Romanos 8:15–17

No esclavos con miedo, sino hijos que dicen «Abbá, Padre»

15Pues no recibieron un espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que recibieron un espíritu de adopción como hijos, por el cual clamamos: Abbá, Padre.

16El Espíritu mismo da testimonio junto con nuestro espíritu de que somos hijos de Dios.

17Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con el Mesías, si es que sufrimos con él, para que también seamos glorificados con él.

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En su contexto

13porque si viven conforme a la carne, han de morir; pero si por el Espíritu hacen morir las prácticas del cuerpo, vivirán.

14Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios.

…

18Porque considero que los sufrimientos del tiempo presente no son dignos de compararse con la gloria que ha de ser revelada en nosotros.

19Porque la ardiente expectación de la creación aguarda la revelación de los hijos de Dios.

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Sus palabras en el original

Gracia y salvaciónSoledad