Qué es un pacto en la Biblia: de Noé al nuevo pacto

Para entender la Biblia de principio a fin hay que entender una palabra: pacto. Dios no se relaciona con su pueblo de cualquier manera, sino por medio de pactos: compromisos solemnes en los que él mismo se obliga con promesas.

Qué es un pacto

En hebreo, berit es un compromiso solemne entre dos partes, con promesas y obligaciones. Cuando lo establece Dios, él es quien lo ofrece y quien lo garantiza. No es un contrato entre iguales: es Dios atándose a su propia palabra.

Con Noé: la vida en la tierra

Después del diluvio, Dios dice: «yo establezco mi pacto con ustedes y con su descendencia después de ustedes» (Génesis 9:9). Promete no volver a destruir la tierra con un diluvio, y pone el arco en las nubes como señal.

Con Abraham: una descendencia y una tierra

«Aquel día YHWH hizo un pacto con Abram» (Génesis 15:18). Más tarde lo llama «pacto perpetuo, para ser tu Elohim y el de tu descendencia después de ti» (Génesis 17:7). Por medio de esta familia, Dios bendecirá a todas las naciones (Génesis 12:3).

Con Israel en el Sinaí, y con David

En el Sinaí, Dios hace pacto con todo el pueblo que sacó de Egipto y le da su ley (Éxodo 19–24). Más tarde promete a David que su casa y su reino serán firmes para siempre (2 Samuel 7:16); David mismo lo llama «pacto perpetuo» en sus últimas palabras (2 Samuel 23:5).

El nuevo pacto

Israel quebrantó el pacto una y otra vez. Pero Dios anuncia por medio de Jeremías algo nuevo: «vienen días —declara YHWH— en que haré con la casa de Israel y con la casa de Judá un pacto nuevo» (Jeremías 31:31). Esta vez su ley no estará en piedras, sino en el corazón: «pondré mi instrucción en su interior, y sobre su corazón la escribiré» (Jeremías 31:33).

En la última cena, Jesús toma la copa y la llama el nuevo pacto en su sangre (Lucas 22:20), y la carta a los Hebreos cita la promesa de Jeremías para explicar lo que Cristo hizo (Hebreos 8:8-12). Toda la historia de los pactos desemboca ahí.