Hechos 16:25–26

Pablo y Silas, presos, cantan himnos a medianoche y los presos los escuchan

25Y a medianoche, Pablo y Silas, orando, cantaban himnos a Dios; y los presos los escuchaban.

26Y de repente hubo un gran terremoto, de tal manera que se sacudieron los cimientos de la cárcel; y al instante se abrieron todas las puertas, y se soltaron las cadenas de todos.

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En su contexto

23Y después de darles muchos azotes, los echaron en la cárcel, mandando al carcelero que los custodiara con seguridad.

24El cual, recibida tal orden, los metió en el calabozo de más adentro, y les sujetó los pies en el cepo.

…

27Y el carcelero, al despertar y ver abiertas las puertas de la cárcel, sacó la espada e iba a matarse, pensando que los presos se habían escapado.

28Pero Pablo clamó a gran voz, diciendo: «No te hagas ningún mal, pues todos estamos aquí».

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Sus palabras en el original

Alabanza y adoración