Hechos 4:29–31

Los discípulos, amenazados, piden hablar con toda valentía; luego hablan la palabra con valentía

29Y ahora, Señor, mira sus amenazas, y concede a tus esclavos que hablen tu palabra con toda valentía,

30mientras extiendes tu mano para sanar, y para que se hagan señales y prodigios por el nombre de tu santo siervo Jesús».

31Y cuando terminaron de orar, el lugar en que estaban reunidos tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban la palabra de Dios con valentía.

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En su contexto

27Porque de verdad se juntaron en esta ciudad contra tu santo siervo Jesús, a quien ungiste, tanto Herodes como Poncio Pilato, con las naciones y los pueblos de Israel,

28para hacer cuanto tu mano y tu designio habían determinado de antemano que sucediera.

…

32Y la multitud de los que habían creído era de un solo corazón y una sola alma; y ninguno decía que algo de lo que poseía era suyo, sino que tenían todas las cosas en común.

33Y con gran poder los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús, y había gran gracia sobre todos ellos.

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