Salmos 103:14–16
Dios sabe de qué estamos hechos y se acuerda de que somos polvo
Estudiar palabra por palabra14Porque él conoce nuestra hechura; se acuerda de que polvo somos nosotros.
15El mortal, como la hierba son sus días; como la flor del campo, así florece;
16porque un viento pasa por ella, y no está; y no la reconoce más su lugar.
En su contexto
12Como está lejos el oriente del occidente, ha alejado de nosotros nuestras transgresiones.
13Como tiene misericordia un padre de los hijos, tiene misericordia YHWH de los que lo temen.
…
17Pero el amor leal de YHWH es desde siempre y hasta siempre sobre los que lo temen, y su justicia para los hijos de los hijos;
18para los que guardan su pacto, y para los que se acuerdan de sus preceptos para hacerlos.
Sus palabras en el original
- יָדַעyada· conocer, saber
Conocer, saber. No es solo tener un dato: es conocer por experiencia y de cerca. Por eso el hebreo también lo usa para la unión íntima de un hombre y su mujer («conoció a su mujer», Génesis 4:1).
- יִצְרֵyitsre· inclinación, lo formado
Lo que alguien forma en su interior: su inclinación, sus intenciones.
- זָכוּרzajur· recordar, acordarse
Recordar, acordarse. Cuando Dios «se acuerda» de alguien no es que lo hubiera olvidado: significa que actúa a su favor.
- עָפָרafar· polvo
Polvo, tierra suelta y seca; también el barro con que se cubren las paredes (Levítico 14:41-45). Recuerda de qué está hecho el ser humano: «polvo eres y al polvo volverás» (Génesis 3:19).
- אֱנוֹשׁenosh· hombre, mortal
Hombre, mortal: el ser humano visto en su debilidad.
- חָצִירjatsir· hierba; puerro
Hierba verde, pasto. En Números 11:5, puerros.
- יָמָיyamay· día
Día: las horas de luz, o el día completo de una tarde a la siguiente. También un tiempo o época indeterminados («en el día en que…»).
- צִיץtsits· lámina; flor
Flor. También la lámina brillante de oro que el sumo sacerdote llevaba sobre la frente.
- שָּׂדֶהsade· campo
Campo: terreno abierto, cultivado o no.
- יָצִיץyatsits· florecer, brillar
Florecer, echar flor; también, brillar.
- רוּחַruaj· espíritu, viento, aliento
La idea básica es «aire en movimiento». Por eso la misma palabra puede traducirse de tres maneras, y el pasaje decide cuál: (1) «viento»; (2) «aliento», el aire que se respira y que mantiene la vida; (3) «espíritu»: el ánimo o la fuerza interior de una persona, o el espíritu de Dios, su presencia y su poder actuando. En Génesis 1:2 se habla del espíritu de Elohim, que estaba sobre las aguas.
- עָבְרָהavra· pasar
Pasar, cruzar; en forma causativa, hacer pasar.
- יַכִּירֶyakire· reconocer
Reconocer, darse cuenta de quién es alguien.
- מְקוֹמmekom· lugar
Lugar, sitio; el espacio que ocupa algo o alguien.