Salmos 64:2–4

El salmista sufre las lenguas afiladas como espada de los malhechores

2Escóndeme del consejo íntimo de los malhechores, del tumulto de los que obran maldad,

3que afilaron como espada su lengua; tensaron su flecha, palabra amarga,

4para disparar desde los escondites al íntegro; de repente le disparan, y no temen.

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En su contexto

1Al director. Salmo de David. Oye, Elohim, mi voz en mi queja; del pavor del enemigo cuida mi vida.

…

5Se afirman en un asunto malo; hablan de esconder trampas; dicen: «¿Quién las verá?».

6Rebuscan injusticias: «Hemos acabado un plan bien rebuscado»; y el interior de cada uno, y el corazón, es profundo.

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