Santiago 1:19–20

Pronto para oír, lento para hablar y lento para la ira

19Sepan, hermanos míos amados: que todo hombre sea pronto para oír, lento para hablar, lento para la ira;

20porque la ira del hombre no produce la justicia de Dios.

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En su contexto

17Toda buena dádiva y todo don perfecto viene de lo alto, y desciende del Padre de las luces, en quien no hay cambio ni sombra de variación.

18Por su propia voluntad nos engendró por la palabra de verdad, para que fuéramos como primicias de sus criaturas.

…

21Por eso, desechando toda impureza y el exceso de maldad, reciban con mansedumbre la palabra implantada, que puede salvar sus almas.

22Sean hacedores de la palabra, y no solamente oidores, engañándose a sí mismos.

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Sus palabras en el original

Lo que decimosConflictos y reconciliación