Porqueγὰρtambién yoκαὶ ἐγὼsoyεἰμιun hombreἄνθρωπόςbajo autoridad,ὑπὸ ἐξουσίανque tieneἔχωνsoldadosστρατιώταςbajo mis órdenes;ὑπ’ ἐμαυτὸνy digoκαὶ λέγωa este:τούτῳVe,Πορεύθητιy va;καὶ πορεύεταιy a otro:καὶ ἄλλῳVen,Ἔρχουy viene;καὶ ἔρχεταιy a mi esclavo:καὶ τῷ δούλῳ μουHazΠοίησονesto,τοῦτοy lo hace».καὶ ποιεῖ
Mateo 8:9
Estudiarlo en la app«Porque también yo soy un hombre bajo autoridad, que tiene soldados bajo mis órdenes; y digo a este: Ve, y va; y a otro: Ven, y viene; y a mi esclavo: Haz esto, y lo hace».»
Un centurión confía en la palabra de Jesús y lo asombraFe
Con el griego debajo
Mateo 8:9, palabra por palabra
- soyεἰμιeimi
ser
Ser: dice quién o qué es algo.
Dónde más aparece «eimi»- un hombreἄνθρωπόςánthropós
persona
Una persona, hombre o mujer.
Dónde más aparece «ánthropós»- bajo autoridadἐξουσίανexusían
autoridad
El derecho de mandar o actuar.
Dónde más aparece «exusían»- que tieneἔχωνéjon
tener
Contar con algo o alguien como propio: bienes, familia, fe, poder.
Dónde más aparece «éjon»- soldadosστρατιώταςstratiótas
soldado
Soldado.
Dónde más aparece «stratiótas»- bajo mis órdenesἐμαυτὸνemautón
de mí mismo
Mí mismo, a mí mismo.
Dónde más aparece «emautón»- y digoλέγωlégo
decir
Expresar algo con palabras a otros.
Dónde más aparece «légo»- VeΠορεύθητιporeútheti
ir
Ir a un lugar, ponerse en camino.
Dónde más aparece «poreútheti»- y a otroἄλλῳállo
otro
Otro.
Dónde más aparece «állo»- VenἜρχουérju
venir
Moverse hasta donde está otro o hasta un lugar, y hacerse presente allí.
Dónde más aparece «érju»- y a mi esclavoδούλῳdúlo
esclavo
Una persona que pertenece a un amo y le sirve.
Dónde más aparece «dúlo»- HazΠοίησονpoíeson
hacer
Llevar a cabo una acción o causar un efecto.
Dónde más aparece «poíeson»
Pasajes paralelos
Otros libros que cuentan lo mismo o citan estas palabras.
El siervo del centurión
Juan 4 cuenta a un oficial real; se discute si es el mismo hecho.
Ver uno al lado del otro
Mateo 8:5-13
5Y cuando entró en Capernaúm, se le acercó un centurión, rogándole 6y diciendo: «Señor, mi siervo está postrado en casa, paralítico, terriblemente atormentado». 7Y le dice: «Yo iré y lo sanaré». 8Y respondiendo el centurión, dijo: «Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; sino solamente di una palabra, y mi siervo será curado. 9Porque también yo soy un hombre bajo autoridad, que tiene soldados bajo mis órdenes; y digo a este: Ve, y va; y a otro: Ven, y viene; y a mi esclavo: Haz esto, y lo hace». 10Y al oírlo Jesús, se maravilló, y dijo a los que lo seguían: «En verdad les digo que en nadie en Israel he hallado tanta fe. 11Y les digo que muchos vendrán del oriente y del occidente, y se sentarán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob en el reino de los cielos; 12pero los hijos del reino serán echados a la oscuridad de afuera; allí será el llanto y el crujir de dientes». 13Y dijo Jesús al centurión: «Ve; como creíste, te sea hecho». Y el siervo fue curado en aquella hora.
1Cuando terminó todas sus palabras a oídos del pueblo, entró en Capernaúm. 2Y el esclavo de cierto centurión, que era muy estimado por él, estaba mal y a punto de morir. 3Y al oír hablar de Jesús, le envió unos ancianos de los judíos, rogándole que viniera a salvar a su esclavo. 4Y ellos, llegando a Jesús, le rogaban con insistencia, diciendo: «Es digno de que le concedas esto, 5porque ama a nuestra nación, y él mismo nos edificó la sinagoga». 6Y Jesús iba con ellos. Y cuando ya no estaba lejos de la casa, el centurión envió unos amigos a decirle: «Señor, no te molestes, porque no soy digno de que entres bajo mi techo; 7por eso ni siquiera me consideré digno de ir a ti; pero di una palabra, y mi siervo sea sanado. 8Porque también yo soy un hombre puesto bajo autoridad, que tiene soldados bajo mis órdenes; y digo a este: Ve, y va; y a otro: Ven, y viene; y a mi esclavo: Haz esto, y lo hace». 9Y al oír esto, Jesús se maravilló de él, y volviéndose, dijo a la multitud que lo seguía: «Les digo que ni siquiera en Israel he hallado tanta fe». 10Y al volver a la casa, los que habían sido enviados hallaron sano al esclavo.
46Vino, pues, otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Y había un oficial del rey cuyo hijo estaba enfermo en Capernaúm. 47Este, al oír que Jesús había llegado de Judea a Galilea, fue a él y le rogaba que bajara y sanara a su hijo, porque estaba a punto de morir. 48Entonces Jesús le dijo: «Si no ven señales y prodigios, de ningún modo creerán». 49El oficial del rey le dice: «Señor, baja antes de que muera mi niño». 50Jesús le dice: «Vete; tu hijo vive». El hombre creyó la palabra que Jesús le dijo, y se puso en camino. 51Y mientras él ya bajaba, sus esclavos le salieron al encuentro, diciendo que su muchacho vivía. 52Les preguntó, pues, la hora en que había empezado a mejorar; y le dijeron: «Ayer, a la hora séptima, le dejó la fiebre». 53Entonces el padre comprendió que era aquella la hora en que Jesús le había dicho: «Tu hijo vive»; y creyó él y toda su casa. 54Y esta segunda señal hizo también Jesús, al volver de Judea a Galilea.
El contexto
8Y respondiendo el centurión, dijo: «Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; sino solamente di una palabra, y mi siervo será curado.
9 · Este versículo (arriba)
10Y al oírlo Jesús, se maravilló, y dijo a los que lo seguían: «En verdad les digo que en nadie en Israel he hallado tanta fe.
Para estudiar Mateo 8 en grupo
1. Qué dice
¿Qué le dijo el centurión a Jesús sobre su siervo, y qué respondió Jesús (vv. 8-10)?
2. Qué significa
¿Qué muestran estas sanidades y la calma del mar sobre quién es Jesús (v. 27)?
3. Cómo lo vivo
El centurión pidió ayuda por su siervo (vv. 5-6). ¿A quién podrías acompañar hoy en una necesidad que no es tuya?