχλονalrededor de ellos,περὶ αὐτοὺςyκαὶa unos escribasγραμματεῖςdiscutiendoσυζητοῦνταςcon ellos.πρὸς αὐτούς
Marcos 9:14
Estudiarlo en la app«Y llegando adonde estaban los discípulos, vieron una gran multitud alrededor de ellos, y a unos escribas discutiendo con ellos.»
Con el griego debajo
Marcos 9:14, palabra por palabra
- llegandoἐλθόντεςelthóntes
venir
Moverse hasta donde está otro o hasta un lugar, y hacerse presente allí.
Dónde más aparece «elthóntes»- adonde estaban los discípulosμαθητὰςmathetás
discípulo
Un seguidor de Jesús.
Dónde más aparece «mathetás»- vieronεἶδονeídon
ver
Percibir algo con la vista, mirar y notar lo que está delante.
Dónde más aparece «eídon»- una gran multitudπολὺνpolýn
grande
De gran tamaño o fuerza, como una multitud o un lamento.
Dónde más aparece «polýn»- una gran multitudὄχλονójlon
multitud
Mucha gente junta.
Dónde más aparece «ójlon»- a unos escribasγραμματεῖςgrammateís
escriba
Un maestro que copiaba y explicaba la ley de Moisés.
Dónde más aparece «grammateís»- discutiendoσυζητοῦνταςsyzetúntas
discutir
Discutir.
Dónde más aparece «syzetúntas»
Pasajes paralelos
Otros libros que cuentan lo mismo o citan estas palabras.
El muchacho endemoniado
Ver uno al lado del otro
Marcos 9:14-29
14Y llegando adonde estaban los discípulos, vieron una gran multitud alrededor de ellos, y a unos escribas discutiendo con ellos. 15Y enseguida toda la multitud, al verlo, quedó asombrada, y corriendo hacia él, lo saludaban. 16Y les preguntó: «¿Qué discuten con ellos?». 17Y uno de la multitud le respondió: «Maestro, te traje a mi hijo, que tiene un espíritu mudo; 18y dondequiera que se apodera de él, lo derriba, y echa espuma, y rechina los dientes, y se queda rígido; y dije a tus discípulos que lo echaran, y no pudieron». 19Y él, respondiéndoles, dice: «¡Oh generación incrédula! ¿Hasta cuándo estaré con ustedes? ¿Hasta cuándo los soportaré? Tráiganmelo». 20Y se lo trajeron. Y al verlo el espíritu, enseguida lo sacudió con violencia, y cayendo en tierra, se revolcaba echando espuma. 21Y preguntó a su padre: «¿Cuánto tiempo hace que le sucede esto?». Y él dijo: «Desde niño; 22y muchas veces lo ha echado al fuego y al agua para destruirlo; pero si puedes algo, que se te conmuevan las entrañas por nosotros y ayúdanos». 23Y Jesús le dijo: «Eso de “si puedes”: todo es posible para el que cree». 24Enseguida el padre del muchacho, gritando, decía: «Creo; ayuda mi incredulidad». 25Y viendo Jesús que se agolpaba la multitud, reprendió al espíritu impuro, diciéndole: «Espíritu mudo y sordo, yo te ordeno: sal de él, y no vuelvas a entrar en él». 26Y gritando y sacudiéndolo con mucha violencia, salió; y quedó como muerto, de modo que la mayoría decía: «Ha muerto». 27Pero Jesús, tomándolo de la mano, lo levantó, y él se puso en pie. 28Y cuando entró en casa, sus discípulos le preguntaban aparte: «¿Por qué nosotros no pudimos echarlo?». 29Y les dijo: «Esta clase con nada puede salir, sino con oración».
14Y cuando llegaron a la multitud, se le acercó un hombre, arrodillándose ante él 15y diciendo: «Señor, ten misericordia de mi hijo, porque es lunático y sufre terriblemente; porque muchas veces cae en el fuego, y muchas veces en el agua. 16Y lo traje a tus discípulos, y no pudieron sanarlo». 17Y respondiendo Jesús, dijo: «¡Oh generación incrédula y pervertida! ¿Hasta cuándo estaré con ustedes? ¿Hasta cuándo los soportaré? Tráiganmelo aquí». 18Y Jesús lo reprendió, y el demonio salió de él; y el muchacho quedó sano desde aquella hora. 19Entonces los discípulos se acercaron a Jesús, aparte, y dijeron: «¿Por qué nosotros no pudimos echarlo fuera?». 20Y él les dice: «Por su poca fe. Porque en verdad les digo que si tienen fe como un grano de mostaza, dirán a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada les será imposible». 21Pero esta clase no sale sino con oración y ayuno.
37Y sucedió al día siguiente que, cuando bajaron del monte, le salió al encuentro una gran multitud. 38Y mira, un hombre de la multitud gritó, diciendo: «Maestro, te ruego que mires a mi hijo, porque es mi único hijo; 39y mira, un espíritu se apodera de él, y de repente grita, y lo sacude con violencia, con espuma, y a duras penas se aparta de él, destrozándolo. 40Y rogué a tus discípulos que lo echaran, y no pudieron». 41Y respondiendo Jesús, dijo: «¡Oh generación incrédula y pervertida! ¿Hasta cuándo estaré con ustedes y los soportaré? Trae aquí a tu hijo». 42Y mientras él todavía se acercaba, el demonio lo derribó y lo sacudió con violencia. Pero Jesús reprendió al espíritu impuro, y sanó al muchacho, y se lo devolvió a su padre. 43Y todos se asombraban de la grandeza de Dios. Y mientras todos se maravillaban de todo lo que hacía, dijo a sus discípulos:
El contexto
13Pero les digo que también Elías ha venido, y le hicieron todo lo que quisieron, como está escrito de él».
14 · Este versículo (arriba)
15Y enseguida toda la multitud, al verlo, quedó asombrada, y corriendo hacia él, lo saludaban.
Para estudiar Marcos 9 en grupo
1. Qué dice
¿Qué le dijo el padre del muchacho a Jesús, y qué le respondió Jesús (vv. 22-24)?
2. Qué significa
¿Qué responde Jesús cuando los discípulos discuten sobre quién es el mayor (vv. 33-37)?
3. Cómo lo vivo
El padre dijo: «Creo; ayuda mi incredulidad» (v. 24). ¿Qué duda tuya puedes presentarle con sinceridad?