porqueὅτιteníaἦν αὐτῷuna hijaθυγάτηρúnica,μονογενὴςde unosὡςdoce años,δώδεκα ἐτῶνyκαὶse estaba muriendo.αὐτὴ ἀπέθνῃσκενYδὲmientrasἘν τῷélαὐτὸνiba,ὑπάγεινlas multitudesοἱ ὄχλοιloαὐτόνapretujaban.συνέπνιγον
Lucas 8:42
Estudiarlo en la app«porque tenía una hija única, de unos doce años, y se estaba muriendo. Y mientras él iba, las multitudes lo apretujaban.»
Con el griego debajo
Lucas 8:42, palabra por palabra
- teníaἦνén
haber
Existir algo en un lugar o momento, o pasar.
Dónde más aparece «én»- una hijaθυγάτηρthygáter
hija
La niña o mujer nacida de unos padres.
Dónde más aparece «thygáter»- únicaμονογενὴςmonogenés
único, unigénito
Único; el único de su clase.
Dónde más aparece «monogenés»- doce añosδώδεκαdódeka
doce
La cantidad de doce, número de las tribus de Israel.
Dónde más aparece «dódeka»- doce añosἐτῶνetón
año
Año.
Dónde más aparece «etón»- se estaba muriendoἀπέθνῃσκενapéthnesken
morir
Dejar de vivir: el fin de la vida en el cuerpo.
Dónde más aparece «apéthnesken»- ibaὑπάγεινhypágein
irse, ir
Irse, retirarse; «vete».
Dónde más aparece «hypágein»- las multitudesὄχλοιójloi
multitud
Mucha gente junta.
Dónde más aparece «ójloi»- apretujabanσυνέπνιγονsynépnigon
apretujar
Rodear empujando por todos lados.
Dónde más aparece «synépnigon»
Pasajes paralelos
Otros libros que cuentan lo mismo o citan estas palabras.
La hija de Jairo y la mujer con flujo
Ver uno al lado del otro
Lucas 8:40-56
40Y cuando Jesús volvió, la multitud lo recibió, porque todos lo estaban esperando. 41Y mira, vino un hombre llamado Jairo, que era jefe de la sinagoga; y cayendo a los pies de Jesús, le rogaba que entrara en su casa, 42porque tenía una hija única, de unos doce años, y se estaba muriendo. Y mientras él iba, las multitudes lo apretujaban. 43Y una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años, que había gastado en médicos todo su sustento, y no había podido ser sanada por nadie, 44acercándose por detrás, tocó el fleco de su manto; y al instante se detuvo su flujo de sangre. 45Y Jesús dijo: «¿Quién es el que me ha tocado?». Y como todos lo negaban, Pedro dijo: «Maestro, las multitudes te rodean y te aprietan». 46Pero Jesús dijo: «Alguien me ha tocado, porque yo he sentido que ha salido poder de mí». 47Y viendo la mujer que no había pasado inadvertida, vino temblando, y postrándose ante él, declaró delante de todo el pueblo por qué causa lo había tocado, y cómo había sido sanada al instante. 48Y él le dijo: «Hija, tu fe te ha sanado; vete en paz». 49Mientras él todavía hablaba, viene alguien de casa del jefe de la sinagoga, diciendo: «Tu hija ha muerto; no molestes más al Maestro». 50Pero Jesús, al oírlo, le respondió: «No temas; solo cree, y será sanada». 51Y al llegar a la casa, no dejó entrar con él a nadie, sino a Pedro, y a Juan, y a Jacobo, y al padre de la niña y a la madre. 52Y todos lloraban y se golpeaban el pecho por ella. Pero él dijo: «No lloren, porque no ha muerto, sino que duerme». 53Y se burlaban de él, sabiendo que había muerto. 54Pero él, tomándola de la mano, la llamó en voz alta, diciendo: «Niña, levántate». 55Y su espíritu volvió, y se levantó al instante; y mandó que le dieran de comer. 56Y sus padres quedaron asombrados; pero él les ordenó que no dijeran a nadie lo sucedido.
18Mientras él les decía estas cosas, mira, un jefe vino y se postraba ante él, diciendo: «Mi hija acaba de morir; pero ven, pon tu mano sobre ella, y vivirá». 19Y levantándose Jesús, lo siguió, y también sus discípulos. 20Y mira, una mujer que padecía de flujo de sangre desde hacía doce años se acercó por detrás y tocó el fleco de su manto; 21porque decía dentro de sí: «Con solo tocar su manto, seré sanada». 22Y Jesús, volviéndose y viéndola, dijo: «Ánimo, hija; tu fe te ha sanado». Y la mujer quedó sana desde aquella hora. 23Y llegando Jesús a la casa del jefe, y viendo a los flautistas y a la gente alborotada, 24decía: «Retírense, porque la niña no ha muerto, sino que duerme». Y se burlaban de él. 25Y cuando la gente fue echada fuera, entró y la tomó de la mano, y la niña se levantó. 26Y salió esta noticia por toda aquella tierra.
21Y cuando Jesús pasó otra vez en la barca al otro lado, se reunió alrededor de él una gran multitud; y él estaba junto al mar. 22Y viene uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo, y al verlo, cae a sus pies 23y le ruega mucho, diciendo: «Mi hijita está a punto de morir; ven y pon las manos sobre ella, para que sea sanada y viva». 24Y se fue con él. Y lo seguía una gran multitud, y lo apretujaban. 25Y una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años, 26y que había sufrido mucho a manos de muchos médicos, y había gastado todo lo que tenía, y de nada le había servido, sino que había ido a peor, 27al oír hablar de Jesús, vino por detrás entre la multitud y tocó su manto; 28porque decía: «Si toco aunque sea su ropa, seré sanada». 29Y enseguida se secó la fuente de su sangre, y sintió en el cuerpo que estaba curada de su dolencia. 30Y enseguida Jesús, dándose cuenta en sí mismo del poder que había salido de él, se volvió en medio de la multitud y decía: «¿Quién me tocó la ropa?». 31Y sus discípulos le decían: «Ves la multitud apretujándote, y dices: “¿Quién me tocó?”». 32Y miraba alrededor para ver a la que había hecho esto. 33Entonces la mujer, con miedo y temblando, sabiendo lo que le había sucedido, vino y cayó delante de él, y le dijo toda la verdad. 34Y él le dijo: «Hija, tu fe te ha sanado; vete en paz, y queda sana de tu dolencia». 35Mientras él todavía hablaba, vienen de casa del jefe de la sinagoga, diciendo: «Tu hija ha muerto; ¿para qué molestas más al Maestro?». 36Pero Jesús, sin hacer caso de lo que se decía, dice al jefe de la sinagoga: «No temas; solo cree». 37Y no dejó que nadie lo acompañara, sino Pedro, Jacobo y Juan, el hermano de Jacobo. 38Y llegan a la casa del jefe de la sinagoga, y ve el alboroto, y a los que lloraban y se lamentaban mucho. 39Y entrando, les dice: «¿Por qué alborotan y lloran? La niña no ha muerto, sino que duerme». 40Y se burlaban de él. Pero él, echando fuera a todos, toma consigo al padre de la niña y a la madre, y a los que estaban con él, y entra donde estaba la niña. 41Y tomando la mano de la niña, le dice: «Talitá kum», que traducido quiere decir: «Niña, a ti te digo, levántate». 42Y enseguida la niña se levantó y andaba, porque tenía doce años. Y enseguida quedaron asombrados con gran asombro. 43Y les mandó con insistencia que nadie lo supiera, y dijo que le dieran de comer.
El contexto
41Y mira, vino un hombre llamado Jairo, que era jefe de la sinagoga; y cayendo a los pies de Jesús, le rogaba que entrara en su casa,
42 · Este versículo (arriba)
43Y una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años, que había gastado en médicos todo su sustento, y no había podido ser sanada por nadie,
Para estudiar Lucas 8 en grupo
1. Qué dice
En la parábola del sembrador, ¿en qué cuatro tipos de terreno cae la semilla, y qué le pasa en cada uno? (vv. 5-8)
2. Qué significa
Jesús explica que la semilla es la palabra de Dios (v. 11). ¿Qué hace que algunos la reciban bien y otros no? (vv. 12-15)
3. Cómo lo vivo
Del hombre sanado, Jesús dijo: «Cuenta cuántas cosas ha hecho Dios contigo». ¿Qué podrías contar tú a alguien esta semana? (v. 39)