Eclesiastés 4:9–12

Dos pueden más que uno: se levantan, se abrigan, resisten

9Mejores son los dos que el uno, porque tienen buena paga por su fatiga.

10Porque si caen, el uno levantará a su compañero; pero ¡ay de él, del uno que cae, y no hay segundo para levantarlo!

11También, si se acuestan dos, tienen calor; pero uno solo, ¿cómo tendrá calor?

12Y si uno lo domina, los dos le harán frente; y la cuerda triple no se rompe pronto.

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En su contexto

7Y me volví yo y vi vapor bajo el sol:

8Hay uno, y no hay segundo; tampoco tiene hijo ni hermano, y no hay fin a toda su fatiga; tampoco su ojo se sacia de riqueza: «¿Y para quién me fatigo yo y privo a mi alma del bien?». También esto es vapor y una ocupación mala.

…

13Mejor es un joven pobre y sabio que un rey viejo e insensato que no sabe ya dejarse advertir.

14Porque de la casa de los presos salió para reinar, aunque también en su reino nació pobre.

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Sus palabras en el original

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