¿Oἢcómoπῶςpuedeδύναταίalguienτιςentrarεἰσελθεῖνen la casaεἰς τὴν οἰκίανdel fuerteτοῦ ἰσχυροῦy arrebatarleκαὶ ἁρπάσαιsus bienes,τὰ σκεύη αὐτοῦsiἐὰνprimeroπρῶτονnoμὴataδήσῃal fuerte?τὸν ἰσχυρόνY entoncesκαὶ τότεsaquearáδιαρπάσειsu casa.τὴν οἰκίαν αὐτοῦ
Mateo 12:29
Estudiarlo en la app«¿O cómo puede alguien entrar en la casa del fuerte y arrebatarle sus bienes, si primero no ata al fuerte? Y entonces saqueará su casa.»
Con el griego debajo
Mateo 12:29, palabra por palabra
- puedeδύναταίdýnataí
poder
Poder, ser capaz.
Dónde más aparece «dýnataí»- entrarεἰσελθεῖνeiseltheín
entrar
Pasar adentro de una casa, una ciudad o un lugar.
Dónde más aparece «eiseltheín»- en la casaοἰκίανoikían
casa
El edificio donde vive una familia.
Dónde más aparece «oikían»- del fuerteἰσχυροῦisjyrú
fuerte
Fuerte, poderoso.
Dónde más aparece «isjyrú»- y arrebatarleἁρπάσαιharpásai
arrebatar
Arrebatar, llevarse por la fuerza.
Dónde más aparece «harpásai»- sus bienesσκεύηskeúe
enseres
Las cosas de la casa.
Dónde más aparece «skeúe»- primeroπρῶτονpróton
primero
El que va delante de todos, en el tiempo o en el orden.
Dónde más aparece «próton»- ataδήσῃdése
atar
Sujetar con cuerdas o cadenas a alguien o algo.
Dónde más aparece «dése»- Y entoncesτότεtóte
entonces
Entonces, en aquel momento.
Dónde más aparece «tóte»- saquearáδιαρπάσειdiarpásei
saquear
Saquear.
Dónde más aparece «diarpásei»
Pasajes paralelos
Otros libros que cuentan lo mismo o citan estas palabras.
Jesús y Beelzebú
Los tres relatos son del mismo hecho; Lucas 11 puede ser una ocasión distinta.
Ver uno al lado del otro
Mateo 12:22-37
22Entonces le fue traído un endemoniado, ciego y mudo; y lo sanó, de modo que el mudo hablaba y veía. 23Y todas las multitudes se asombraban y decían: «¿Acaso es este el Hijo de David?». 24Pero los fariseos, al oírlo, dijeron: «Este no echa a los demonios sino por Beelzebul, jefe de los demonios». 25Y conociendo sus pensamientos, les dijo: «Todo reino dividido contra sí mismo queda desolado, y toda ciudad o casa dividida contra sí misma no se mantendrá en pie. 26Y si Satanás echa a Satanás, contra sí mismo está dividido; ¿cómo, pues, se mantendrá en pie su reino? 27Y si yo echo a los demonios por Beelzebul, ¿por quién los echan los hijos de ustedes? Por eso ellos serán sus jueces. 28Pero si yo echo a los demonios por el Espíritu de Dios, entonces ha llegado a ustedes el reino de Dios. 29¿O cómo puede alguien entrar en la casa del fuerte y arrebatarle sus bienes, si primero no ata al fuerte? Y entonces saqueará su casa. 30El que no está conmigo, contra mí está; y el que no recoge conmigo, dispersa. 31Por eso les digo: todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres; pero la blasfemia contra el Espíritu no será perdonada. 32Y cualquiera que diga una palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado; pero cualquiera que hable contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en esta era ni en la venidera. 33O hagan bueno el árbol y bueno su fruto, o hagan podrido el árbol y podrido su fruto; porque por el fruto se conoce el árbol. 34Crías de víboras, ¿cómo pueden hablar cosas buenas, siendo malos? Porque de la abundancia del corazón habla la boca. 35El hombre bueno, del buen tesoro saca cosas buenas; y el hombre malo, del mal tesoro saca cosas malas. 36Y les digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres darán cuenta en el día del juicio. 37Porque por tus palabras serás declarado justo, y por tus palabras serás condenado».
20Y va a casa; y se junta otra vez la multitud, de modo que ellos ni siquiera podían comer pan. 21Y al oírlo los suyos, salieron para apoderarse de él, porque decían: «Está fuera de sí». 22Y los escribas que habían bajado de Jerusalén decían: «Tiene a Beelzebul», y: «Por el jefe de los demonios echa los demonios». 23Y llamándolos, les decía en parábolas: «¿Cómo puede Satanás echar a Satanás? 24Y si un reino se divide contra sí mismo, ese reino no puede mantenerse en pie. 25Y si una casa se divide contra sí misma, esa casa no podrá mantenerse en pie. 26Y si Satanás se ha levantado contra sí mismo y se ha dividido, no puede mantenerse en pie, sino que ha llegado su fin. 27Pero nadie puede entrar en la casa del fuerte y saquear sus bienes, si primero no ata al fuerte; y entonces saqueará su casa. 28En verdad les digo que todo será perdonado a los hijos de los hombres: los pecados y las blasfemias, cuantas blasfemen; 29pero cualquiera que blasfeme contra el Espíritu Santo no tiene perdón jamás, sino que es reo de un pecado eterno». 30Porque decían: «Tiene un espíritu impuro».
14Y estaba echando un demonio que era mudo; y sucedió que, cuando el demonio salió, el mudo habló; y las multitudes se maravillaron. 15Pero algunos de ellos dijeron: «Por Beelzebul, el jefe de los demonios, echa a los demonios». 16Y otros, para ponerlo a prueba, le pedían una señal del cielo. 17Pero él, conociendo sus pensamientos, les dijo: «Todo reino dividido contra sí mismo queda desolado, y cae casa sobre casa. 18Y si también Satanás está dividido contra sí mismo, ¿cómo se mantendrá en pie su reino? Porque dicen que yo echo a los demonios por Beelzebul. 19Y si yo echo a los demonios por Beelzebul, ¿por quién los echan los hijos de ustedes? Por eso ellos serán sus jueces. 20Pero si echo a los demonios por el dedo de Dios, entonces ha llegado a ustedes el reino de Dios. 21Cuando el fuerte, bien armado, guarda su propio palacio, sus bienes están en paz; 22pero cuando uno más fuerte que él lo ataca y lo vence, le quita su armadura completa, en la que confiaba, y reparte su botín. 23El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, dispersa.
El contexto
28Pero si yo echo a los demonios por el Espíritu de Dios, entonces ha llegado a ustedes el reino de Dios.
29 · Este versículo (arriba)
30El que no está conmigo, contra mí está; y el que no recoge conmigo, dispersa.
Para estudiar Mateo 12 en grupo
1. Qué dice
¿Qué respondió Jesús a los fariseos cuando criticaron a sus discípulos por arrancar espigas en el shabat (vv. 3-8)?
2. Qué significa
¿Qué significa «Misericordia quiero, y no sacrificio» en la respuesta de Jesús (v. 7)?
3. Cómo lo vivo
Jesús dice que de la abundancia del corazón habla la boca (v. 34). ¿Qué palabras tuyas de hoy quisieras cuidar?