Yδὲal oírloἀκούσαςJesús,ὁ Ἰησοῦςse maravilló,ἐθαύμασενy dijoκαὶ εἶπενa los que lo seguían:τοῖς ἀκολουθοῦσιν«En verdadἈμὴνles digoλέγω ὑμῖνque en nadieπαρ’ οὐδενὶen Israelἐν τῷ Ἰσραὴλhe halladoεὗρονtantaτοσαύτηνfe.πίστιν
Mateo 8:10
Estudiarlo en la app«Y al oírlo Jesús, se maravilló, y dijo a los que lo seguían: «En verdad les digo que en nadie en Israel he hallado tanta fe.»
Un centurión confía en la palabra de Jesús y lo asombraFe
Con el griego debajo
Mateo 8:10, palabra por palabra
- al oírloἀκούσαςakúsas
oír
Percibir con los oídos un sonido, una voz o unas palabras.
Dónde más aparece «akúsas»- JesúsἸησοῦςiesús
Jesús
Jesús, forma griega del hebreo Yehoshúa (Josué), que significa «YHWH salva». Es el nombre que el ángel mandó ponerle (Mateo 1:21).
Dónde más aparece «iesús»- se maravillóἐθαύμασενethaúmasen
maravillarse
Maravillarse, asombrarse.
Dónde más aparece «ethaúmasen»- y dijoεἶπενeípen
decir
Expresar algo con palabras a otros.
Dónde más aparece «eípen»- a los que lo seguíanἀκολουθοῦσινakoluthúsin
seguir
Caminar tras alguien, yendo con él a donde va.
Dónde más aparece «akoluthúsin»- «En verdadἈμὴνamén
en verdad
«Les aseguro»: Jesús lo dice para afirmar algo.
Dónde más aparece «amén»- en IsraelἸσραὴλisraél
Israel
Israel: el nombre que Dios dio a Jacob, y el pueblo que desciende de él.
Dónde más aparece «israél»- he halladoεὗρονheúron
hallar
Dar con algo o alguien, después de buscarlo o por sorpresa.
Dónde más aparece «heúron»- tantaτοσαύτηνtosaúten
tanto, tan grande
Tanto, tan grande.
Dónde más aparece «tosaúten»- feπίστινpístin
confianza
Confiar de verdad en Dios o en Jesús.
Dónde más aparece «pístin»
Pasajes paralelos
Otros libros que cuentan lo mismo o citan estas palabras.
El siervo del centurión
Juan 4 cuenta a un oficial real; se discute si es el mismo hecho.
Ver uno al lado del otro
Mateo 8:5-13
5Y cuando entró en Capernaúm, se le acercó un centurión, rogándole 6y diciendo: «Señor, mi siervo está postrado en casa, paralítico, terriblemente atormentado». 7Y le dice: «Yo iré y lo sanaré». 8Y respondiendo el centurión, dijo: «Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; sino solamente di una palabra, y mi siervo será curado. 9Porque también yo soy un hombre bajo autoridad, que tiene soldados bajo mis órdenes; y digo a este: Ve, y va; y a otro: Ven, y viene; y a mi esclavo: Haz esto, y lo hace». 10Y al oírlo Jesús, se maravilló, y dijo a los que lo seguían: «En verdad les digo que en nadie en Israel he hallado tanta fe. 11Y les digo que muchos vendrán del oriente y del occidente, y se sentarán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob en el reino de los cielos; 12pero los hijos del reino serán echados a la oscuridad de afuera; allí será el llanto y el crujir de dientes». 13Y dijo Jesús al centurión: «Ve; como creíste, te sea hecho». Y el siervo fue curado en aquella hora.
1Cuando terminó todas sus palabras a oídos del pueblo, entró en Capernaúm. 2Y el esclavo de cierto centurión, que era muy estimado por él, estaba mal y a punto de morir. 3Y al oír hablar de Jesús, le envió unos ancianos de los judíos, rogándole que viniera a salvar a su esclavo. 4Y ellos, llegando a Jesús, le rogaban con insistencia, diciendo: «Es digno de que le concedas esto, 5porque ama a nuestra nación, y él mismo nos edificó la sinagoga». 6Y Jesús iba con ellos. Y cuando ya no estaba lejos de la casa, el centurión envió unos amigos a decirle: «Señor, no te molestes, porque no soy digno de que entres bajo mi techo; 7por eso ni siquiera me consideré digno de ir a ti; pero di una palabra, y mi siervo sea sanado. 8Porque también yo soy un hombre puesto bajo autoridad, que tiene soldados bajo mis órdenes; y digo a este: Ve, y va; y a otro: Ven, y viene; y a mi esclavo: Haz esto, y lo hace». 9Y al oír esto, Jesús se maravilló de él, y volviéndose, dijo a la multitud que lo seguía: «Les digo que ni siquiera en Israel he hallado tanta fe». 10Y al volver a la casa, los que habían sido enviados hallaron sano al esclavo.
46Vino, pues, otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Y había un oficial del rey cuyo hijo estaba enfermo en Capernaúm. 47Este, al oír que Jesús había llegado de Judea a Galilea, fue a él y le rogaba que bajara y sanara a su hijo, porque estaba a punto de morir. 48Entonces Jesús le dijo: «Si no ven señales y prodigios, de ningún modo creerán». 49El oficial del rey le dice: «Señor, baja antes de que muera mi niño». 50Jesús le dice: «Vete; tu hijo vive». El hombre creyó la palabra que Jesús le dijo, y se puso en camino. 51Y mientras él ya bajaba, sus esclavos le salieron al encuentro, diciendo que su muchacho vivía. 52Les preguntó, pues, la hora en que había empezado a mejorar; y le dijeron: «Ayer, a la hora séptima, le dejó la fiebre». 53Entonces el padre comprendió que era aquella la hora en que Jesús le había dicho: «Tu hijo vive»; y creyó él y toda su casa. 54Y esta segunda señal hizo también Jesús, al volver de Judea a Galilea.
El contexto
9Porque también yo soy un hombre bajo autoridad, que tiene soldados bajo mis órdenes; y digo a este: Ve, y va; y a otro: Ven, y viene; y a mi esclavo: Haz esto, y lo hace».
10 · Este versículo (arriba)
11Y les digo que muchos vendrán del oriente y del occidente, y se sentarán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob en el reino de los cielos;
Para estudiar Mateo 8 en grupo
1. Qué dice
¿Qué le dijo el centurión a Jesús sobre su siervo, y qué respondió Jesús (vv. 8-10)?
2. Qué significa
¿Qué muestran estas sanidades y la calma del mar sobre quién es Jesús (v. 27)?
3. Cómo lo vivo
El centurión pidió ayuda por su siervo (vv. 5-6). ¿A quién podrías acompañar hoy en una necesidad que no es tuya?