Isaías 40:1–2
«Consuelen a mi pueblo»: hablen al corazón de Jerusalén, su culpa está pagada
Estudiar palabra por palabra1«Consuelen, consuelen a mi pueblo», dice su Elohim.
2«Hablen al corazón de Jerusalén y proclámenle que se ha cumplido su servicio, que su iniquidad está pagada, que ha recibido de la mano de YHWH el doble por todos sus pecados».
En su contexto
…
3Una voz clama: «En el desierto despejen el camino de YHWH; enderecen en el Arabá una calzada para nuestro Elohim.
4Todo valle será alzado, y todo monte y colina serán abatidos; y lo torcido será llanura, y lo escabroso, vega.
Sus palabras en el original
- נַחֲמוּnajamu· cambiar de parecer; consolar
Un verbo de sentimiento profundo, con dos usos: «consolar» a alguien, y «dolerse» de algo o «cambiar de parecer». Dicho de Dios, expresa su dolor ante el mal (Génesis 6:6) o que no lleva a cabo un castigo anunciado (Éxodo 32:14); no que se haya equivocado (compara Números 23:19).
- עַמִּami· pueblo
Pueblo: un grupo humano unido por parentesco, historia y destino. «Mi pueblo», dicho por Dios, es Israel.
- יֹאמַרyomar· decir
Decir, hablar. Es el verbo más común para introducir lo que alguien dice; a veces equivale a «pensar» (decir para sí) o «mandar».
- אֱלֹהֵיelohe· Elohim: Dios; dioses
Es la palabra hebrea que normalmente se traduce «Dios». En esta traducción se deja como «Elohim» cuando habla del único Dios verdadero: el Creador, el Dios de Israel. La palabra termina como un plural, y eso puede confundir, pero no significa que sean varios: cuando se refiere a Él, el verbo va en singular («Elohim creó», no «crearon»). En hebreo esa forma plural sirve también para expresar grandeza. La misma palabra, usada como nombre común, sirve para hablar de los «dioses» que adoraban otros pueblos; ahí sí es un plural de verdad, y esta traducción escribe «dioses». La Biblia misma aclara que esos dioses no son Dios: «todos los dioses de los pueblos son ídolos» (Salmo 96:5); «fuera de mí no hay Dios» (Isaías 44:6). En resumen: «Elohim» = el único Dios; «dioses» = los ídolos de las naciones.
- דַּבְּרוּdabru· hablar
Hablar.
- לֵבlev· corazón
Corazón. En hebreo no es solo el lugar de los sentimientos: es el centro de la persona, donde piensa, decide y quiere.
- יְרוּשָׁלִַםyerushalaim· Jerusalén
Jerusalén: ciudad de la montaña que más tarde fue la capital de David y el lugar del templo.
- קִרְאוּkiru· llamar, proclamar
Llamar: dirigirse a alguien en voz alta, convocar, poner nombre, proclamar; también leer en voz alta.
- מָלְאָהmala· llenar
Llenar o estar lleno; también cumplir o completar (un tiempo, una palabra dada).
- צְבָאָtsevaa· ejército, hueste
Un conjunto grande y ordenado, como un ejército. En Génesis 2:1, «todo su ejército» es todo lo que llena los cielos y la tierra: los astros y los seres creados. De esta palabra viene el título «YHWH Tsevaot» (de los ejércitos).
- נִרְצָהnirtsa· agradarse, aceptar
Recibir con agrado, aceptar; complacerse en alguien.
- עֲוֺנָavona· iniquidad, culpa
Iniquidad: maldad, falta grave. La misma palabra abarca la falta, la culpa que deja y el castigo que trae; por eso Génesis 4:13 puede entenderse «mi culpa» o «mi castigo».
- לָקְחָהlakja· tomar
Tomar: agarrar, llevar consigo, recibir. También «tomar esposa» (casarse).
- יַּדyad· mano
Mano. En sentido figurado, poder o dominio («en mano de» = en poder de). También el saliente de una tabla (espiga).
- יְהוָהyehva· YHWH (el nombre propio de Dios)
Es el nombre propio del Dios de Israel. En hebreo se escribe con cuatro letras, Y-H-W-H, sin vocales. Por respeto, los judíos dejaron de pronunciarlo y al leer decían «Adonai» (Señor); por eso muchas Biblias ponen «el SEÑOR» o «Jehová» en su lugar. Esta traducción deja las cuatro letras como están en el texto. El nombre se relaciona con el verbo «ser» (Éxodo 3:14-15). No es un dios distinto de Elohim: Génesis 2 lo llama «YHWH Elohim», es decir, el mismo Dios creador, ahora nombrado por su nombre.
- כִּפְלַיִםkiflayim· doble
Doble, el doble de algo.
- חַטֹּאתֶיjatote· pecado; ofrenda por el pecado
Pecado: fallar, no dar en el blanco de lo que Dios pide. En las leyes, la misma palabra nombra también el sacrificio que se ofrece por el pecado.