Tus adulteriosנִאֻפַיִךְy tus relinchos,וּמִצְהֲלוֹתַיִךְla infamiaזִמַּתde tu prostitución,זְנוּתֵךְsobre las colinasעַל גְּבָעוֹתen el campo,בַּשָּׂדֶהhe vistoרָאִיתִיtus cosas detestables.שִׁקּוּצָיִךְ¡Ayאוֹיde ti,לָךְJerusalén!יְרוּשָׁלִַםNoלֹאte purificarás;תִטְהֲרִי¿hasta cuándoאַחֲרֵי מָתַיtodavía?עֹד
Jeremías 13:27
Estudiarlo en la app«Tus adulterios y tus relinchos, la infamia de tu prostitución, sobre las colinas en el campo, he visto tus cosas detestables. ¡Ay de ti, Jerusalén! No te purificarás; ¿hasta cuándo todavía?»
Con el hebreo debajo
Jeremías 13:27, palabra por palabra
- Tus adulteriosנִאֻפַיִniufayi
adulterio
Adulterio.
Dónde más aparece «niufayi»- y tus relinchosמִצְהֲלוֹתַיִmitshalotayi
relincho
Relincho de caballo.
Dónde más aparece «mitshalotayi»- la infamiaזִמַּתzimat
infamia
Una acción vergonzosa, sobre todo sexual.
Dónde más aparece «zimat»- de tu prostituciónזְנוּתֵzenute
prostitución
Prostitución; en sentido figurado, infidelidad a Dios.
Dónde más aparece «zenute»- sobre las colinasגְּבָעוֹתgevaot
collado
Collado, colina.
Dónde más aparece «gevaot»- en el campoשָּׂדֶהsade
campo
El campo abierto: «los animales del campo».
Dónde más aparece «sade»- he vistoרָאִיתִיraiti
ver
Ver con los ojos.
Dónde más aparece «raiti»- tus cosas detestablesשִׁקּוּצָיִshikutsayi
inmundicia
Cosa detestable: lo que da asco; se dice sobre todo de los ídolos.
Dónde más aparece «shikutsayi»- ¡Ayאוֹיoy
ay
¡Ay!: grito de lamento o de aviso de desgracia.
Dónde más aparece «oy»- Jerusalénיְרוּשָׁלִַםyerushalaim
Jerusalén
Ver en el mapaDónde más aparece «yerushalaim»- te purificarásתִטְהֲרִיtithari
ser puro
Quedar limpio según la ley.
Dónde más aparece «tithari»- ¿hasta cuándoמָתַיmatay
cuándo
¿Cuándo?
Dónde más aparece «matay»
Lugares de este versículo
Jerusalén
Hoy: Ciudad Vieja de Jerusalén
Ciudad en las montañas de Judea, a unos 35 km al oeste del mar Muerto y unos 55 km al este del Mediterráneo.
David la tomó y la hizo su ciudad (2 S 5:7); allí Salomón construyó el templo (1 R 8:1). Jesús fue presentado en ella, y desde allí comenzó el testimonio de los apóstoles (Lc 2:22; Hch 1:8).
El contexto
26Y también yo he descubierto tus faldas sobre tu rostro, y se ha visto tu deshonra.
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