Yδὲalgunosτινὲςde los que estabanτῶν ἑστηκότωνallí,ἐκεῖal oírlo,ἀκούσαντεςdecían:ἔλεγον«Esteοὗτοςllamaφωνεῖa Elías».Ἠλίαν
Mateo 27:47
Estudiarlo en la app«Y algunos de los que estaban allí, al oírlo, decían: «Este llama a Elías».»
Oscuridad al mediodía, su clamor a Dios y el velo del santuario que se rasgaLa cruz
Con el griego debajo
Mateo 27:47, palabra por palabra
- de los que estabanἑστηκότωνhestekóton
estar de pie
Mantenerse derecho sobre los pies, o resistir sin caer.
Dónde más aparece «hestekóton»- al oírloἀκούσαντεςakúsantes
oír
Percibir con los oídos un sonido, una voz o unas palabras.
Dónde más aparece «akúsantes»- decíanἔλεγονélegon
decir
Expresar algo con palabras a otros.
Dónde más aparece «élegon»- llamaφωνεῖfoneí
llamar
Llamar a alguien, o gritar.
Dónde más aparece «foneí»- a ElíasἨλίανelían
Elías
Elías, el profeta de Israel arrebatado al cielo (2 Reyes 2); Malaquías anunció su vuelta.
Dónde más aparece «elían»
Pasajes paralelos
Otros libros que cuentan lo mismo o citan estas palabras.
La muerte de Jesús
Marcos 15:33-41Lucas 23:44-49Juan 19:28-37
Ver uno al lado del otro
Mateo 27:45-56
45Y desde la hora sexta hubo oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora novena. 46Y cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: «Elí, Elí, ¿lemá sabajtaní?», esto es: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?». 47Y algunos de los que estaban allí, al oírlo, decían: «Este llama a Elías». 48Y enseguida uno de ellos corrió y tomó una esponja, la llenó de vinagre y, poniéndola en una caña, le daba de beber. 49Pero los demás decían: «Deja, veamos si viene Elías a salvarlo». 50Y Jesús, clamando otra vez a gran voz, entregó el espíritu. 51Y mira, el velo del santuario se rasgó de arriba abajo en dos; y la tierra tembló, y las rocas se partieron; 52y los sepulcros se abrieron, y muchos cuerpos de los santos que habían dormido resucitaron; 53y saliendo de los sepulcros, después de su resurrección, entraron en la ciudad santa y se aparecieron a muchos. 54Y el centurión y los que con él custodiaban a Jesús, al ver el terremoto y las cosas que habían sucedido, tuvieron mucho miedo, diciendo: «Verdaderamente este era Hijo de Dios». 55Y estaban allí muchas mujeres mirando de lejos, las cuales habían seguido a Jesús desde Galilea, sirviéndole; 56entre ellas estaban María Magdalena, y María la madre de Jacobo y de José, y la madre de los hijos de Zebedeo.
33Y llegada la hora sexta, hubo oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora novena. 34Y a la hora novena Jesús clamó a gran voz: «Eloí, Eloí, ¿lemá sabajtaní?», que traducido quiere decir: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?». 35Y algunos de los que estaban allí, al oírlo, decían: «Miren, llama a Elías». 36Y uno corrió y llenó una esponja de vinagre; poniéndola en una caña, le daba de beber, diciendo: «Dejen, veamos si viene Elías a bajarlo». 37Pero Jesús, dando una gran voz, expiró. 38Y el velo del santuario se rasgó en dos, de arriba abajo. 39Y el centurión que estaba frente a él, viendo que había expirado así, dijo: «Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios». 40Y había también unas mujeres mirando de lejos, entre las cuales estaban María Magdalena, y María la madre de Jacobo el menor y de Josés, y Salomé, 41las cuales, cuando él estaba en Galilea, lo seguían y le servían; y muchas otras que habían subido con él a Jerusalén.
44Y era ya como la hora sexta, y hubo oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora novena, 45al faltar el sol; y el velo del santuario se rasgó por el medio. 46Y Jesús, clamando a gran voz, dijo: «Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu». Y dicho esto, expiró. 47Y el centurión, viendo lo que había sucedido, glorificaba a Dios, diciendo: «Verdaderamente este hombre era justo». 48Y todas las multitudes que se habían reunido para este espectáculo, al ver lo que había sucedido, se volvían golpeándose el pecho. 49Y todos sus conocidos estaban a lo lejos, y las mujeres que lo habían seguido desde Galilea, mirando estas cosas.
28Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo se había cumplido, para que se cumpliera la Escritura, dice: «Tengo sed». 29Había allí una vasija llena de vinagre. Pusieron, pues, en un hisopo una esponja llena de vinagre, y se la acercaron a la boca. 30Cuando Jesús, pues, tomó el vinagre, dijo: «Consumado está». E inclinando la cabeza, entregó el espíritu. 31Entonces los judíos, como era la preparación, para que los cuerpos no quedaran en la cruz el shabat —porque aquel shabat era un día grande—, rogaron a Pilato que les quebraran las piernas y los quitaran. 32Fueron, pues, los soldados y quebraron las piernas al primero, y también al otro que había sido crucificado con él. 33Pero al llegar a Jesús, como vieron que ya estaba muerto, no le quebraron las piernas; 34sino que uno de los soldados le traspasó el costado con una lanza, y enseguida salió sangre y agua. 35Y el que lo vio ha dado testimonio, y su testimonio es verdadero; y él sabe que dice verdad, para que también ustedes crean. 36Porque esto sucedió para que se cumpliera la Escritura: No se le quebrará hueso. 37Y además otra Escritura dice: Mirarán al que traspasaron.
El contexto
46Y cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: «Elí, Elí, ¿lemá sabajtaní?», esto es: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?».
47 · Este versículo (arriba)
48Y enseguida uno de ellos corrió y tomó una esponja, la llenó de vinagre y, poniéndola en una caña, le daba de beber.
Para estudiar Mateo 27 en grupo
1. Qué dice
¿Qué le preguntó Pilato a Jesús, y qué respondió Jesús (v. 11)?
2. Qué significa
¿Qué cosas ocurrieron al morir Jesús, y qué dijo el centurión y los que estaban con él (vv. 50-54)?
3. Cómo lo vivo
José de Arimatea pidió el cuerpo de Jesús y lo sepultó con cuidado (vv. 57-60). ¿Qué gesto de respeto puedes tener con alguien en duelo?