Y sucedióוַיְהִיque, cuandoכִּיvinoבָאa Jerusalénיְרוּשָׁלִַםal encuentroלִקְרַאתdel rey,הַמֶּלֶךְel reyהַמֶּלֶךְle dijo:וַיֹּאמֶר לוֹ«¿Por quéלָמָּהnoלֹאfuisteהָלַכְתָּconmigo,עִמִּיMefiboset?».מְפִיבֹשֶׁת
2 Samuel 19:25
Estudiarlo en la app«Y sucedió que, cuando vino a Jerusalén al encuentro del rey, el rey le dijo: «¿Por qué no fuiste conmigo, Mefiboset?».»
Con el hebreo debajo
2 Samuel 19:25, palabra por palabra
- Y sucedióיְהִיyehi
suceder
Que algo ocurra o se dé; con esta palabra se abren muchos relatos.
Dónde más aparece «yehi»- vinoבָאva
llegar
Venir, llegar: «vienen días».
Dónde más aparece «va»- a Jerusalénיְרוּשָׁלִַםyerushalaim
Jerusalén
Ver en el mapaDónde más aparece «yerushalaim»- al encuentroקְרַאתkerat
salir al encuentro
Salir a saludar a alguien que llega, para recibirlo.
Dónde más aparece «kerat»- del reyמֶּלֶךְmelej
rey
Un rey que gobierna un pueblo.
Dónde más aparece «melej»- le dijoיֹּאמֶרyomer
decir
Decir con la boca a alguien lo que se piensa o se quiere, o responderle.
Dónde más aparece «yomer»- fuisteהָלַכְתָּhalajta
ir
Moverse a pie de un lugar a otro; ponerse en camino.
Dónde más aparece «halajta»- Mefibosetמְפִיבֹשֶׁתmefivoshet
Mefiboset
Mefiboset: nombre de dos hombres de la casa de Saúl: el hijo de Jonatán, cojo de los dos pies, a quien David trató con amor leal (2 Samuel 4:4; 9), y un hijo de Saúl y Rizpa (2 Samuel 21:8). En 1 Crónicas 8:34 el hijo de Jonatán se llama Merib-baal.
Dónde más aparece «mefivoshet»
Nota de traducción
El hebreo dice «vino a Jerusalén» (o «vino Jerusalén»); el encuentro ocurre cuando el rey vuelve. El texto no lo aclara más.
Lugares de este versículo
Jerusalén
Hoy: Ciudad Vieja de Jerusalén
Ciudad en las montañas de Judea, a unos 35 km al oeste del mar Muerto y unos 55 km al este del Mediterráneo.
David la tomó y la hizo su ciudad (2 S 5:7); allí Salomón construyó el templo (1 R 8:1). Jesús fue presentado en ella, y desde allí comenzó el testimonio de los apóstoles (Lc 2:22; Hch 1:8).
El contexto
24Mefiboset, hijo de Saúl, descendió al encuentro del rey. No había cuidado sus pies, ni había arreglado su bigote, ni había lavado sus vestidos desde el día en que el rey se fue hasta el día en que vino en paz.
25 · Este versículo (arriba)
26Él dijo: «Mi señor el rey, mi siervo me engañó; porque tu siervo dijo: “Me aparejaré el asno, montaré en él e iré con el rey”, porque tu siervo es cojo.