Cómo leer la Biblia en hebreo sin saber hebreo
No hace falta estudiar hebreo para sacarle provecho. Basta con saber mirar la palabra que hay debajo de la traducción y seguirla por la Biblia. Aquí tienes cómo, con tres palabras que cambian la manera de leer muchos versículos.
Cinco pasos
1. Lee primero en español. Lee el pasaje entero y entiende de qué habla. El original no reemplaza la lectura: la profundiza.
2. Fíjate en una palabra que se repite o que te llama la atención. Debajo de la frase está la palabra hebrea.
3. Ábrela. Pasa el cursor o tócala: verás qué significa y, sobre todo, qué quiere decir en ese versículo.
4. Síguela. Con «Dónde más aparece» vas a los otros versículos que usan la misma palabra. Así es como la Biblia se explica con la Biblia.
5. Guárdala. En la app puedes guardar la palabra y escribir tu nota, para volver a ella o compartirla con quien lees.
Ruaj: espíritu, viento, aliento
«El espíritu de Elohim se cernía sobre la superficie de las aguas» (Génesis 1:2). La palabra es ruaj, que en hebreo significa a la vez espíritu, viento y aliento: algo que no se ve pero mueve y da vida.
El hebreo no tiene mayúsculas, así que no distingue «espíritu» de «Espíritu». En el Antiguo Testamento escribimos «el espíritu de Elohim» en minúscula, para no decidir por el lector lo que el texto no marca; el Nuevo Testamento sí habla con todas las letras del Espíritu Santo.
Jesed: amor leal
«Den gracias a YHWH, porque es bueno, porque para siempre es su amor leal» (Salmo 136:1). Jesed no es un sentimiento pasajero: es el amor que se mantiene fiel a un compromiso, aunque el otro falle. Muchas Biblias lo traducen «misericordia»; nosotros decimos «amor leal», que es lo que la palabra junta.
Shalom: paz
«YHWH alce su rostro hacia ti y te dé paz» (Números 6:26). Shalom es más que no tener problemas: es estar completo, bien, en orden con Dios y con los demás. Es la última palabra de la bendición que Dios mandó decir sobre su pueblo.
Un consejo final
El original ayuda a entender lo que el texto dice, no a hacerle decir otra cosa. Si una palabra te sorprende, mira cómo la usa la Biblia en otros lugares antes de sacar conclusiones. Y si quieres empezar por algo, empieza por los nombres de Dios.