1 Juan 3:1–2
Juan se asombra: ¡de verdad somos llamados hijos de Dios!
Estudiar palabra por palabra1Miren qué gran amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; y lo somos. Por eso el mundo no nos conoce, porque no lo conoció a él.
2Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal como es.
En su contexto
…
3Y todo el que tiene esta esperanza puesta en él se purifica a sí mismo, así como él es puro.
4Todo el que practica el pecado practica también la iniquidad; y el pecado es la iniquidad.
Sus palabras en el original
- ἴδετεídete· ver
Ver, mirar; darse cuenta.
- ποταπὴνpotapén· qué clase de
Qué clase de, de qué manera.
- ἀγάπηνagápen· amor
Amor.
- δέδωκενdédoken· dar
Dar.
- πατὴρpatér· padre
Padre; también antepasado.
- τέκναtékna· hijo
Hijo, hija; niño.
- θεοῦtheú· Dios
Dios. En plural o con otro sentido, «dioses».
- κληθῶμενklethómen· llamar
Llamar; poner nombre; invitar.
- ἐσμένesmén· ser, estar
Ser, estar, existir.
- κόσμοςkósmos· mundo
Mundo: lo creado; también la humanidad, y la humanidad que vive de espaldas a Dios.
- γινώσκειginóskei· conocer, saber
Conocer, saber, darse cuenta. Dicho del hombre y la mujer, tener relaciones.
- ἀγαπητοίagapetoí· amado
Amado, querido.
- οὔπωúpo· todavía no
Todavía no.
- ἐφανερώθηefaneróthe· manifestar
Manifestar, mostrar, dar a conocer.
- οἴδαμενoídamen· saber, conocer
Saber, conocer; también ver.
- ὅμοιοιhómoioi· semejante
Semejante, parecido.