Tito 3:4–7

Dios nos salvó por su misericordia, no por lo que hicimos

4Pero cuando se manifestó la bondad y el amor a la humanidad de Dios nuestro Salvador,

5nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino conforme a su misericordia, por medio del lavamiento de la regeneración y de la renovación del Espíritu Santo,

6el cual derramó sobre nosotros en abundancia por medio de Jesús el Mesías nuestro Salvador,

7para que, declarados justos por su gracia, llegáramos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna.

Estudiar palabra por palabra

En su contexto

2que no hablen mal de nadie, que no sean contenciosos, sino amables, mostrando toda mansedumbre para con todos los hombres.

3Porque también nosotros éramos en otro tiempo insensatos, desobedientes, extraviados, esclavos de deseos y placeres diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, aborreciéndonos unos a otros.

…

8Fiel es la palabra, y en estas cosas quiero que insistas con firmeza, para que los que han creído en Dios procuren ocuparse en buenas obras. Estas cosas son buenas y provechosas para los hombres.

9Pero evita las discusiones necias, genealogías, contiendas y conflictos sobre la ley, porque son sin provecho y vanas.

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Sus palabras en el original

Gracia y salvación