Yδὲvan aμελλήσετεoírἀκούεινde guerrasπολέμουςyκαὶrumoresἀκοὰςde guerras;πολέμωνmiren,ὁρᾶτεnoμὴse alarmen,θροεῖσθεporqueγὰρtiene queδεῖsuceder,γενέσθαιperoἀλλ’aún noοὔπωesἐστὶνel fin.τὸ τέλος
Mateo 24:6
Estudiarlo en la app«Y van a oír de guerras y rumores de guerras; miren, no se alarmen, porque tiene que suceder, pero aún no es el fin.»
Los discípulos preguntan por la señal; Jesús empieza avisando que no se dejen engañarJesús volverá
Con el griego debajo
Mateo 24:6, palabra por palabra
- van aμελλήσετεmellésete
ir a
Algo que está por pasar.
Dónde más aparece «mellésete»- oírἀκούεινakúein
oír
Percibir con los oídos un sonido, una voz o unas palabras.
Dónde más aparece «akúein»- de guerrasπολέμουςpolémus
guerra
Guerra.
Dónde más aparece «polémus»- rumoresἀκοὰςakoás
fama
Las noticias sobre alguien que corren de boca en boca.
Dónde más aparece «akoás»- mirenὁρᾶτεhoráte
cuidar
«¡Cuidado!», «miren que…».
Dónde más aparece «horáte»- se alarmenθροεῖσθεthroeísthe
alarmarse
Alarmarse, asustarse.
Dónde más aparece «throeísthe»- tiene queδεῖdeí
deber
Algo que no se puede dejar de hacer.
Dónde más aparece «deí»- sucederγενέσθαιgenésthai
suceder
Ocurrir un hecho, tener lugar algo en la historia.
Dónde más aparece «genésthai»- aún noοὔπωúpo
todavía no
Todavía no.
Dónde más aparece «úpo»- esἐστὶνestín
ser
Ser: dice quién o qué es algo.
Dónde más aparece «estín»- el finτέλοςtélos
fin
El final de algo.
Dónde más aparece «télos»
Pasajes paralelos
Otros libros que cuentan lo mismo o citan estas palabras.
El discurso del monte de los Olivos
Lucas 17 y 12 tienen dichos parecidos en otras ocasiones.
Ver uno al lado del otro
Mateo 24:1-51
1Y saliendo Jesús del templo, se iba; y se acercaron sus discípulos para mostrarle los edificios del templo. 2Pero él, respondiendo, les dijo: «¿No ven todo esto? En verdad les digo: no quedará aquí piedra sobre piedra que no sea derribada». 3Y estando él sentado en el monte de los Olivos, se le acercaron los discípulos en privado, diciendo: «Dinos, ¿cuándo será esto, y cuál será la señal de tu venida y del fin de la era?». 4Y respondiendo Jesús, les dijo: «Miren que nadie los engañe. 5Porque muchos vendrán en mi nombre, diciendo: “Yo soy el Mesías”, y engañarán a muchos. 6Y van a oír de guerras y rumores de guerras; miren, no se alarmen, porque tiene que suceder, pero aún no es el fin. 7Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá hambres y terremotos en distintos lugares. 8Pero todo esto es principio de dolores de parto. 9Entonces los entregarán a la aflicción y los matarán, y serán odiados por todas las naciones a causa de mi nombre. 10Y entonces muchos tropezarán, y se entregarán unos a otros, y se odiarán unos a otros. 11Y muchos falsos profetas se levantarán y engañarán a muchos. 12Y por haberse multiplicado la iniquidad, el amor de la mayoría se enfriará. 13Pero el que persevere hasta el fin, este será salvo. 14Y esta buena noticia del reino será proclamada en todo el mundo habitado, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin. 15Así que, cuando vean la cosa detestable de la desolación, de la que se habló por medio del profeta Daniel, puesta en el lugar santo (el que lee, que entienda), 16entonces los que estén en Judea, huyan a los montes; 17el que esté en la azotea, no baje a sacar las cosas de su casa; 18y el que esté en el campo, no se vuelva atrás a tomar su manto. 19Pero ¡ay de las que estén encintas y de las que den de mamar en aquellos días! 20Y oren para que su huida no sea en invierno ni en shabat; 21porque habrá entonces una gran aflicción, como no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá jamás. 22Y si aquellos días no fueran acortados, no se salvaría ninguna carne; pero por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados. 23Entonces, si alguno les dice: “Miren, aquí está el Mesías”, o “Aquí”, no lo crean. 24Porque se levantarán falsos mesías y falsos profetas, y darán grandes señales y prodigios, para engañar, si fuera posible, aun a los escogidos.
1Y al salir él del templo, le dice uno de sus discípulos: «Maestro, ¡mira qué piedras y qué edificios!». 2Y Jesús le dijo: «¿Ves estos grandes edificios? No quedará aquí piedra sobre piedra que no sea derribada». 3Y estando él sentado en el monte de los Olivos, frente al templo, le preguntaban en privado Pedro, Jacobo, Juan y Andrés: 4«Dinos, ¿cuándo será esto, y cuál será la señal de cuando todo esto esté por cumplirse?». 5Y Jesús comenzó a decirles: «Miren que nadie los engañe. 6Muchos vendrán en mi nombre, diciendo: “Yo soy”, y engañarán a muchos. 7Y cuando oigan de guerras y rumores de guerras, no se alarmen; tiene que suceder, pero aún no es el fin. 8Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; habrá terremotos en distintos lugares; habrá hambres. Esto es principio de dolores de parto. 9Pero ustedes, cuídense a sí mismos. Los entregarán a los tribunales, y en las sinagogas serán golpeados, y ante gobernadores y reyes comparecerán por causa de mí, para testimonio a ellos. 10Y primero es necesario que la buena noticia sea proclamada a todas las naciones. 11Y cuando los lleven para entregarlos, no se preocupen de antemano por lo que han de hablar, sino hablen lo que se les dé en aquella hora; porque no son ustedes los que hablan, sino el Espíritu Santo. 12Y el hermano entregará a la muerte al hermano, y el padre al hijo; y los hijos se levantarán contra los padres y los harán morir. 13Y serán odiados por todos a causa de mi nombre; pero el que persevere hasta el fin, este será salvo. 14Y cuando vean la cosa detestable de la desolación puesta donde no debe (el que lee, que entienda), entonces los que estén en Judea, huyan a los montes; 15el que esté en la azotea, no baje ni entre a sacar nada de su casa; 16y el que esté en el campo, no se vuelva atrás a tomar su manto. 17Pero ¡ay de las que estén encintas y de las que den de mamar en aquellos días! 18Y oren para que no suceda en invierno; 19porque aquellos días serán de una aflicción como no la ha habido desde el principio de la creación que Dios creó hasta ahora, ni la habrá jamás. 20Y si el Señor no hubiera acortado los días, no se salvaría ninguna carne; pero por causa de los escogidos que él escogió, acortó los días. 21Y entonces, si alguno les dice: “Mira, aquí está el Mesías”, “Mira, allí”, no lo crean. 22Porque se levantarán falsos mesías y falsos profetas, y darán señales y prodigios para extraviar, si fuera posible, a los escogidos. 23Pero ustedes, cuídense; les he predicho todo. 24Pero en aquellos días, después de aquella aflicción, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor,
5Y como algunos decían del templo que estaba adornado con hermosas piedras y ofrendas votivas, dijo: 6«En cuanto a esto que ven, vendrán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea derribada». 7Y le preguntaron, diciendo: «Maestro, ¿cuándo, pues, será esto, y cuál será la señal de cuando esto esté por suceder?». 8Y él dijo: «Miren que no los engañen; porque muchos vendrán en mi nombre, diciendo: Yo soy, y: El tiempo se ha acercado. No vayan tras ellos. 9Y cuando oigan de guerras y revueltas, no se aterroricen; porque es necesario que esto suceda primero, pero el fin no será enseguida». 10Entonces les decía: «Se levantará nación contra nación, y reino contra reino; 11y habrá grandes terremotos, y en distintos lugares hambres y pestes; y habrá cosas espantosas y grandes señales del cielo. 12Pero antes de todo esto les echarán mano y los perseguirán, entregándolos a las sinagogas y a las cárceles, llevándolos ante reyes y gobernadores por causa de mi nombre. 13Esto les servirá para dar testimonio. 14Propónganse, pues, en sus corazones no preparar de antemano su defensa; 15porque yo les daré palabra y sabiduría, a la que no podrán resistir ni contradecir todos sus adversarios. 16Y serán entregados aun por padres, y hermanos, y parientes, y amigos; y harán morir a algunos de ustedes, 17y serán odiados por todos a causa de mi nombre. 18Y ni un cabello de su cabeza perecerá. 19Con su perseverancia ganen sus vidas. 20Y cuando vean a Jerusalén rodeada de ejércitos, sepan entonces que su desolación se ha acercado. 21Entonces, los que estén en Judea, huyan a los montes; y los que estén en medio de ella, váyanse; y los que estén en los campos, no entren en ella; 22porque estos son días de castigo, para que se cumpla todo lo que está escrito. 23¡Ay de las que estén encintas y de las que amamanten en aquellos días! Porque habrá gran angustia sobre la tierra, e ira contra este pueblo; 24y caerán a filo de espada, y serán llevados cautivos a todas las naciones; y Jerusalén será pisoteada por las naciones hasta que se cumplan los tiempos de las naciones. 25Y habrá señales en el sol, y en la luna, y en las estrellas; y sobre la tierra, angustia de las naciones, perplejas por el estruendo del mar y de las olas; 26desfalleciendo los hombres de miedo y por la expectación de lo que vendrá sobre el mundo habitado; porque los poderes de los cielos serán sacudidos. 27Y entonces verán al Hijo del Hombre viniendo en una nube con poder y gran gloria. 28Y cuando comiencen a suceder estas cosas, enderécense y levanten la cabeza, porque su redención se acerca».
El contexto
5Porque muchos vendrán en mi nombre, diciendo: “Yo soy el Mesías”, y engañarán a muchos.
6 · Este versículo (arriba)
7Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá hambres y terremotos en distintos lugares.
Para estudiar Mateo 24 en grupo
1. Qué dice
¿Qué les respondió Jesús a los discípulos cuando preguntaron por la señal de su venida (vv. 3-5)?
2. Qué significa
¿Por qué Jesús insiste tantas veces en velar, porque nadie sabe el día ni la hora (vv. 36, 42)?
3. Cómo lo vivo
Jesús dice que no se alarmen (v. 6). ¿Qué te ayuda a mantener la calma ante noticias inquietantes?