Juan 10:27–29

Jesús dice que a sus ovejas nadie las arrebata de su mano

27Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen;

28y yo les doy vida eterna, y de ningún modo perecerán jamás, y nadie las arrebatará de mi mano.

29Mi Padre —lo que me ha dado es mayor que todo—, y nadie puede arrebatarlas de la mano del Padre.

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En su contexto

25Jesús les respondió: «Se lo dije, y no creen. Las obras que yo hago en el nombre de mi Padre, esas dan testimonio de mí.

26Pero ustedes no creen, porque no son de mis ovejas.

…

30Yo y el Padre somos uno».

31Los judíos tomaron otra vez piedras para apedrearlo.

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Sus palabras en el original

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