Y extendiendoκαὶ ἐκτείναςla mano,τὴν χεῖραlo tocó,ἥψατο αὐτοῦdiciendo:λέγων«Quiero,Θέλωqueda limpio».καθαρίσθητιY enseguidaκαὶ εὐθέωςquedó limpioἐκαθαρίσθηde su lepra.αὐτοῦ ἡ λέπρα
Mateo 8:3
Estudiarlo en la app«Y extendiendo la mano, lo tocó, diciendo: «Quiero, queda limpio». Y enseguida quedó limpio de su lepra.»
Con el griego debajo
Mateo 8:3, palabra por palabra
- Y extendiendoἐκτείναςekteínas
extender
Extender, estirar (la mano).
Dónde más aparece «ekteínas»- la manoχεῖραjeíra
mano
La parte del cuerpo al final del brazo, con que se toma y se toca.
Dónde más aparece «jeíra»- lo tocóἥψατοhépsato
tocar
Poner la mano sobre alguien o algo, a veces para sanar o con fe.
Dónde más aparece «hépsato»- diciendoλέγωνlégon
decir
Expresar algo con palabras a otros.
Dónde más aparece «légon»- «QuieroΘέλωthélo
querer
Tener el deseo o la decisión de algo.
Dónde más aparece «thélo»- queda limpioκαθαρίσθητιkatharístheti
sanar leproso
Sanar a un leproso.
Dónde más aparece «katharístheti»- Y enseguidaεὐθέωςeuthéos
enseguida
Enseguida, al instante.
Dónde más aparece «euthéos»- de su lepraλέπραlépra
lepra
Lepra: en la Biblia, varias enfermedades de la piel que volvían impuro al enfermo.
Dónde más aparece «lépra»
Pasajes paralelos
Otros libros que cuentan lo mismo o citan estas palabras.
Jesús sana a un leproso
Ver uno al lado del otro
Mateo 8:1-4
1Y cuando él bajó del monte, lo siguieron muchas multitudes. 2Y mira, un leproso se acercó y se postraba ante él, diciendo: «Señor, si quieres, puedes limpiarme». 3Y extendiendo la mano, lo tocó, diciendo: «Quiero, queda limpio». Y enseguida quedó limpio de su lepra. 4Y le dice Jesús: «Mira, no se lo digas a nadie; sino ve, muéstrate al sacerdote y presenta la ofrenda que mandó Moisés, para testimonio a ellos».
40Y viene a él un leproso, rogándole y arrodillándose, diciéndole: «Si quieres, puedes limpiarme». 41Y enojado, extendió su mano, lo tocó y le dice: «Quiero, queda limpio». 42Y enseguida la lepra se fue de él, y quedó limpio. 43Y advirtiéndole con severidad, enseguida lo hizo salir, 44y le dice: «Mira, no digas nada a nadie; sino ve, muéstrate al sacerdote, y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés, para testimonio a ellos». 45Pero él, al salir, comenzó a proclamar mucho y a divulgar la noticia, de modo que Jesús ya no podía entrar abiertamente en una ciudad, sino que estaba afuera, en lugares desiertos; y venían a él de todas partes.
12Y sucedió que, estando él en una de las ciudades, y mira, había un hombre lleno de lepra; y al ver a Jesús, cayendo sobre su rostro, le rogó, diciendo: «Señor, si quieres, puedes limpiarme». 13Y extendiendo la mano, lo tocó, diciendo: «Quiero, queda limpio». Y enseguida la lepra se fue de él. 14Y él le ordenó que no lo dijera a nadie: «Sino ve, muéstrate al sacerdote y ofrece por tu purificación como mandó Moisés, para testimonio a ellos». 15Pero la noticia acerca de él se extendía aún más, y se reunían grandes multitudes para oír y ser sanadas de sus enfermedades. 16Pero él se retiraba a los lugares desiertos y oraba.
El contexto
2Y mira, un leproso se acercó y se postraba ante él, diciendo: «Señor, si quieres, puedes limpiarme».
3 · Este versículo (arriba)
4Y le dice Jesús: «Mira, no se lo digas a nadie; sino ve, muéstrate al sacerdote y presenta la ofrenda que mandó Moisés, para testimonio a ellos».
Para estudiar Mateo 8 en grupo
1. Qué dice
¿Qué le dijo el centurión a Jesús sobre su siervo, y qué respondió Jesús (vv. 8-10)?
2. Qué significa
¿Qué muestran estas sanidades y la calma del mar sobre quién es Jesús (v. 27)?
3. Cómo lo vivo
El centurión pidió ayuda por su siervo (vv. 5-6). ¿A quién podrías acompañar hoy en una necesidad que no es tuya?