Entoncesאֱדַיִןaquellos hombresגֻּבְרַיָּא אִלֵּךְacudieron en tropel,הַרְגִּשׁוּy hallaronוְהַשְׁכַּחוּa Danielלְדָנִיֵּאלpidiendoבָּעֵאy suplicandoוּמִתְחַנַּןdelanteקֳדָםde su Elah.אֱלָהֵהּ
Daniel 6:11
Estudiarlo en la app«Entonces aquellos hombres acudieron en tropel, y hallaron a Daniel pidiendo y suplicando delante de su Elah.»
Con el arameo debajo
Daniel 6:11, palabra por palabra
- Entoncesאֱדַיִןedayin
entonces
Entonces (arameo): marca lo que pasa después o en ese momento. Corresponde al hebreo «az».
Dónde más aparece «edayin»- aquellos hombresגֻּבְרַיָּguvraya
hombre
Hombre, varón (arameo). Pariente del hebreo «guéver».
Dónde más aparece «guvraya»- acudieron en tropelהַרְגִּשׁוּhargishu
presentarse en tropel
«Regash» (arameo): acudir en tropel.
Dónde más aparece «hargishu»- y hallaronהַשְׁכַּחוּhashkaju
hallar
Hallar, encontrar (arameo).
Dónde más aparece «hashkaju»- a Danielדָנִיֵּאלdaniyel
Daniel
«Daniel» (arameo): «El es mi juez»; el profeta.
Dónde más aparece «daniyel»- pidiendoבָּעֵאbae
pedir
Pedir algo, o pedirle a Dios.
Dónde más aparece «bae»- y suplicandoמִתְחַנַּןmitjanan
suplicar
Pedir con ruegos que se le conceda algo.
Dónde más aparece «mitjanan»- delanteקֳדָםkodam
delante de
Delante de (arameo).
Dónde más aparece «kodam»- de su Elahאֱלָהֵelahe
Dios
Elah: la palabra aramea para Dios, pariente de las hebreas «Eloah» y «Elohim». En las partes de la Biblia escritas en arameo (Esdras y Daniel) es el Dios de Israel, el mismo que en hebreo se llama Elohim; el texto solo cambia de lengua. La misma palabra, en minúscula y a veces en plural, se usa para los dioses de otros pueblos («dios», «dioses»), y el propio pasaje deja ver de quién se habla.
Dónde más aparece «elahe»
El contexto
10Y Daniel, cuando supo que había sido firmado el escrito, entró en su casa; y en su aposento alto tenía ventanas abiertas hacia Jerusalén; y tres veces al día él se arrodillaba sobre sus rodillas, y oraba y daba gracias delante de su Elah, como lo hacía antes de esto.
11 · Este versículo (arriba)
12Entonces se acercaron y dijeron delante del rey acerca de la prohibición del rey: «¿No firmaste una prohibición que todo hombre que pida a cualquier dios u hombre durante treinta días, fuera de ti, oh rey, sea echado en el foso de los leones?». Respondió el rey y dijo: «Cierto es el asunto, conforme a la ley de los medos y de los persas, que no puede ser revocada».